La dicotomía entre titulares y suplentes parece, para Mikel Arteta, haberse terminado. El entrenador del Arsenal ofreció una declaración hace algunas semanas que -sea más tangible o no, más real o no-, cambia por completo el enfoque sobre lo que se dice un equipo de fútbol.
PARADIGMA
Mikel Arteta, la revolución de los finishers: fin de los suplentes en el fútbol
Mikel Arteta, entrenador del Arsenal, ya no se refiere más a titulares y suplentes. Para él hay, en el fútbol de hoy, iniciadores y finalizadores.
Para Mikel Arteta, la línea entre titulares y suplentes parece difuminarse en los tiempos que corren, en un fútbol que se ha vuelto mucho más integral y homogéneo.
Suplencia: acción y efecto de suplir (ponerse en el lugar de alguien)
La división entre titularidad y suplencia siempre estará. Es un parteaguas tan necesario como la pelota misma para jugar este deporte. Desde los tiempos en que se inventaron las reglas, la normativa indicaba que, dentro del rectángulo de cal, solo podría haber 11 jugadores para cada lado. No más.
Eso obliga indefectiblemente a marcar una distinción: dentro del campo hay solo algunos seleccionados por el entrenador de entre todas las opciones que tiene a disposición dentro del plantel. Mientras tanto, otros varios quedarán por fuera de ese rectángulo de cal, a la espera de que el DT los considere para cambiar la ecuación de un partido.
Son los que, en el universo deportivo -no para Mikel Arteta, según dijo-, se definen como suplentes. La RAE lo grafica bien: la suplencia es la "acción y efecto de suplir (ponerse en lugar de alguien)".
Eso implica inevitablemente que el entrenador priorice. Las variables para priorizar son muchísimas y no vienen al caso, pero en una rápida conclusión podemos decir que están atadas a lo que el entrenador considere que se le acerca más al resultado.
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Esa dualidad quizás sea de lo más difícil que tenga un DT en su tarea diaria: gestionar las emociones que se suscitan en los seres humanos que dirige por estar o no estar dentro de esos once que salen a la cancha. El fútbol es una profesión curiosa para aquellos que no están dentro de esos once; entrenan todos los días, de todas las semanas, para que el fin de semana 'no lo dejen trabajar'. El técnico se lo impide, porque considera que hay otros compañeros más funcionales.
Del pizarrón a la realidad: la cintura para adaptarse a los cambios de un partido de fútbol
Habida cuenta de esa dosis de 'crueldad' inevitable, lo cierto es que conformar un plantel significa ir mucho más allá de esos once que son priorizados en el comienzo. Si el fútbol fuera tan sencillo no habría tantos imponderables; situaciones que se presentan y que cambian el guión del partido en secuencias tan inesperadas que son capaces de quemar todo papel previo.
Vaya si lo sabrá Ariel Broggi, entrenador de Gimnasia de Mendoza, que en la fecha pasada observaba incrédulo cómo Unión se ponía en ventaja apenas al minuto 4' de partido y ganaba rápidamente 1-0. Mucho más cuando, 23 minutos después, un jugador de Gimnasia se fue expulsado.
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La secuencia es tan solo una de las muchas que pueden aparecer dentro del juego y que obligan al DT a echar mano de jugadores que, inicialmente, no fueron priorizados. Ni que hablar de lesiones, o de partidos cerrados que necesitan una llave de gol, o de contragolpes del rival que necesitan mayor contención.
Lionel Scaloni podría ofrecer una exposición completa ante la clase sobre la final de la Copa América 2024, que tuvo a tres suplentes -la palabra que ya no usa Arteta-, como protagonistas de un encuentro duro, trabado, agotador, emocionalmente pesado. En esa final, la Selección Argentina logró vencer a Colombia 1-0 recién al minuto 112' de partido. No pudo hacerlo antes, hasta que Scaloni le pidió a tres de los no priorizados que ingresen a la cancha al minuto 97': Leandro Paredes, Giovani Lo Celso y Lautaro Martínez, ninguno de ellos fue titular aquella noche. Pero fueron cruciales para provocar el gol; Martínez tocó con Paredes, Paredes tocó con Lo Celso y Lo Celso nuevamente con Martínez, para que el Toro definiera a la red.
Una combinación que abrió el cerrojo y quebró la dicotomía de titulares y suplentes. A eso se refería Arteta.
Mikel Arteta: "Los que acaban el partido van a ser más importantes que los que lo empiezan
A eso se refería cuando habló de titulares y suplentes, a quienes no llamó titulares y suplentes sino "starters" y "finishers". Sobre los "finishers"- es decir los Paredes, los Lo Celso y los Martínez-, sostuvo "Son, al menos, igual o más importantes que los titulares. Lo hemos hablado ya. Los finishers, los que acaban el partido van a ser más importantes que los que lo empiezan, que los starters. Sobre todo a la hora de mantener la intensidad".
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Más allá de las nomenclaturas, el mensaje de Arteta es un mensaje hacia sus propios dirigidos y busca atacar eso que Pep Guardiola consideraba tan complejo: gestionar un plantel en donde no todos siempre juegan. Mantener la motivación, potenciarlos, no desajustar la tuerca de la exigencia, contenerlos, acompañarlos, comprometerlos, hacerlos parte; las tareas de un entrenador con los futbolistas son mucho más que solo una pizarra táctica.
Y las decisiones de hacer ingresar a tal o cual suplente también son mérito propio, mérito de la lectura de cómo se está desarrollando la situación dentro del campo, pero su efectividad también dependerá de las tareas mencionadas más arriba. Tareas que no ocurren precisamente durante el partido, sino entre uno y otro.
Una muy buena investigación del medio español Cadena Ser -a enero de 2026-, muestra cuánto han incidido los cambios -"finisher" por "starter"-, en goles directos del equipo. El estudio es sobre las principales 5 ligas del mundo en lo que va de la temporada.
El equipo que más contribuciones de sus suplentes disfrutó fue el Bayern Munich de Vincent Kompany -Bundesliga-, con 19 goles convertidos.
Lo siguen el Barcelona de Hansi Flick -LaLiga- y el Lille de Bruno Génésio -Ligue 1-, con 17 goles.
Cierran el Inter de Chivu -Serie A- y el Brighton -Premier League-. de Fabian Hürzeler, con 13.
El muestreo, como todo muestreo, tiene sus limitaciones. El análisis se centra en las ligas top del mundo, en cuyos equipos se encuentran los planteles más robustos. A planteles más robustos, más caudalosos, las posibilidades de incidencia desde el banco son mayores.
No es lo mismo que, por ejemplo, el Bayern Munich se pueda permitir el ingreso de Lucho Díaz desde el grupo de suplentes y que a poco de haber entrado haga un gol, como ocurrió en la fecha pasada de la Bundesliga, ante Hamburgo.
El físico y la intensidad, el fútbol de la actualidad
Más allá de los niveles y las jerarquías entre las ligas, sí es cierto que el fútbol se ha vuelto mucho más físico y que el desgaste es mucho mayor, lo que muchas veces provoca una necesidad más apremiante de hacer un cambio. Ni que hablar de la cantidad de partidos que se juegan en los apretados calendarios de la actualidad.
Mayor cantidad de partidos, mayor exigencia, mayor consumo de energía, mayor necesidad de reemplazos en medio del encuentro. Desde la mirada de Arteta, "sobre todo a la hora de mantener la intensidad".











