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EL FANTASMA DE 2008

Temor a otra crisis global vs. euforia compradora mundial

Dom, 22/09/2019 - 11:08pm
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Por Urgente24

El miedo a una nueva crisis global, cuando aún se padecen los efectos de la crisis de 2008, ha alarmado al mundo financiero. La desaceleración económica es un hecho, y USA vs. China continúan la batalla que inició Donald Trump, desinformado de la situación. Hace unas semanas se dio a conocer el producto interior bruto (PIB) de Alemania donde se indicaba que su economía retrocedía el 0,1 por ciento en segundo trimestre del 2019. Esto implica que Alemania puede entrar en recesión en septiembre. El freno de la economía de Alemania impacta sobre la economía de Europa, que entre abril y junio del 2019 sólo ha crecido la mitad de la esperado. En Reino Unido y USA se han financiado más barato a largo plazo que a corto plazo, un hecho que suele anticipar con bastante precisión la llegada de una nueva recesión económica y que no se producía desde más de una década. Se prevé que la economía de USA crecerá en 2019 por debajo de 2018 al desaparecer los efectos de la reforma fiscal aprobada a finales de 2017, y la desaceleración de China. Pero hay más...

Las megainversiones se están imponiendo en el mercado mundial del capital secundario de riesgo.
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El Banco de Pagos Internacionales (BPI) informa, en su informe trimestral, que existen paralelismos entre el comportamiento del mercado de bonos de empresas en 2019 y lo que sucedía con las hipotecas "subprime" y fueron decisivas en el estallido de la Gran Crisis Financiera de 2008.

Consecuencia de la agresiva toma de riesgos y la búsqueda de rentabilidad, una parte cada vez mayor de los préstamos bancarios a empresas fuertemente endeudadas se ha convertido en la materia prima de productos estructurados de titulización como las obligaciones garantizadas por préstamos.

El mercado de préstamos apalancados ha crecido los últimos años a US$ 1,4 billón, de los cuales US$ 200.000 millones estaban denominados en euros y el resto en dólares, según cifras del BPI. 

La calificación crediticia de las empresas y el fuerte incremento de los préstamos apalancados constituyen un riesgo evidente.

El rápido crecimiento de la financiación apalancada y los bonos de titulización de préstamos tiene paralelismos con el mercado de hipotecas subprime en USA y las obligaciones garantizadas por deuda antes del estallido de la crisis.

Sin embargo, también contempla diferencias porque los bonos de titulización de préstamos son menos complejos y evitan usar seguros de impago de deuda, según el BPI. 

Además, hay mejor información sobre las exposiciones directas de los bancos a estos productos financieros.

Entre las similitudes el BPI destaca el deterioro de la calidad de crédito de los activos que sirven de garantía, la opacidad de exposiciones indirectas, la elevada concentración en algunos bancos y la incierta resistencia de algunos tramos senior. 

Ambos productos financieros son bonos de titulización de activos que invierten en pools de activos no líquidos o de riesgo y los convierte en valores negociables en el mercado.

Están estructurados en tramos con créditos de diferentes antigüedades sobre el flujo de los activos que los respaldan. 

El tramo más junior normalmente no está calificado y gana los rendimientos más elevados, pero es el primero en absorber pérdidas. 

El tramo más senior tiene normalmente una calificación de AAA y los rendimientos más bajos, pero es el último en absorber pérdidas. 

En el medio están los tramos con una calificación desde BB hasta AA, que comienzan a absorber pérdidas cuando el tramo junior se ha agotado.

Mediante la titulización se agrupan préstamos, sean hipotecarios o a empresas, y se venden posteriormente a un fondo de titulización que emite valores de renta fija para venderlos a los inversores. 

Esta técnica financiera permite transformar activos normalmente no líquidos o de riesgo en otros con mayor liquidez o menos riesgo.

Megacompras

Sin embargo, coincidiendo con la apreciación de la agresiva presencia en los mercados de deuda, las megainversiones también se están imponiendo en el mercado mundial del capital secundario de riesgo.

Los fondos recompradores -que toman posiciones en vehículos primarios o se hacen con carteras de empresas participadas en bloque- no solo han intensificado su actividad, sino que cada vez cierran adquisiciones mayores.

Esta tendencia ha permitido, a junio 2019, batir todos los récords de inversión global del sector: el private equity secundario ha firmado una primera parte del año sin precedentes con compras por valor de US$ 42.000 millones, según el informe publicado por el banco de inversión Greenhill. 

Este importe representa un incremento del 56% respecto a la cifra de adquisiciones de idéntico periodo de 2018 y excede el volumen anual que estas transacciones registraron hace solo tres años, en una señal inequívoca de la fuerte tracción que está cogiendo esta industria.

Greenhill atribuye esta extraordinaria alza de las compras secundarias de capital riesgo al repunte de los conocidos como megadeals, operaciones que rebasan los US$ 1.000 millones. 

Según el análisis, de enero a junio se han contabilizado hasta 9 transacciones megamillonarias, que representan en torno al 37% del total de inversión observado en el semestre. Entre ellas se incluye la mayor compra de la historia de este sector por un valor nunca antes visto de US$ 5.000 millones.

La necesidad de algunos de los principales partícipes en fondos primarios, como los bancos, de desprenderse de negocios no estratégicos, bien por los requisitos regulatorios bien por exigencias financieras, ha sido uno de los factores que más ha contribuido a generar oportunidades y extender el mercado secundario de private equity desde la crisis de 2007. 

Esto, unido a un contexto de abundante liquidez y en el que muchos inversores buscan diversificar sus carteras.

A pesar del despliegue que los fondos recompradores vienen exhibiendo este ejercicio, el capital pendiente de invertir por el sector continúa en niveles máximos. 

¿No hay una contradicción entre la información del BPI y la del banco de inversión Greenhill? Habrá que seguirlo con atención.