Entre el 10 de diciembre y el presente, ningún funcionario de primera o segunda línea responde los teléfonos cuando desorientados empleados de planta permanente de distintos organismos intentan comunicarse para pedir al menos alguna instrucción.
UNA SITUACIÓN LLAMATIVA
Tarea Ya para Meoni: La administración marítima y fluvial del país quedó acéfala
A excepción del Interventor del Puerto de Buenos Aires que permanece en su puesto a la espera de las nuevas autoridades, desde los ministerios de Transportes y Obras Públicas no dan respuesta a los usuarios del Sistema de Navegación Nacional.
“Las urgencias terrestres son seguramente más importantes que la marítimas. Solo así se explica que desde el Ministerio de Transportes no se haya reparado que el transporte fluvial y marítimo depende de esa cartera de la misma forma que los ferrocarriles o los colectivos”, señala el presidente de una de las cámaras empresarias del sector, según un artículo que ha circulado entre integrates de la Liga Naval Argentina.
Todas las autoridades del área de puertos, vías navegables y Marina Mercante presentaron sus dimisiones con fecha 10 de diciembre. Las mismas fueron aceptadas y publicadas en el Boletín Oficial.
El único que queda en su cargo es el Interventor del Puerto de Buenos Aires, Gonzalo Mórtola, quien siempre sostuvo que esperaría a su sucesor en su puesto a pesar de que desde sectores del sindicalismo portuario peronista se reclamaba su renuncia. "Hoy le están pidiendo por favor que no se vaya hasta que consigan a alguien para el cargo", cuentan en la sede de AGP.
El inusitado crecimiento de ministerios, secretarías y subsecretarías que se generó a partir de la nueva estructura administrativa del Estado, propulsada por el presidente Alberto Fernández y plasmada en un reciente Organigrama de la Administración Pública Nacional vino a sumar confusión entre quienes comercian o trabajan mar adentro.
Por un lado, el ente rector por excelencia de la actividad es la Subsecretaria de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante, tradicionalmente dependiente del Ministerio de Transportes de la Nación.
Para este sector, las primeras comunicaciones emanadas desde la Secretaría General de la Presidencia indicaron un claro desdoblamiento. Por otra parte, todo lo concerniente al funcionamiento de los puertos y el mantenimiento de las vías navegables quedaría en manos del Ministerio de Obras Públicas, mientras que la actividad específica de los buques mercantes sería regida por el Ministerio de Transporte.
Pero se volvió a juntar ambas tareas en una sola subsecretaría y además se creó una Subsecretaría de Infraestructura y Obra Hídrica con tareas que se superponen con la de Vías Navegables en especial en todo lo ateniente a la hidrovía Paraná Paraguay.
Para sumar confusión, hace pocos días el presidente Fernández prometió darle a cada provincia con litoral fluvial una porción de la hidrovía para que haga el mantenimiento y cobre los peajes correspondientes.
Si algo falta agregar a este particular panorama es que la Ministra de Seguridad, Sabina Frederic, tiene dificultad para armar su equipo de colaboradores, por lo que pospuso sin fecha cierta el relevo de la cúpula de la Prefectura Naval, fuerza que detenta el rol de Autoridad Marítima Nacional.
De todas formas, la institución policial tiene un funcionamiento administrativo perfectamente aceitado, más allá de quien la encabece.
Los empresarios navieros consultados señalan: "Armadores y marinos somos profesionales con años de trayectoria y podemos hacer nuestro trabajo sin que el Estado nos tenga que poner un ojo encima las 24 horas del día, pero hay cosas que no se pueden tramitar sin que alguna autoridad ponga su sello. Permisos de entrada de buques extranjeros para cumplir alguna tarea en aguas argentinas y otros asuntos que al demorarse cuestan muchos cientos de miles de dólares no pueden esperar a que el gobierno termine de organizarse, nunca había pasado algo parecido".
Desde el lado gremial la preocupación también va en aumento ya que existen presiones de distintos estamentos sindicales para posicionar a referentes de uno u otro sector. “Si López del Punta (hombre de Hugo Moyano) hubiera asumido como Secretario de Transportes las aguas y los puertos hubieran sido nuestros”, señala un dirigente gremial del personal subalterno de la Marina Mercante.
Pero Del Punta no llegó a la meta y ahora cada dirigente gremial sugiere un nombre a viva voz, ya que no consiguen que los ministros de Transporte o de Obras públicas los atiendan. Al igual que lo que ocurre en otros sectores de la Administración Pública, los cargos políticos avanzaron excesivamente por sobre áreas reservadas tradicionalmente a funcionarios de carrera.
Hasta hace unos años resultaba sencillo encontrar en lugares estratégicos de la Administración pública a Directores e incluso Directores Nacionales con poder de firma suficiente como para atender el día a día de la gestión. Pero en el presente hasta los jefes de Departamento llegan y se van con el ministro de turno.
Siempre consultando a las mismas fuentes, el sentimiento generalizado es de desazón ante la total falta de importancia que el tema parece merecer en esferas más altas del poder.
"El 90% del comercio exterior del país se transporta por agua. Hoy no tenemos a quién llamar ante la menor necesidad y es más grave que eso, funcionarios de muy bajo rango están decidiendo cuestiones muy importantes con buena voluntad, pero violando varias normas administrativas del propio Estado nacional”, dicen.












