CÓRDOBA. El marketing político no es una disciplina nueva. Hace cientos de años, y en especial desde la llegada de la democracia moderna como denominador común en occidente, las campañas electorales basan casi toda su suerte en la tarea de publicistas y comunicadores encargados de hacer crecer o ensuciar candidatos.
MARKETING
¿Marca registrada?: En Córdoba ya hay pelea por "Juntos"
En Córdoba se avecina una pelea de marcas políticas. Hacemos Juntos por Córdoba, Juntos por el Cambio y otras variantes, en la mira.
Pero en 2023, esa tarea estará notablemente potenciada. El hartazgo social pide campañas cortas y efectivas, con mensajes contundentes y poco contaminados.
En ese orden, en Córdoba ya se desató una fuerte polémica. La guerra del marketing electoral dio inicio ayer cuando el oficialismo provincial lanzó su nueva marca: Hacemos Juntos por Córdoba.
El lanzamiento, que estuvo promovido por un evento masivo con todo tipo de autoridades provinciales, entre quienes destacaron el gobernador Juan Schiaretti y el candidato a sucederlo Martín Llaryora, fue observado desde la distancia y en profundo silencio por la oposición, identificada como Juntos por el Cambio. La nueva alianza oficialista cambió de piel por un motivo en especial: la apertura del partido.
Varios espacios que antiguamente pertenecían a Juntos por el Cambio decidieron pasar a las líneas oficiales por estar disconformes con la propuesta opositora de Luis Juez como candidato. De esa manera, el oficialismo comandado por el PJ intentó, de algún modo, difuminar los límites entre el Gobierno provincial actual y la oposición.
No obstante, y a pesar del contundente silencio opositor que no salió al cruce explícito del lanzamiento en ningún caso, Juntos por el Cambio podría estar amasando una movida de contra que no solo implicaría al aparato de marketing, sino también a la Justicia. La utilización de la palabra Juntos podría ser la excusa perfecta.
Para ello, los opositores podrían basarse en un fallo reciente de la Justicia Electoral provincial. Uno que incluso involucra a un candidato del oficialismo.
El caso trata de La Calera, una ciudad del conurbano cordobés donde el intendente schiarettista Facundo Rufeil intentó inscribir una alianza municipal bajo el nombre de “Juntos Hacemos por Córdoba”. El registro, que intentaba emular la fórmula comunicacional de la alianza provincial, quedó trunco ya que la jueza Marta Vidal hizo lugar a una impugnación presentada por los apoderados de Juntos por el Cambio de La Calera.
Según la magistrada, que está directamente vinculada con la Justicia provincial, el registro intentado en La Calera incurre en la ”confusión al electorado tanto visual como fonéticamente”. Por ende, Rufeil y su alianza municipal deberán evitar el uso de la palabra “Juntos”.
El fallo, que se conoció hace pocas horas, podría animar a Juntos por el Cambio a nivel provincial a buscar una impugnación de la inscripción que hace alarde de la traición de algunos dirigentes opositores. Aunque, en principio, se plantean algunas diferencias.
En el caso de La Calera, el nombre elegido para la alianza era acompañado por colores muy similares a los planteados por Juntos por el Cambio. “La Alianza Juntos Hacemos por Calera deberá suprimir la palabra Juntos y cambiar la simbología y colores”, ordenó la magistrada.
A diferencia de ello, el sello provincial ahora encabezado por Martín Llaryora sostiene el logo y los colores que usaba Hacemos por Córdoba en años anteriores. “La palabra Juntos al comienzo del nombre de la Alianza corresponde a Juntos por el Cambio desde hace varios años, lo cual torna innecesario que sea usada por otras agrupaciones en la misma elección municipal”, expresó el fallo.
El problema que plantea la estrategia oficialista para Juntos por el Cambio no solo se ciñe al cuarto oscuro. También se traslada a los espacios que hoy conforman la coalición opositora en Córdoba.
Si bien los traspasos de dirigentes no generaron tanto ruido por el peso de quienes se fueron al conjunto oficialista, en la oposición preocupa que el borrado de los límites partidarios anime a algunos dudosos a pasarse a la seguridad del aparato opositor. Sobre todo intendentes que, en vísperas al fin de sus mandatos por la falta de re-reelección, prefieran asegurarse un cargo provincial para subsistir el próximo periodo.
De Loredo ¿y una indirecta?
El silencio opositor ante el lanzamiento de la nueva marca fue llamativo, a punto tal que podría estar coordinado. De cualquier manera, el dirigente radical Rodrigo De Loredo lanzó un tiro por elevación que, discretamente, se dirigió al acto oficial.
Mientras sucedía el evento, el diputado denunció distintos hechos de inseguridad que sucedían en simultáneo. “La publicidad no tapa la emergencia y nos preocupa que estén esperando a que pase algo más para actuar”, dijo en Twitter casi al mismo tiempo en el que Martín Llaryora se presentaba en el escenario en Río Cuarto.
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