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Es raro pero Sigman promociona Sputnik V cuando produce AstraZeneca

Mie, 27/01/2021 - 3:53pm
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Por Urgente24

La anécdota que provoca esta nota es muy interesante en tiempos de pandemia. Ahí vamos:

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Le Monde Diplomatique, más conocido en el argot como El Dipló, es una publicación que en el caso de su edición Cono Sur la realiza Grupo Insud. De acuerdo a Wikipedia, casi la memoria universal, al referirse a Insud, "Sus fundadores y únicos accionistas son la doctora en Bioquímica, Silvia Gold, y el médico psiquiatra, Hugo Sigman."

Esto es confirmado por la página web de Grupo Insud, en la que puede leerse:  

"Hugo Sigman, el dueño del Grupo Insud, al que pertenece el laboratorio mAbxience, informó que en la planta ubicada en Escobar ya iniciaron los trabajos para tener la dosis lista cuanto antes. Los detalles:

Hugo Sigman es el dueño del Grupo Insud, al que pertenece el laboratorio mAbxience, integrante del consorcio internacional que fabricará la vacuna contra el coronavirus desarrollada por la Universidad de Oxford junto a AstraZeneca en la Argentina. En una entrevista concedida al periodista Marcelo Longobardi en radio Mitre, confirmó que una planta de su compañía ya comenzó a producir las dosis."

Sin embargo, en Le Monde Diplomatique se publica, por estas horas, una vibrante reivindicación de la Sputnik V y la nota circula por chats y redes, quizás para contrarrestar la prensa negativa que por motivos políticos tuvo el fármaco.

La historia es muy interesante, y la conclusión es aceptada por Urgente24 más allá de los habladores 'argentos' antivacunas y satélites, y de las controversias que, a menudo, provoca el propio Gobierno ruso. Resulta curioso que, en ese contexto, Grupo Insud haya preferido involucrarse con AstraZeneca Oxford.

La nota en cuestión es de Federico Kukso, miembro de la comisión directiva de la World Federation of Science Journalists, y autor de "Odorama: Historia cultural del olor".

Kukso recuerda la historia de la investigación rusa sobre virus, más allá de Nikolay Gamaleya, cuyo apellido lleva el centro de investigación que desarrolló la vacuna contra el coronavirus.

En este caso, Kukso aborda la notable historia de cómo fue que la por entonces Unión Soviética resultara el país pionero en la erradicación de la viruela.
 
Luego, en 1956, 3 virólogos soviéticos viajaron a USA: Anatoli Smorodintsev, Mikhail P. Chumakov y Marina Voroshilova, obviamente controlados o vigilados por un agente de la KGB, buscando desarrollar un fármaco contra la poliomielitis, que arrasaba la URSS, y otros países. 

Chumakov y Smorodintsev habían desarrollado la primera vacuna contra la gripe. 

En USA, tomaron contacto con los laboratorios de Jonas Salk, quien en 1955 había desarrollado una vacuna efectiva, y luego al centro de investigación del virólogo polaco Albert Sabin, quien estaba probando "una vacuna más efectiva y barata, en base a  poliovirus vivos pero atenuados, que se podía tomar por vía oral"

Las autoridades estadounidenses se mostraban reacias a permitir la realización de ensayos con virus vivos.

Sabin les entregó a sus visitantes 3 cepas de virus para que las estudiasen e investigaran en Moscú y Leningrado. 

Comenzó una colaboración intensa. En 1956, autorizado por el Departamento de Estado, Sabin, nacionalizado estadounidense, fue a la URSS, para conocer la investigación que habían desarrollado los rusos.

La historia

En Moscú, Chumakov y Voroshilova decidieron vacunarse a sí mismos. 

"(...) Pero precisaban probarla en los principales afectados, es decir en niños. Entonces, en un acto que hoy sería desaprobado por cualquier comité de ética, le dieron la vacuna a sus tres hijos y a varios sobrinos. “Formamos una especie de fila”, recuerda Peter Chumakov, que tenía por entonces siete años. Poco después, su madre pasó a entregarles a cada uno un terrón de azúcar mezclado con poliovirus debilitado.

El cuestionable experimento terminó convenciendo a altos funcionarios soviéticos y los científicos procedieron con ensayos más amplios: en 1957 se vacunaron 67 niños con la vacuna desarrollada en conjunto por Sabin, Chumakov y Voroshilova. Luego fueron 2.010 pacientes y en 1958 llegaron a 20.000.

De enero a mayo de 1959, los científicos soviéticos probaron la nueva vacuna en 10 millones de chicos en toda la Unión Soviética, en el ensayo de campo más grande hasta la fecha en la historia de la polio. No solo se realizó en hospitales y clínicas, sino también en escuelas y guarderías: en los meses siguientes, prácticamente todos los menores de 20 años recibieron la vacuna, ya sea con un gotero o dentro de un caramelo. (...)".

Ahí es donde Kukso traza la línea entre aquella experiencia exitosa y el caso presente con la Sputnik V:

"(...) Los resultados, sin embargo, no fueron inmediatamente aceptados por la comunidad científica internacional. Pese a que el programa de inmunización realizado en la Unión Soviética con la vacuna de Sabin había sido exitoso, sin incidentes ni casos de parálisis inducida por la vacuna, cuando Chumakov compartió la noticia en una conferencia científica en Washington hubo quienes expresaron dudas. Todavía había científicos occidentales que se negaban a aceptar los informes del otro lado de la Cortina de Hierro. “La reacción general, que no solía ser expresada públicamente, era: ‘Bueno, no puedes confiar en nada de lo que hacen esas personas’”, comentó Sabin. Pero el logro documentado de la colaboración Sabin-Chumakov finalmente superó las diferencias ideológicas.

Un año después, una representante de la Organización Mundial de la Salud, Dorothy Hortsmann de la Universidad de Yale, recorrió la Unión Soviética, donde reconoció la seguridad de la vacuna y una reducción significativa de los casos de parálisis.

Esta vacuna oral –durante un tiempo conocida como la “vacuna comunista”– se convirtió en el arma preferida contra el virus de la polio en todo el mundo. Incluso en Estados Unidos, donde su uso fue autorizado en 1962. A la Argentina llegó en 1967.

(...) En cierto modo, las reacciones de indiferencia y escepticismo que despertó la vacuna Sputnik V responden también a esta ignorancia y a la visión distorsionada que se tiene desde Occidente de la tradición científica rusa. Impulsadas por las diferencias lingüísticas, culturales y políticas, la mayoría de las iniciativas rusas son recibidas con sospecha.

(...) El Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología viene trabajando desde la década de 1980 con adenovirus, un tipo especial de virus en el que se basa la vacuna Sputnik V para provocar la respuesta inmune y entrenar al cuerpo para evitar la infección. Previamente, ya había desarrollado vacunas contra el virus del Ébola y el MERS (o Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio). (...)".

Otra vez hay que insistir en el dilema, luego de releer la encendida defensa de la Sputnik V que publica el mensuario del holding involucrado en la AstraZeneca: ¿Y por qué, entonces, el grupo empresario no aceptó la oferta rusa que, según ellos, fue realizada en el inicio del 2do. semestre de 2021?

Habrá que pedirle a Kukso que mantenga su investigación abierta.