Otra jornada movidita en la Argentina, con el Gobierno de Javier Milei intentando recuperar agenda -y desviar el foco del escándalo por la postergación del nuevo índice de precios al consumidor- al activar nuevamente la embestida contra el periodismo vía el lanzamiento de una Oficina de Respuesta Oficial para combatir lo que ellos consideran "fake news" (no fueron pocos los que recordaron el "Ministerio de la Verdad" de la novela '1984' de George Orwell...).
Debilidad financiera: La diferencia entre el relato y las proyecciones
La plaza financiera argentina atraviesa un ciclo de marcada debilidad, con el índice S&P Merval retrocediendo un 2,8% para cerrar en 2.932.838 puntos. Con esta jornada, el panel líder encadena siete sesiones consecutivas a la baja, acumulando una pérdida del 9,6%.
Este comportamiento refleja una creciente cautela entre los inversores institucionales, quienes han comenzado a desarmar posiciones tras los máximos históricos alcanzados a finales de enero.
En el mercado de renta fija, los bonos soberanos —Bonares y Globales— cedieron en promedio un 0,2%. Esta tendencia impactó directamente en el Riesgo País, que escaló 16 unidades hasta situarse en los 516 puntos básicos, su nivel más alto en las últimas dos semanas, según Rava y Puente.
Analistas de la correduría Rava y Puente coinciden en que la volatilidad local está fuertemente ligada al "efecto contagio" de Wall Street, donde las empresas tecnológicas sufrieron caídas superiores al 1% debido a la incertidumbre sobre el impacto de la inteligencia artificial en el sector del software.
El impacto fue visible en los ADR argentinos en Nueva York, con desplomes de hasta el 8% en papeles financieros y biotecnológicos como BBVA, Banco Supervielle y Bioceres. Aunque los expertos señalan que parte de la caída es una corrección técnica saludable tras el rally de enero, el adverso contexto internacional y los balances trimestrales en USA mantienen la presión sobre los activos nacionales.















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