El caso de Chipre logra una alianza contra Alemania
En el sur de Europa hay decisión de ponerle un freno a la rigidez de Angela Merkel, y en eso andan el francés François Hollande y el español Mariano Rajoy, un socialista y un conservador, buscando más apoyos para su causa.
27 de marzo de 2013 - 08:33
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Durante años, la Unión Europea en general, y la Eurozona en particular, dependió del eje francoalemán pero las tensiones existentes entre Alemania y Francia -a causa de la desconfianza mutua entre Angela Merkel y François Hollande, y de la inclinación de Merkel a obligar a Hollande a probar la misma medicina que están ingiriendo las economías más débiles del Sur de Europa- provoca la situación de tardanza y demora evidente en el rescate de Chipre.
Hollande y Merkel no comparten ni el calendario sobre la unión económica ni las normas de la supervisión bancaria.
Con el incendio de Chipre todavía sin sofocar, el de Grecia con las ascuas encendidas, el rescate portugués con pobres resultados e Italia sin Gobierno definido, Francia está en problemas por su resistencia a respetar los plazos vigentes impuestos por Alemania para la reducción de su déficit.
Es el motivo de la creciente empatía entre los conservadores que gobiernan España y los socialistas que administran Francia...
Ambos buscan el punto débil de los alemanes para intentar condicionar a la rígida Merkel.
El equipo económico de Mariano Rajoy trabajando discretamente en sintonía con el de Francois Hollande para que en abril la Comisión Europea flexibilice las previsiones de déficit fiscal, ya que no se han cumplido las de crecimiento.
Antes de presenciar el partido de fútbol que enfrentó este martes 26/03 a las selecciones de ambos países, Rajoy y Hollande comparecieron antes los medios, en París, para enviar un recado a Merkel: “Hay que ser prudente y expresarse con mesura”, dijo el presidente español refiriéndose al holandés presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijjselbloem, un favorito de los alemanes que provocó pánico entre los ahorristas europeos.
Merkel
“Testarudez, ansia de poder y egoísmo”: 3 palabras que definen la actitud de Angela Merkel, según una columna de opinión del semanario Der Spiegel, publicación que (no es ningún secreto) es crítica de la canciller.
El texto acusa a Merkel de intentar imponer en todo momento su visión a través de una “política de fuerza”.
“Los alemanes atan a los pueblos europeos con los grilletes de la deuda”, acusan desde Der Spiegel, que cree que con el empeoramiento de la crisis del euro que ha supuesto el rescate de Chipre se ha descubierto “una verdad sobre la política alemana: está marcada por la testarudez”.
El editorial culpa a “los bancos irresponsables” de jugarse el dinero de “los ricos lavadores de dinero” y a los Gobiernos de beneficiar a ambos con los rescates, que finalmente tienen que pagar los ciudadanos, “y todo bajo el predominio de Alemania”.
Respecto al papel de Alemania, culpa a la canciller de “entregarse al lujo alemán de mirarse el ombligo” y de haber obviado las “experiencias históricas”.
“Al igual que dos veces antes en la joven historia, los alemanes se han dejado conducir a un conflicto cada vez más profundo con sus vecinos”, narra el texto, en una referencia velada a las dos guerras mundiales.
“El concepto de integración europea de Merkel es algo así: Europa tiene que doblegarse a la política de Alemania”, explica el semanario, que pone en duda la fiabilidad de la jefa del Ejecutivo teutón: “¿Qué valor tiene la palabra de la canciller? Chipre lo ha demostrado otra vez: no hay dependencia de los alemanes en Europa”.
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Por último, y haciendo un ejercicio de autocrítica, Der Spiegel reconoce que los alemanes han sacado beneficio de la situación que azota a la economía de la eurozona. “Hasta ahora, los alemanes no sólo han pagado por la crisis, sino que también han ganado con ella”, indica, refiriéndose al ahorro en el pago de intereses por su deuda y al cobro de intereses por comprar deuda de otros países con un interés más alto.
“Esta es la realidad de la crisis del euro: los pobres de Atenas pagan a los ricos de Alemania”, zanja la publicación.
"(...) Un holandés de nombre impronunciable, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijjselbloem, se atrevió a adelantarlo: Europa tiene la intención de que haya un sistema de resolución de entidades que reparta las pérdidas entre los accionistas, bonistas y ahorradores por encima de los 100.000 euros, al igual que se ha hecho en Chipre. La mismísima canciller Merkel se congratuló en público de que pagasen “los responsables de la crisis”.
La sola mención de la idea provocó por un momento el pánico en todas las plazas financieras. Prácticamente en cuestión de minutos, Jeroen Dijjselbloem tuvo que retractarse y matizar mucho sus palabras, mediante un comunicado en el que recordaba que los programas de rescate se diseñan a la medida de los países y, por lo tanto, no son aplicables al resto.
Sin embargo, al día siguiente, la Comisión Europea reconoció que el actual borrador del sistema de resolución de entidades contempla que los bonistas y los depósitos superiores a los 100.000 euros encajen quitas.
Aunque semejante esquema no entrará en vigor hasta 2018, la incertidumbre ha sido sembrada. Desde ahora, cualquier episodio de crisis puede resucitar las pérdidas de los depositantes e iniciar una corrida bancaria. Cualquier rebrote puede animar a los inversores a vender sus bonos y acciones de los bancos europeos, en especial de los periféricos.
Las reglas de liquidación de entidades
La clave reside en el reciente desguace del SNS, la cuarta mayor entidad de los Países Bajos. El Gobierno de la Haya decidió simplemente aplicar la ley y que los agentes absorbiesen las pérdidas de acuerdo con la prelación habitual. Esto es, primero se liquida a los accionistas, luego a los bonistas y preferentistas y, finalmente, si aún quedan minusvalías por cubrir, se carga contra los ahorradores con más de 100.000 euros.
En Dinamarca, también se ha empleado esta fórmula y, en líneas generales, éste es el formato que se busca implantar en toda la eurozona. Sin embargo, tal modelo contrasta con lo que hasta ahora ha sido la norma en los rescates bancarios de la UE: la inyección de préstamos a los Estados para que éstos, a su vez, recapitalicen la banca, lo que ha permitido que los bonistas senior y los depositantes salgan siempre indemnes. A la vista este modo de proceder durante la crisis, ¿estamos seguros de que Alemania va a querer cambiarlo y que paguen los ahorradores y bonistas senior por los bancos reestructurados?
El modus operandi viene definido por el Anglo Irish Bank, la entidad irlandesa con la que los europeos contravinieron toda la normativa comunitaria al brindarles ayuda incluso a pesar de no constituir una entidad solvente. Este banco habría sido el candidato ideal para seguir el libro de texto de la economía liberal y desmantelarlo. Del mismo modo que las entidades chipriotas, se trataba de una institución sumida hasta las cejas en la especulación de todo tipo. Sólo que en este caso los alemanes se vieron pillados. Al tirar de hilo, descubrieron que buena parte de los acreedores eran los bancos, aseguradoras y fondos germanos… Así que en esta ocasión, como en tantas otras durante los últimos tres años, no se hizo nada para que pagasen “los responsables de la crisis”.
En lugar de eso, se respetó a todos los bonistas senior e impositores. A cambio de la ayuda, la Unión Europea, liderada por Berlín, obligó a Irlanda a asumir la deuda de toda la banca."







