LA CENSURA DE FACEBOOK, TWITTER Y GOOGLE

Cámaras de eco: La amenaza de las democracias actuales

El intento de Twitter, Google, Instagram, Amazon y Facebook, entre otros sitios, por acallar las voces del mismísimo presidente de USA, Donald Trump, y de sus partidarios, lo único que logra es que estos migren a otras plataformas y se termine generando un eco, contrario a lo que se pretendía.
miércoles, 13 de enero de 2021 · 16:18

Luego de los incidentes en el Capitolio el pasado 6/1, Twitter, Instagram y Facebook, entre otras redes sociales, bloquearon permanentemente la cuenta del actual mandatario Donald Trump argumentando que había un alto riesgo de que se utilicen las plataformas para incitar a la violencia. 

La gran mayoría de los seguidores y fanáticos del líder republicano migraron hacia la red social, Parler, una aplicación de mensajería que compite con Twitter pero tiene reglas más laxas. En respuesta a esto, Google y Apple quitaron a Parler de sus app stores y, además, este lunes 11/2, Amazon la despojó de su servicio de alojamiento en la nube, Amazon Web Service. Como consecuencia, Parler quedó totalmente desactivada. 

Sin embargo, este no es el final de la historia. Lo único que estas medidas han ocasionado es avivar el apoyo a sitios alternativos de redes sociales y aplicaciones, las cuales se autoproclaman como promotoras de la libertad de expresión y la privacidad.  

Luego de que Parler fuera desactivada, sitios como Gab, Telegram, Rumble, MeWe y 2nd1st, se convirtieron en caldos de cultivo de los discursos de extrema derecha y el "refugio" de partidarios de Trump, QAnon y Patriotas del Gran Despertar del Empowered Citizen Institute, este ultimo prohibido por Twitter. El resultado de esto es lo que conoce como “cámara de eco”. 

Las redes sociales, como las nombradas anteriormente, son conscientes de la importancia de su servicio para la sociedad, es por ello que están constantemente trabajando en sus algoritmos para ajustarlos cada vez más a nuestro perfil como usuario, de tal modo que sólo nos muestren aquella información que creen que es relevante para sus consumidores. De esta manera que forman lo que la Academia denomina como "burbuja de filtro" (filter bubble). 

Esta es una de las ideas que más éxito tuvo en la era de las redes sociales: vivimos dentro de una burbuja que evita que se filtre hacia el interior toda la información que no nos gusta. En este contexto aparecen también dos términos: la cámara de eco (echo chamber) y las noticias falsas (fake news). Por lo primero se hace referencia a un espacio virtual en que las opiniones sólo se amplifican y ya no dejan lugar a injerencias a otros puntos de vistas que las contradigan. Estas cámaras de eco aparecen dentro de las burbujas de filtro cuando una posición se amplifica con el eco provocado por los miembros del grupo y ya no hay una posición contraria. 

Es por ello que en el intento de Twitter, Google, Instagram, Amazon y Facebook por acallar las voces de las personas que piensan distinto, en este caso partidarios de Trump y de la extrema derecha, lo que se logra es una migración de estos pensamientos y opiniones a otros sitios en donde se termina generando un eco, todo lo contrario a lo que se pretendía lograr con la censura previa. Por ejemplo en Telegram, una aplicación rusa de mensajería encriptada que es la competencia de WhatsApp, los canales que tienen los nombres de Trump y de su hijo Donald Trump Jr. tienen cientos de miles de seguidores. Es más, el domingo 10/1, Trump Jr. compartió una lista de enlaces de otras cuentas conservadores para que la gente las sigan. 

Esto no es algo sin precedentes. En las elecciones estadounidenses de 2016 estas burbujas de filtro fueron las que explicaron el sorprendente triunfo del mismo Donald Trump. En las burbujas de las personas de tendencia demócrata no había ningún indicio de que los candidatos republicanos contaran con suficiente apoyo para ganar la elección. Es decir, en lugar de entender la opinión propia como una entre muchas, la burbuja de filtro hace que el usuario se vea confirmado y que no se dé cuenta que, en realidad, existen muchos otros puntos de vistas. 

En una democracia "saludable" el discurso y el debate son fundamentales, ya que el intercambio de opiniones divergentes es importante tanto para los mismos políticos como para la sociedad en su totalidad. Es justamente el debate y el intercambio de pensamientos lo que nos permite ampliar nuestros horizontes intelectuales y no vivir en el interior de una burbuja de filtro que lo único que genera son extremismos sin ningún argumento enfrentado.

 

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