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TIEMPOS REVOLTOSOS

Alemania se corta sola para ir por la Sputnik: La pandemia desafía el paradigma de la Unión Europea

La idea de compra en bloque de vacunas se ve permeada por una apuesta a la individualidad de cada país para acceder a las mismas. Así como la Segunda Guerra Mundial dio a luz al paradigma de la cooperación entre países para mantener la paz, la pandemia está dejando como rastro lo imperativo que resulta ser autosuficiente y revitaliza la necesidad de estados-nación fuertes e independientes para ir por ello.

Por fuera del bloque comunitario, Alemania ha abierto negociaciones bilaterales con Rusia para adquirir la vacuna Sputnik V contra el coronavirus, bajo la expectativa de que la Agencia Europea el Medicamento (EMA) apruebe su uso en la Unión (está bajo revisión desde marzo).

El paso fue confirmado por su ministro de Salud, Jens Spahn, este jueves 8/4, un día después de que la Comisión Europea informara el miércoles a todos los ministros de Salud de los países miembro de la UE que Bruselas no planea abrir negociaciones con Moscú por la Sputnik V, explica el diario La Vanguardia.

Berlín, apunta, coqueteó discretamente con la fórmula rusa desde el inicio de la campaña de vacunación.

El 5/1, el Kremlin anunció que el presidente ruso, Vladímir Putin, había tenido una conversación telefónica con la canciller Angela Merkel en la que discutió la posibilidad de una “producción conjunta de vacunas” contra el coronavirus.

La noticias se conoce poco después de que una noticia afectara el antídoto sobre el que toda Europa tenía puestas sus expectativas: el de la Oxford/AstraZeneca.

La EMA confirmó un vínculo ya sospechado entre la vacuna y casos raros de trombosis en algunas personas jóvenes, aunque insistió en que los beneficios son mayores que los riesgos.

Fueron sólo 169 casos de trombosis en 34 millones de dosis aplicadas. Según las conclusiones alcanzadas por el comité de seguridad (PRAC), los coágulos de sangre “inusuales” con bajas plaquetas “deben incluirse como efectos secundarios muy raros” de la vacuna de AstraZeneca.

Algunos países europeos ya habían restringido el uso del medicamento a mayores de 60 años y otros introdujeron restricciones tras conocerse el dictamen de la EMA,  mientras que otros siguen estudiando el asunto.

Los ministros de Salud del bloque no pudieron acordar un enfoque común en este tema.

Berlín no es la primera en mandarse sola en busca de vacunas: Hungría ya está inoculando la china Sinopharm. Esto está permitido.

"Fuentes comunitarias recordaron que si una vacuna no forma parte de la cartera de vacunas adquiridas por el Ejecutivo comunitario, como es el caso de Sputnik V, los países pueden decidir adquirirla. Un país desbarataría la estrategia europea si, por el contrario, decidiera adquirir por su cuenta uno de los fármacos que forman parte de la cesta de Bruselas", explica El País.

Sin embargo, la comsiaria europea de Salud, Stella Kyriakids, pidió a los países que dejen de ir cada uno por su cuenta en busca de la vacuna y retornen al enfoque comunitario.

Es evidente que la pandemia enfrenta a los países con un montón de desafíos y dilemas que parecen ser más difíciles de abordar en bloque que con la cintura que otorga manejarse por separado.

Esto podría tener consecuencias geopolíticas a largo plazo.