Argentina

Córdoba se ahoga entre la inseguridad y la pobreza

El desempleo, la pobreza y la inseguridad son flagelos que caminan de la mano en el segundo centro urbano del país. Y los números indican que no son mera casualidad. Córdoba, una radiografía de Argentina.

CÓRDOBA. La ola de inseguridad que sufre Córdoba, más concretamente su capital y alrededores, se define con una palabra: agobiante. La sucesión de hechos de inseguridad se repite en todas las escalas y estratos sociales imaginables.

Los polichorros, enemigos públicos número uno
Los polichorros al mando y la policía, pérdida
  • Tormenta de polichorros, un suicidio sospechoso y cambios en Nación
  • Robos consecutivos a casas pequeñas, grandes, comercios, pymes, empresas y corporaciones hacen que la población cordobesa viva el día a día con miedo. Incluso hay bandas, como la de los polichorros, que se pasean libremente y perpetran un ilícito tras otro ante la mirada de una policía cordobesa que se ve superada en número con la cantidad de casos a atender.

    Para ilustrar lo dicho se puede recurrir al caso de una mujer perteneciente al barrio Arenales de la ciudad de Córdoba, un lugar de gente de trabajo y humilde, que denunció que fue asaltada en tres oportunidades en lo que va del 2021. Tres veces en 27 días, ladrones armados ingresaron a su domicilio y se hicieron con sus pertenencias. 

    En otro orden, un frigorífico ubicado al norte de la ciudad, cerca de la circunvalación, reportó el robo de unos tres millones de pesos. Según los empleados, los ladrones estaban fuertemente armados a la hora de ingresar al recinto. 

    Además, se puede mencionar el caso del policía baleado en la cabeza en barrio Ampliación Cabildo, al sur de la ciudad. Tres motochorros abordaron al agente para robarle sus pertenencias y todo terminó con un gran corte en la cabeza del uniformado (producto del balazo que lo rozó), en lo que pudo haber sido tragedia. 

    Y se puede agregar el accionar de las “pirañas” de la zona céntrica, que asaltaron en multitud a un hombre de 39 años en barrio Güemes. La víctima también sufrió heridas. 

    De este modo pasan los días en Córdoba desde hace meses. Todos los casos mencionados ocurrieron en un lapso de 24 horas, y solo se pueden imaginar la cantidad de casos que no se reportan. 

    El delito en Córdoba está en franco incremento hace al menos dos años. Así lo indica un estudio del Ministerio de Seguridad de la Nación, que ubicó a Córdoba en tercera posición en cantidad de delitos contra la propiedad en 2019, detrás de AMBA y Neuquén respectivamente, cuando en 2018 se ubicaba quinta en el ranking. 

    Tabla de delitos contra la propiedad 2019, del Ministerio de Seguridad de la Nación

    Ahora bien, coincidentemente, Córdoba reportó durante el 2020, uno de los mayores niveles de desempleo en el país, incluso en el tercer trimestre, donde se “reactivó” la economía luego de la cuarentena. Con más del 14% de tasa de desempleo, el Gran Córdoba se ubicó sólo por detrás del AMBA, distrito que lo supera por mucho en cantidad de población. 

    Asimismo, los niveles de pobreza se incrementaron, como lo hicieron en todo el país. El último relevo del Indec arrojó casi un 30% de hogares en situación de pobreza, lo que deja a una de cada tres casas cordobesas en situación de vulnerabilidad económica, mientras que la indigencia alcanzó al 8,1%, que no tiene ni para comer.

    A ello hay que sumarle que el acceso a las viviendas resulta cada vez más difícil en Córdoba y el país. La Cámara de Corredores Inmobiliarios de la Provincia de Córdoba (Cacic) confirmó que las políticas actuales entorpecen el acceso a las viviendas, tanto en compras como en alquileres, cuyo congelamiento provoca que sea un 50% más caro entrar a habitar una propiedad como inquilino, marginando a miles y miles de personas. 

    Esta precaria situación económica, sumado a la pandemia que rodea al mundo casi un año después de su inicio, deja a miles de personas en una situación desesperante. Y lo más preocupante es la generación que se producirá tras esta malaria, donde más de la mitad de los niños son pobres y deben vivir ajustados económicamente, sin atender muchas de sus necesidades. 

    Naturalmente, la relación pobreza-inseguridad no es necesariamente proporcional. Pero la realidad indica que sus incrementos caminan de la mano en Córdoba, de lo que se puede deducir que muchas personas (sobre todo los jóvenes vulnerables) pueden llegar a volcarse a la delincuencia en un futuro o incluso lo están haciendo para salvar necesidades básicas. 

    La variedad de delitos es un indicativo de esto, en un ecosistema delictivo que se va incrementando cada vez más (como se dijo, hay robos de todos los tipos). El propio Ramón Mestre, presidente de la UCR Córdoba y ex intendente de la ciudad de Córdoba, dijo en un acto partidario reciente que “encabezamos los índices de pobreza a nivel nacional, lideramos las crónicas de inseguridad”, tirándole la pelota al Gobierno provincial y pasando por alto que en 2019 dejó el municipio cordobés luego de ocho años de gestión, por lo que bien se le podría achacar una co-responsabilidad ante los resultados. 

    Ahora bien, la gestión de Hacemos por Córdoba, que dirige a la provincia hace más de 20 años, parece realmente estar más ocupada por evitar titulares desfavorables y alcanzar acuerdos políticos, que por atender el hambre urgente que sufre gran parte de los cordobeses. Evidentemente, la casta política cordobesa se encuentra al tanto de la desesperante situación, pero al parecer resulta más urgente resolver lo que más peso electoral tenga. 

    La agenda de los políticos cordobeses pasa más por la deuda en dólares, las alianzas políticas o las internas partidarias, donde dejan toda su energía pensando en los próximos sufragios. La agenda de los vecinos cordobeses, es un tanto diferente.

    Según un estudio realizado por la consultora Zuban Córdoba el desempleo y la inseguridad lideraron el podio de las preocupaciones entre las personas consultadas al respecto. Esto refleja que las preocupaciones latentes en la población son bien diferentes a la de los dirigentes que se supone, representan dichas poblaciones. 

    La profundidad de la crisis que atraviesa Córdoba, y por lo tanto el país, es muy grande y costará años repararla. Aún más grande será el costo si los dirigentes de turno siguen imponiendo sus propias agendas por delante de la realidad. 

    En concreto, Córdoba se encuentra en un pozo donde la inseguridad y la pobreza marcan la realidad cada vez más apremiantes. Y esta situación no es exclusiva, sino tan solo una foto de lo que pasa en Argentina, detrás de las vacunas y las políticas internas. 

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