MUNDO sequía > revolución > Irán

CRISIS HÍDRICA EN IRÁN

Sequía: Revolución Francesa, Ayatollas, Década infame, Raúl Alfonsín y Alberto Fernández

Las faltas de lluvias ocasionaron implosiones políticas en la historia de la humanidad. Regímenes sólidos se desmoronaron por la sequía. El caso de Irán.

Irán enfrenta una combinación de mala gestión del agua (demasiadas represas), sobreexplotación de recursos para la agricultura en un país de 100 millones de habitantes y cambio climático que produjo una histórica merma en las precipitaciones.

Como resultado de estas combinaciones, hubo desaparición de lagos, secado de acuíferos y hundimiento del suelo.

Miles y miles de productores se vieron obligados a migrar. Además, se generaron agudas protestas sociales por la escasez de líquidos potables, cortes de agua y descontento por la inequidad en la distribución. El colapso social derivó en enfrentamientos callejeros que dejaron un número indeterminado de muertos aunque ONGs de Derechos Humanos hablan de miles de víctimas fatales. Miles y miles de productores se vieron obligados a migrar. Además, se generaron agudas protestas sociales por la escasez de líquidos potables, cortes de agua y descontento por la inequidad en la distribución. El colapso social derivó en enfrentamientos callejeros que dejaron un número indeterminado de muertos aunque ONGs de Derechos Humanos hablan de miles de víctimas fatales.

image

1-El caos climático ayudó a desencadenar la Revolución Francesa

La revista Time reflexionó sobre cómo la mezcla de alteración climática y agitación política ayudó a la caída de los reyes galos.

Una emergencia natural como la sequías y la mala cosecha sumergió al país en el caos.

En 1775, la grave escasez de cereales en Francia causada por años sucesivos de malas cosechas por falta de lluvias dio lugar a disturbios por el pan en todo el reino.

Las fluctuaciones climáticas devastaron la vida de la población francesa, arruinaron cultivos, mataron ganado y crearon un ciclo de hambre, pobreza, estrés, miedo y penurias. Las fluctuaciones climáticas devastaron la vida de la población francesa, arruinaron cultivos, mataron ganado y crearon un ciclo de hambre, pobreza, estrés, miedo y penurias.

Los ministros del rey Luis XVI introdujeron reformas económicas y financieras para estabilizar las finanzas de la Corona. Pero estos esfuerzos se encontraron con una hostilidad intransigente por parte de una élite privilegiada que no quiso abandonar su exención impositiva.

image
Falta de equidad, miseria y sequía: como explosivo para la Revolución Francesa

Falta de equidad, miseria y sequía: como explosivo para la Revolución Francesa

Los años de estrés climático, inestabilidad financiera y conflicto político convergieron brutalmente en 1788 y 1789.

Un severo estrés hídrico en la primavera de 1788 dejó los cultivos básicos paralizados y marchitos.

La escasez de cereales hizo que los precios se dispararan y las familias que antes gastaban el 50% de sus ingresos en alimentos ahora dedicaban más del 90% de su presupuesto familiar.

En 1789, año de la explosión social, se registró en los primeros meses un invierno de un frío tan severo que borró todos los registros de la historia. Se suspendió todo el trabajo al aire libre y los pobres, sin el salario del trabajo, se quedaron sin pan ni combustible para calentarse. En 1789, año de la explosión social, se registró en los primeros meses un invierno de un frío tan severo que borró todos los registros de la historia. Se suspendió todo el trabajo al aire libre y los pobres, sin el salario del trabajo, se quedaron sin pan ni combustible para calentarse.

La primavera y el verano de ese año fatal no ofrecieron ningún alivio. La población traumatizada de París, incitada por los oradores políticos, estaba lista para estallar.

El 14 de julio, día de la toma de la Bastilla, se unieron distintos factores que llevaron a los galos a una histórica explosión que terminaría con el Rey Luis XVI y su esposa María Antonieta decapitados.

image
Luis XVI y María Antonieta, decapitados tras la Revolución Francesa

Luis XVI y María Antonieta, decapitados tras la Revolución Francesa

2-La década infame en Argentina

En los años 30, luego del colapso económico-financiero mundial de 1929, se acentuaron las vicisitudes para nuestro país debido a una sequía prolongada y severa que afectó gran parte del país.

La situación se agudizó especialmente en 1937, causando hambrunas regionales, éxodo rural y daños a la producción, exacerbando la crisis y llevando a la migración masiva hacia Buenos Aires.

La vulnerabilidad del modelo agroexportador argentino, afectado por el cierre de mercados internacionales y la falta de lluvias, había quedado expuesta.

Se registró un fracaso de las cosechas y una gran disminución del ganado. Eso derivó en la hambruna y el desamparo social. Se profundizó la miseria y la inestabilidad social contribuyendo el descontento a los cambios políticos que se darían a partir de 1943. Se registró un fracaso de las cosechas y una gran disminución del ganado. Eso derivó en la hambruna y el desamparo social. Se profundizó la miseria y la inestabilidad social contribuyendo el descontento a los cambios políticos que se darían a partir de 1943.

image
Década infame: militares en las ciudades para combatir las protestas sociales

Década infame: militares en las ciudades para combatir las protestas sociales

3-El déficit hídrico que socavó el gobierno de Alfonsín

A finales de la década de 1980 se registraron varios años consecutivos con falta de precipitaciones significativas, especialmente en la región pampeana. Además, los grandes diques se quedaron sin agua y la matriz energética nacional, que dependía fuertemente de la hidroelectricidad, ocasionó prolongados cortes de luz en las grandes ciudades.

El entonces ministro de Obras Públicas de la Nación, Rodolfo Terragno, recurrió a cortes programados y rotativos generales para paliar la escasez de agua en las turbinas.

Se prohibieron los espectáculos nocturnos y el encendido de vidrieras en grandes ciudades. Los canales de TV operaban solamente a partir de las 18 horas.

Tras los levantamientos militares de 1987 y el fracaso luego del Plan Primavera, la gestión de Raúl Alfonsín sumó este nuevo jinete del apocalipsis y todo terminó de la peor manera, en una híper inflación de 1989. Tras los levantamientos militares de 1987 y el fracaso luego del Plan Primavera, la gestión de Raúl Alfonsín sumó este nuevo jinete del apocalipsis y todo terminó de la peor manera, en una híper inflación de 1989.

image

4-Alberto Fernández y la Triple Niña

En sus primeros 4 ciclos de gobierno el peronismo había contado en buena medida con la “suerte” o la ayuda del contexto internacional.

-Juan Perón asumió en 1945 en medio de un mundo que necesitaba alimentos tras quedar devastado por la Segunda Guerra Mundial.

-El tercer mandato del líder justicialista coincidió con los mejores términos de intercambio de la historia argentina, tras la Guerra del Yom Kipur (octubre de 1973) entre Israel y países árabes.

-Carlos Menem asumió en 1989 y a los pocos meses cayó el Muro de Berlín. En medio de un mundo que se volvió unipolar pudo hacer un cambio económico que generó privatizaciones de empresas públicas por decenas de miles de millones de dólares.

-Néstor Kirchner y el inicio de la gestión de Cristina Fernández se dieron en el marco de una explosión de la soja que pasó de US$ 100 la tonelada con Fernando de la Rúa a más de USS$ 500 dólares.

image

Pero, cuando asumió Alberto Fernández los vientos cambiaron.

A una pandemia histórica que nos dejara más de 130.000 muertos se sumó la Guerra de Ucrania y luego… tres años de sequía tras una “Triple Niña” sin demasiados antecedentes. La falta de lluvias afectó principalmente a las regiones del centro y norte del país, con un fuerte impacto en la región agrícola/ganadera. A una pandemia histórica que nos dejara más de 130.000 muertos se sumó la Guerra de Ucrania y luego… tres años de sequía tras una “Triple Niña” sin demasiados antecedentes. La falta de lluvias afectó principalmente a las regiones del centro y norte del país, con un fuerte impacto en la región agrícola/ganadera.

La falta de agua redujo significativamente la producción de cultivos como el maíz, la soja y el trigo.

Las condiciones dramáticas se prolongaron hasta la cosecha 2022 y 2023. Eso terminó de sellar las chances de un oficialismo que no pudo contener la vorágine inflacionaria que llegó como consecuencia, entre otras cosas, de la escasez aguda de agro dólares.