Un partido amistoso entre Colón de Santa Fe y el Santos Futebol Clube. Uno jugaba en la B nacional y el otro, era el mejor equipo del mundo. Encima tenían a la estrella de Brasil, Pelé, en su plantel. Sin duda, era como ver a David enfrentándose a Goliat. Y al igual que en el relato bíblico, esta historia tuvo un resultado similar.
Colón y su victoria sobre Santos: como David y Goliat
Hace 59 años, Colón de Santa Fe rompía la racha imbatible del Santos de Pelé. El club santafesino pudo bajó de un hondazo al mejor del mundo.
Un Goliat que cayó con dos piedras
Aquel 10 de mayo de 1964, Colón recibía al club capitaneado por Pelé, que venía de una racha de 43 victorias consecutivas. El Santos era bicampeón de las Copas Libertadores e Intercontinental, y estaba de gira por Argentina donde ya había derrotado a íconos del país, como Boca Juniors, Talleres de Córdoba y Godoy Cruz.
Esta vez, el equipo brasileño presidido por Pedro Ítalo Giménez, visitaba la provincia de donde es oriundo Lionel Messi, a cambio de más de 2 millones y medio de pesos y un seguro para los jugadores. Una victoria que muchos dirían estaba cantada: se enfrentaban a un insignificante equipo de la Primera B, que venía de perder con Platense. Sin embargo, lo que pasó nadie se lo esperaba.
Pelé, como era de esperar, abrió el marcador a los 37 minutos. Pero el Sabalero milagrosamente pudo darlo vuelta: primero Fernando López logró el empate, y luego, Demetrio Ploto Gómez selló el triunfo definitivo del club santafesino. 5 mil espectadores eran testigos de cómo los mejores del mundo eran derribados de un hondazo.
El “Cementerio de Elefantes” de Colón
No sería la primera vez que un equipo grande como el Santos hacía tan largo viaje para “morir” en la cancha de Colón. Otros “elefantes” también lo seguirían y serían derrotados ese mismo año en aquel “cementerio”. Fue un redactor del diario santafesino El Litoral el que tuvo la ocurrencia de apodar así al estadio. Y cuánta razón tuvo…
Apenas unos meses después de aquel maravilloso duelo, la selección argentina caía frente al Sabalero por 2-0, y más tarde, pasaría lo mismo con River, sólo que por 2 a 1. Y las derrotas de los grandes seguirían y seguirían, todas en el estadio de Colón. Incluso le tocaría al Peñarol de Uruguay en 1967, que entonces era campeón de América e Intercontinental.
Una “maldición” que empezó con la derrota del Santos, que ese 10 de mayo se sometió al equipo local.
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