LA ARGENTINA DEL FUTURO
Crece la ayuda social junto a la pobreza infantil extrema y hambre severa
Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, no solo no ha bajado la pobreza en menores sino que además se evidencian casos extremos de pobreza infantil.
El informe lleva como título "Retorno a la senda de privaciones que signan a la infancia", y revela otro dato alarmante:
Por el contrario, se evidencias casos extremos de pobreza infantil en el Gran Buenos Aires del 57,4%, en el NEA del país del 57,1%, en Cuyo del 53,4% y en el NOA del 54%.
"La ayuda social crece y sobretodo en sectores medios. Pero la pobreza no disminuye sustancialmente. Esto habla de una clase media cada vez más empobrecida donde los primeros afectados son los niños, los nuevos pobres que aparecen", señaló la coordinadora de la investigación de la UCA, Ianina Tuñon.
La situación de inseguridad alimentaria es otro de los fenómenos altamente alarmantes. Si bien ha mermado tras la crisis social del COVID-19 aún así afecta a más del 30% de los chicos en 2022, y la cobertura alimentaria directa e indirecta se ha incrementado de modo relevante y en particular en las infancias de clase media baja que también han sido afectadas por la pobreza monetaria.
Es decir, hay unos 4,2 millones de chicos que tiene problemas para comer y dentro de estos padecen hambre severa un total de 1,6 millones.
Tuñon evaluó en este sentido que la ayuda social no logra frenar la pobreza ya que los índices de inflación le ganan al bolsillo de las familias de clase media y sectores bajos.
Así, la coordinadora del informe de la UCA reveló que "la infancia es una oportunidad para mirar los problemas sociales y la pobreza que no ha bajado".
Los datos construidos, indican, que el derecho a la alimentación de los menores en el país es una deuda pendiente cuyo balance general es negativo. En efecto, entre 2010 y 2022, la situación de inseguridad alimentaria se incrementó un 44%, sin embargo, el mayor deterioro se registra en los últimos cinco años.
Se registra el peor momento de la serie en plena pandemia del 2020 llegando al 37,2%. Y, si bien en los últimos dos años postpandemia se registra una mejora los niveles de privación alimentaria afectan a un tercio de la población de niños en el segundo semestre del 2022.
Efectos sanitarios y educativos
Además de las cuestiones meramente económicas, la pobreza infantil trae aparejada una serie de efectos en materia sanitaria y educativa.
El informe de la UCA destacó que los indicadores de déficit en la atención preventiva de la salud de niños sanos han mejorado tras el período de pandemia. En el caso del déficit de los controles de salud se ha retornado a los valores prepandemia (18,4%), y en el caso de los controles de la salud bucal se mantienen niveles algo por encima de los observados en la prepandemia (44,9%).
Así, mientras que la merma del déficit fue similar por estratos sociales en el caso de los controles de salud, en el caso de la salud odontológica se advierte un incremento significativo de la desigualdad social. Es decir, que los menores de las clases medias altas han retornado más rápidamente a los controles de la salud bucal que los más vulnerables.
El déficit de atención se eleva por encima del promedio en la adolescencia, a medida que desciende el estrato socioeconómico y en la población del Conurbano Bonaerense. La atención de la salud odontológica es un claro problema que de modo progresivo ha empeorado alcanzando sus máximos niveles de déficit en la pandemia donde el 65% de los chicos de entre 3 y 17 años no consultaron por su salud bucal.
Por el lado de la educación, durante el segundo semestre del año pasado los procesos de escolarización presenciales en la educación inicial, primaria y secundaria se ampliaron y regularizaron en todo el territorio del país, aunque hay puntos donde aún continúan atrasados.
Se estima que en 2022, el 83,5% de la población de niñas, niños y adolescentes asistió a una escuela estatal. Esta cifra representa un incremento de 11 puntos porcentuales en la asistencia a los establecimientos públicos en la educación primaria, mientras que en la secundaria se registró una suba de cinco puntos porcentuales.
Actualmente más del 90% de los chicos de 6 a 12 años no asiste a jornada completa, cerca del 65% no tiene computación y más del 46% no cuenta con idioma extranjero dentro de su educación. Esos últimos puntos adquirieron especial relevancia, ya que durante el confinamiento fue necesario implementar nuevas técnicas para continuar con las clases a la distancia, pero no se acortó la brecha para que los chicos puedan adquirir más conocimientos tecnológicos.
Por último, a la hora de hacer un análisis a nivel multidimensional, en la UCA sostuvieron que no existe decisión política suficiente para implementar medidas que aceleren mejoras en los puntos mencionados y, entre otras cuestiones, destacaron que la falta de acceso a los alimentos aún preocupa después de pandemia.
Más noticias de Urgente24
Combustibles: Vuelven a subir los precios pero piden más
Democracia en descomposición: Gobernadores tampoco seducen
"Javier Milei anima las elecciones, pero le quieren hacer una picardía"
Caos: La Izquierda, subte, piquetes, Corte Suprema y la Constitución
Mercado Central: Ya hay operativos de la policía aduanera
















