ARGENTINA

Los polichorros al mando y la policía, pérdida

La banda de ladrones vestidos de policías que atormenta a la ciudad de Córdoba se sigue moviendo con total impunidad y se burla de la verdadera policía, que parece estar perdida. Un descarte de uniformes, el mensaje a una Jefatura en jaque.

CÓRDOBA. La ola de inseguridad que azota a Córdoba este verano es una de las más graves de los últimos años. En los últimos meses del 2020 y el primero de 2021, se vio un aumento notable de casos de inseguridad, entre los cuales se vieron robos a familias, asaltos a empresarios, y a diferentes establecimientos.

Entre todos esos hechos, sin dudas resalta la seguidilla de robos perpetrados por la “banda de los polichorros o poliladrones”, quienes realmente han superado a las fuerzas de seguridad en Córdoba, destacándose por tener una modalidad de operar muy similar en cada ocasión, y evidenciando un nivel de organización importante. 

Para recordar, la banda de los polichorros es una banda de delincuentes que viene realizando golpes a casas o empresas , generalmente ubicadas en la zona sur de la ciudad de Córdoba. Si bien han variado en cantidad según el caso, los delincuentes (se presume que son entre 5 y 7 sujetos) se presentan en los lugares vestidos con ropa oficial de la Policía de la provincia de Córdoba, aunque uno de ellos siempre luce un traje. 

Estos disfraces le permiten a la banda poder engañar a los propietarios o personas que se encuentran en los lugares robados, con la excusas de allanamientos u otros procedimientos de naturaleza policial. El accionar de los polichorros cordobeses comenzó a registrarse con notoriedad desde mediados del 2020, aumentando su actividad en los últimos dos meses, con golpes en casas de familia en el barrio Camino a 60 Cuadras, donde se llevaron en su mayoría electrodomésticos y vehículos, aparte del notorio golpe a un frigorífico de la misma zona con un monto en dólares robado.

Además, en las últimas horas se conoció otro golpe por parte de integrantes de esta banda, quienes sustrajeron un disco duro con filmaciones de seguridad, de un comercio de la zona en la cual actúan. Y este último hecho habla a las claras de que no se trata de una simple banda de ladrones. 

El profesionalismo de la banda y la libertad con la que actúan preocupa a las autoridades más importantes en la Jefatura de Policía de Córdoba, ya que se sospecha que la banda está siendo asistida por alguien de la fuerza, y es cuestión de tiempo para que den un golpe mayor. Esas conjeturas parten de varias características que se pueden describir.

En primer lugar, el tiempo de acción y el lugar. Hace varios meses que estos delincuentes están en la mira de la fuerza, actuando en un radio muy cercano respecto a los diferentes golpes (la zona sur de la ciudad de Córdoba), algo que hace suponer que alguien estaría “liberando” la zona para la actuación de estos malvivientes. 

Los últimos robos perpetrados por la banda se dieron con pocos días de diferencia (y con mucha exposición mediática de por medio), lo que en principio es ilógico si se tiene en cuenta que luego de un golpe, el personal policial refuerza las guardias en determinados puntos. Sin embargo, los delincuentes parecen estar un paso por delante de la policía, ya que llevan adelante los robos a sabiendas de la exposición pública de los mismos, conociendo los movimientos y rotaciones de la propia fuerza de seguridad. 

Por otro lado, se encuentra el factor de los uniformes. Los delincuentes cuentan con ropa oficial de la Policía de la provincia de Córdoba, como chalecos y gorras, prendas que solo puede conseguirlas alguien con acceso a la fuerza, o mediante un asalto a personal policial. 

El dato de los uniformes no es menor. En las últimas horas se conoció que la policía encontró (mediante una denuncia anónima) una bolsa de desechos con varias prendas policiales en su interior, ubicada al este de la ciudad de Córdoba, más concretamente en el barrio de Alta Córdoba, zona en la cual se han encontrado varios de los vehículos robados por la banda, que parece hacer un trayecto sur-este durante los últimos golpes. 

Desde la Jefatura interpretan el descarte de la vestimenta policial como un mensaje de poder (dejando entre ver que tienen acceso asegurado a la indumentaria), o simplemente una acción para distraer a los investigadores. El hecho de que se haya conocido la existencia de la bolsa mediante una denuncia anónima hace pensar que fueron los propios delincuentes quienes denunciaron la “ropa perdida”. 

Tampoco pasa desapercibido el dato del robo del disco duro con las grabaciones del último asalto perpetrado a una familia en Camino a 60 Cuadras. Ese llamativo “trabajo” con un objetivo puntual, fue realizado dos días después del último golpe, lo que hace presumir que los ladrones conocían que habían quedado registrados en las cámaras, y que la policía aún no había ido a buscarlas.

Todos estos datos hacen suponer sin dificultades, que la banda de los polichorros tendría alguna asistencia policial o contarían con información para llevar adelante semejante ola de hechos delictivos sin que ninguno de sus integrantes caiga preso. Esto se sumaría a varios casos de corrupción policial (como el intento de encubrir la muerte del joven Valentino Blas Correas) que se vieron en el 2020, y despertaron una crisis policial interna que originó la salida del ex Jefe, Gustavo Vélez.

Sin embargo, los datos no superan las conjeturas, ya que no se han reportado avances concretos en la investigación de estos hechos. A pesar del calvario que los vecinos de la ciudad de Córdoba están sufriendo bajo la mano de la banda de los polichorros, la policía parece estar mareada con el accionar de esta banda de delincuentes, que se mueven profesionalmente. Esta seguidilla de robos provocó la intervención pública de la Jefa de la Policía de Córdoba, Liliana Zárate, quien aseguró a los medios cordobeses que “están puestos todos los recursos en la lucha contra el delito”.

“Venimos trabajando arduamente en el tema de la inseguridad con todos los recursos que tiene la Policía disponibles”, aseguró Zárate, quien brindó la conferencia exclusivamente en respuesta a la ola de robos. 

Este acto es poco común, aunque comprensible en una policía que parece estar auténticamente despistada. El caso está a cargo del fiscal Ernesto de Aragón, quien actualmente se encuentra de feria judicial, lo que hace que la investigación se atrase considerablemente, dando más tiempo a la banda de los polichorros, que sigue libre e impune.