El gobierno de los Ayatollas asiste en Irán a la multiplicación de un descontento que ya se expresa en 250 ciudades distintas con el saldo de 36 muertos y más de 2.000 detenidos: las fuerzas de seguridad han usado hasta ahora munición real y también gas lacrimógeno.
UNA IMAGEN, MIL PALABRAS
Irán es un polvorín: las protestas copan las calles de Teherán al grito de "muerte a Jamenei"
El régimen teocrático de Irán atraviesa sus peores horas. En medio de una histórica sequía e importante alza de precios, los ciudadanos se atreven protestar.
El gobierno reconoce el derecho a protestar pacíficamente, pero critica las injerencias extranjeras en clara alusión al premier israelí Benjamín Netanyahu quien fogonea el descontento.
Los asistentes a las marchas se atreven a gritar “muerte a Jamenei”, el líder religioso y político supremo iraní.
Han llegado quemar y romper imágenes de los principales dirigentes de la revolución islámica.
Una de las fotos más impactantes se generó el jueves 8 de enero: una mujer sin velo prende un cigarrillo tras incendiar una foto del Ayatolla Jamenei.
Crisis económica, social y religiosa en Irán
La caída del nivel adquisitivo de millones de ciudadanos iraníes por caídas históricas del valor de la moneda nacional (cada dólar cuesta 1,5 millones de riales) fue el origen de las protestas.
El país ya tiene un 42% anual de inflación.
Un total de 27 de las 31 provincias de la nación persa están atravesadas por el descontento público.
Irán ha sido acusado por Estados Unidos e Israel de supuesta financiación de grupos terroristas como Hamás en Gaza, Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen.










