La industria textil argentina acumula dos años con caída de ventas. En el inicio de 2026, el sector volvió a registrar una caída en sus ventas, en un contexto marcado por el debilitamiento del consumo interno, la acumulación de inventarios y un creciente estrés financiero que ya impacta en toda la cadena productiva.
SITUACIÓN EXTREMA
Industria textil: las ventas del primer bimestre del año cayeron 8,4%
La industria textil acumula dos años de caídas acumuladas en las ventas. Se complicó la cadena de pagos, dotación de empleados y rentabilidad.
De acuerdo con el último relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas de indumentaria registraron una baja interanual del 8,4% durante el primer bimestre del año.
El dato no solo confirma la continuidad de la tendencia negativa, que ya acumula dos años, sino que evidencia la profundidad del deterioro: el 80% de las empresas están paralizadas por la falta de demanda.
“El 63% de las empresas sufrió una disminución en sus ventas, frente a un 30% que logró aumentos y un 7% sin cambios. Si bien se observa una leve mejora respecto del bimestre anterior, el panorama sigue siendo crítico”, plantea el informe.
Competencia, apertura y consumo
En un mercado cada vez más competitivo y con menor volumen de ventas, las empresas enfrentan serias dificultades para trasladar los aumentos de costos a los precios finales. La mitad de las compañías no pudo aplicar subas, mientras que un 43% solo logró hacerlo parcialmente, lo que implica una compresión significativa de márgenes.
Como consecuencia, el sector enfrenta un problema creciente de sobrestock. Actualmente, el 50% de las firmas declara tener niveles excesivos de mercadería, el registro más alto en un año y medio. Este fenómeno no solo inmoviliza capital de trabajo, sino que también obliga a las empresas a recurrir a descuentos y liquidaciones para generar liquidez, presionando aún más sobre la rentabilidad.
Problemas de irregularidad en las cadenas de pago
El informe es claro:
Este escenario tiene consecuencias directas sobre el empleo. Frente a la caída de la actividad, las empresas adoptan estrategias defensivas para reducir costos. Entre las principales medidas se destacan las renuncias no reemplazadas, que representan el 25% de los ajustes, y los despidos, que ya alcanzan el 21%. La dinámica evidencia un proceso de contracción gradual que busca preservar la estructura productiva sin incurrir en recortes masivos inmediatos.
La situación económica no acompaña
El contexto macroeconómico también juega un rol determinante. La apertura comercial, junto con la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores, configura un escenario adverso para una industria altamente dependiente del mercado interno. En este marco, las expectativas empresariales continúan deteriorándose, con un creciente predominio de percepciones negativas sobre la evolución futura del sector.
La industria textil argentina enfrenta una combinación crítica de factores: caída sostenida de la demanda, exceso de stock, márgenes comprimidos y tensiones en la cadena de pagos. El desafío para los próximos meses será evitar que esta dinámica derive en un deterioro aún mayor del empleo y del entramado productivo.
Más noticias en Urgente24
"Los números no cierran", y reflotan la propuesta de cerrar los supermercados los domingos
Jubilaciones en abril: suben los haberes, pero el alivio no alcanza
Franco Colapinto recibió un duro mensaje desde Alpine: “Decepción”
Carlos Presti y el riesgo de una Defensa hemipléjica
Explosivo cruce entre Eduardo Feinmann y Agostina Páez: "No soy racista"













