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Dragmatización asimétrica

Empiezan a analizarse con profundidad los efectos de una salida griega del euro. En lo que respecta a la planificación tras una ruptura en la zona euro, no puede sorprender que sea una empresa alemana quien marque tendencia en el sentido de una “Europa de 2 velocidades” y por eso las operaciones de tesorería de las empresas multinacionales han estado al rojo vivo para licuar futuros pagos.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Mientras Grecia debate si salirse del euro o no, las multinacionales con pies en Europa están saliéndose de sus posiciones en la moneda común de manera creciente. Y como no podía ser de otra manera, es una empresa alemana quien lidera la movida. A pesar de que en los últimos días -desde la finalización de la reunión del G8 en Camp David- la canciller Angela Merkel se muestra un poco más flexible haciendo llamamientos a una nueva etapa de impulso al crecimiento por sobre el ajuste, Alemania vería con buenos ojos un apartamiento griego y una Europa a 2 velocidades. 
 
En principio, algunas de las consecuencias a largo plazo de que Atenas deje la moneda única no son desagradables. La zona euro ya no tendría que preocuparse más del que siempre ha sido su miembro más débil. Aunque el valor de una nueva moneda griega caería tan pronto fuera emitida, eso haría a la economía griega mucho más competitiva.
 
Pero los efectos a corto plazo serían brutales, tanto a nivel local como para la economía mundial. Una Grecia sin euro podría encontrarse en dificultades para importar alimentos y combustible, la vida diaria se reduciría a intercambio de bienes y servicios y el Gobierno se vería incapaz de pagar a los trabajadores con algo que quisieran aceptar.
 
Apenas reintroducido, advierten, el dracma sufriría una devaluación bajo la presión de los mercados, motivo más que suficiente para provocar el pánico entre los griegos, que verían sus ahorros amputados de un 50% según varios estudios.
 
Para las empresas el panorama no sería tan claro. Habría vencedores y vencidos. El acceso a la financiación sería mucho más difícil para las empresas griegas, que tampoco podrían contar con ayudas del Estado. Si el escenario empeora, se desencadenaría una espiral de impagos que acabaría provocando cierres, y, por lo tanto, un aumento del desempleo en un país en el que la tasa del paro roza ya el 22%. Eso si, probablemente puedan licuar sus deudas. 
 
Por eso, en lo que respecta a la planificación tras una ruptura en la zona euro, no puede sorprender que sea una empresa alemana quien marque tendencia. Con el mundo intentando comprender los efectos de una potencial salida griega, las operaciones de tesorería de las empresas multinacionales han estado al rojo vivo
 
El conglomerado industrial Siemens adquirió una licencia bancaria en diciembre de 2010. Eso le permitió acceder de manera directa a fondos del Banco Central Europeo, limitando así su exposición a las fluctuaciones de los mercados de divisas. También retiró dinero en efectivo del BCE, donde alguna vez supo depositar 500 millones de euros tras sacárselos a los más riesgosos prestamistas franceses.
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Ahora otras empresas multinacionales han seguido el camino. WPP, Reckitt Benckiser y Diageo, por citar sólo 3, han barrido con los euros de sus cuentas para reducir el riesgo de una devaluación que pudiese pasar de un día para el otro. 
 
Sir Martin Sorrell, el CEO de WPP, confirma que el gigante de la publicidad está también convirtiendo euros que no necesitan a monedas de refugio más seguras, en particular el dólar, para minimizar el riesgo.
 
Realizar prudentes operaciones de tesorería son parte de dirigir una multinacional. Pero, en un momento en una salida griega podía ver la reintroducción de un dracma de rápida depreciación con sus consecuentes e inmediatos efectos, la planificación de la contingencia va mucho más allá de simplemente limitar la exposición a la moneda única. 
 
Charles Randell, socio de la firma de abogados y Slaughter & May, señala que las empresas pueden clasificarse en 2 categorías. "Está el sector financiero, que ha estado mirando estos temas intensamente desde hace ya un largo tiempo ya que los reguladores les dijeron que inicien la planificación de contingencia”.
 
"Pero para otras empresas, los temas son muy variables. Algunos tienen una exposición significativa a la zona euro. Algunos tienen casi nada más allá del posible efecto contagio”. 
 
Un memo de Slaughter & May de mayo dice que el primer paso para una empresa es identificar "las exposiciones importantes", que "deben tenerse en cuenta entidad por entidad" de todo el grupo.
 
No sólo eso. También es vital, dice, "garantizar que las exposiciones intragrupo se analicen". Por lo tanto, en el caso de un país que sale del euro, las empresas deben tener en cuenta "el riesgo de re-denominación de los balances de grupos con filiales en países que salen del euro o que devalúan sus monedad" .
 
Como explica Randell, uno de los escenarios más peligrosos es cuando una empresa tiene "una filial grande que tiene obligaciones en euros, pero tiene un flujo de ingresos o activos que de repente se convierten en dracmas". Todo esto se agrava por el hecho de que "si un país sale de la zona euro y declara el default de forma simultánea de sus obligaciones de deuda soberana, también están dando lugar al colapso de su sistema bancario".
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El bufete de abogados recomienda revisar dichos riesgos en: los acuerdos de financiación intra-grupo, como los préstamos entre empresas, garantías, cartas de fianza, y acuerdos de accionistas, acuerdos de financiación externa, incluyendo las facilidades de liquidez, préstamos, emisiones de bonos, swaps, e inversiones tales como depósitos en efectivo, títulos y bonos del gobierno, como asimismo la exposición del grupo a determinadas instituciones financieras, fondos y custodios de valores.
 
Simon Collins, presidente electo de KPMG, cree que hasta hace poco, sin embargo, muchas empresas no han tomado real conciencia de los riesgos que se enfrentarían en la zona del euro a partir de una ruptura. "La sensación que tenemos es que no hay suficientes empresas haciendo lo suficiente. Muchos han decidido en el último par de semanas que tienen que hacer más", dijo.
 
"Ellos han estado adoptando una mirada superficial al tema. Han modificación su exposición en lo que ven como riesgo primario, donde, por ejemplo, una empresa griega les debe dinero. El problema es que en las cadenas de suministro que tienen son redes muy complejas. Digamos que usted está comprando un componente, en algún lugar de la cadena de suministro podría haber un proveedor griego que podría afectar a toda la cadena".
 
Él cree que las compañías deben tener más “planes B". "Deben tener una mirada mucho más profunda sobre la disponibilidad del crédito y sobre las personas con las que negocian que tengan exposición a Grecia". Pero el fracaso de las elecciones griegas los ha hecho agarrar velocidad. 
 
"Ha habido un repunte desde la elección griega", dice Collins, y señaló que KPMG ha constatado recientemente "un gran puñado de grandes empresas" con mucho más interés por conseguir asesoramiento sobre planes de contingencia.
 
Cualquier salida de Grecia, y la potencial conversión de los contratos en euros a dracmas, también daría lugar a una batalla legal sobre el principio de "lex monetae" - en términos generales, que el Estado determina su propia moneda al momento del pago.
 
El principio es un campo minado legal cuando se trata del euro debido a que la unión monetaria económica obligó a todos los Estados miembros a transferir “de manera irrevocable" la soberanía monetaria de la Unión Europea. Si Atenas abandonase el euro, sin embargo, es de esperar que las empresas griegas pretendan cumplir con sus obligaciones mediante el pago de un dracma depreciado, una postura que los tribunales locales muy probablemente acogerían con beneplácito. Mucho dependería entonces de la jurisdicción pactada en los contratos. 
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Los expertos advierten de que la vuelta al dracma tendría que venir acompañada de un plan de control de cambio y de aseguramiento de las fronteras para evitar la fuga de capitales. Al no estar previsto en los tratados de la Unión una salida del euro, el país tendría que iniciar largas negociaciones con sus acreedores. Unas conversaciones que podrían terminar en el Club de París (foro de acreedores y países deudores), cuya función es coordinar formas de pago y renegociación de deudas externas.
 
La Argentina ya experimento mucho de todo esto (¿Los griegos aprenderán lo que es el “esfuerzo compartido”?). 
 
Como señala Slaughter & May: "La elección de la ley aplicable y la jurisdicción es una característica importante a tener en cuenta". 
 
Teniendo en cuenta todas las complejidades, se da una peculiaridad interesante. Una compañía en la punta máxima de las transacciones en divisas, el “bróker de brokers” ICAP, se muestra relativamente tranquilo frente a la perspectiva de una salida griega. 
 
"Es una cuestión de cuándo, no si de Grecia saldrá o no del euro", dice su director ejecutivo, Michael Spencer. "Vamos a ser capaces de ofrecer servicios en dracmas muy rápidamente".
 
Como señala Spencer: "Nosotros no somos parte del sistema de liquidación. Nosotros no tenemos bonos o títulos. Incluso cuando fue la quiebra de Lehman, teníamos varios miles de millones de dólares en deuda pendiente y nos las resolvimos para pagar todo, sin pérdida... para nosotros”.