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Ironía british: Pobre Boris Johnson, cayó sobre una fiesta

John Crace escribió en The Guardian sobre Boris Johnson y su fiestita en Downing Street, cuando las reuniones de ese tipo estaban prohibidas por el Covid-19.

Con magistral ironía británica, el periodista John Crace se mofa del pobre Primer Ministro Boris Johnson, quien un día despertó y se encontró con una fiesta en Downing Street, a pesar de que en ese momento -como parte de las restricciones por el Covid-19- ese tipo de reuniones no estaban permitidas. O al menos, plantea Crace, eso es lo que Boris quiere hacernos creer:

"Tras haber mantenido un bajo perfil durante un par de días, Boris Johnson se vio obligado a salir a la luz para aparecer en las 'prime minister questions' (N de la R.: ocasión semanal en que los miembros del Parlamento británico pueden hacerle preguntas al Primer Ministro) y se vio finalmente obligado a dar una explicación de por qué asistió a una fiesta en Downing Street el 20/5/2020. Primero brindó unas disculpas poco sinceras y poco sentidas por cualquier acto indebido que la gente podría haber percibido que él cometió. No por las infracciones a las normas ni por las mentiras al Parlamento y al país. Luego pasó a hablar de los detalles de la fiesta. O, mejor dicho, de la fiesta que no fue una fiesta. Lo que se nos ha pedido que imaginemos es que Johnson es uno de los hombres más estúpidos del planeta, y que fracasó en darse cuenta de que había estado en una fiesta hasta que lo alertó una filtración a la prensa, más de 18 meses después. Esa era la cronología. Definitivamente no había autorizado ni leído el email invitando a todo el mundo a la fiesta en N° 10 (N de la R.: se refiere a la dirección de la residencia oficial y oficina de trabajo del Primer Ministro) -¿por qué se hubiera molestado en cualquier cosa enviada por su secretaria privada principal?- y el 'nosotros' en la invitación no sugería de ninguna manera que podría venir del Primer Ministro. Luego, en una coincidencia absoluta, (el día de la fiesta) bajó las escaleras deambulando hasta donde la fiesta estaba teniendo lugar. Una vez allí, miró dos veces y asumió que era un 'evento de trabajo'. Después de todo, era completamente normal encontrar mesas con caballetes en el jardín, cubiertas de rolls de salchichas, alcohol y gente emborrachándose en eventos de trabajo. El hecho de que su esposa estuviera allí con dos amigos solo reforzó su impresión de que era un evento de trabajo. Así como también lo hicieron las quejas de parte de su staff al otro día por tener que recoger los deshechos en los canteros de flores. De manera alarmante, su gabinete -con la excepción de Rishi Sunak- es igual de turbio, ya que parecían estar bastante cómodos con tan tremenadas gansadas. Lo del N° 10 era un caso especial, dijeron, porque era tanto un hogar como una oficina. Bueno, también lo es el geriátrico de mi madre, y nadie hizo una fiesta allí."

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