En tiempo de descuento, zafó Obama y no hay abismo fiscal
En Washington DC, la Cámara de Representantes respaldó, finalmente, el acuerdo aprobado 1 día antes por el Senado, y así USA se salvó del abismo fiscal y se ha evitado una crisis económica de repercusión global. Ante la división de los congresistas republicanos, fueron necesarios los votos del Partido Demócrata para sacar adelante una ley, previamente pactada con Barack Obama, que incluye una subida de impuestos solo a los más ricos y prevé un breve aplazamiento de dos meses de los recortes de gastos que debían entrar ayer formalmente en efecto.
02 de enero de 2013 - 02:24
La Cámara de Representantes, de mayoría republicana, aprobó sobre las 23:00 hora de Washington DC el plan que sube los impuestos sólo a los más ricos y retrasa 2 meses los recortes del gasto público. La legislación pasó su última prueba con 257 votos a favor y 167 en contra.
El Senado, de mayoría demócrata, había aceptado la ley la noche anterior por 89 votos contra ocho.
La lucha entre ambos partidos y dentro de ellos anticipa una nueva negociación agónica a finales de febrero, cuando el Congreso tenga que elevar el techo legal de deuda pública para evitar la suspensión de pagos y negociar los recortes de gasto pospuestos.
Las 2 cámaras del Legislativo y los 2 partidos están divididos, pero la Cámara de Representantes era la más reticente al pacto y congeló todo el día 01/01 la votación.
Hasta última hora de la noche el presidente de la Cámara, el republicano John Boehner, ni siquiera quiso aclarar si iba a someter el acuerdo a voto.
Al Congreso se le acababa el tiempo porque el nuevo, salido de las elecciones de noviembre, toma posesión este jueves. El equilibrio de poderes entre la mayoría demócrata del Senado y la republicana de la Cámara queda casi intacto, pero el relevo hubiera obligado a empezar de nuevo.
Los republicanos, capitaneados por el 'halcón' anti-impuestos Eric Cantor, amenazaban con enmendar el texto que sube el IRPF del 1% de contribuyentes si no conseguían más reducciones del gasto. "La falta de recortes del gasto en la ley del Senado es una preocupación universal entre nuestros miembros", dijo un portavoz en nombre de Boehner y Cantor.
El descontento venía de ambos partidos, si bien los demócratas estaban más resignados. Steve LaTourette, republicano de Ohio, dijo que no votaría la ley sin estudiarla porque no se fiaba de "un paquete diseñado por un grupo de octogenarios sin dormir en Nochevieja". El vicepresidente Joe Biden se pasó dos horas con los demócratas quejosos de que el presidente había cedido demasiado, pero que al menos querían votar ya.
Tras 2 reuniones de varias horas, algunos republicanos del Tea Party intentaron enmendar el texto añadiendo US$ 300.000 millones de recortes, pero no lograron suficiente apoyo ni siquiera entre los suyos.
El Senado, de mayoría demócrata, replicó de inmediato que no consideraría la ley modificada y Boehner reconoció ante los suyos que su estrategia era muy "arriesgada".
La ley, que en las próximas horas será firmada por Barack Obama, pasó el trámite de la Cámara con 257 votos a favor y 167 en contra, pero sólo 85 representantes del Partido Republicano, de 236, que tiene la mayoría, le dieron su apoyo, por lo que fueron necesarios 172 votos demócratas, casi la totalidad del grupo.
“Una de las premisas centrales de mi campaña era cambiar un sistema tributario demasiado favorable a los ricos, a expensas de los norteamericanos de clase media, y eso es precisamente lo que hemos hecho hoy gracias a los votos de demócratas y republicanos, con una ley que incrementa los impuestos sobre el 2% de norteamericanos que más dinero gana”, dijo el presidente Obama en una conferencia de prensa mantenida después del voto.
“Reconozco que este es sólo un paso en un esfuerzo más amplio para fortalecer la economía y ofrecer oportunidades a todos los ciudadanos. El déficit aun es demasiado elevado y aun estamos invirtiendo demasiado poco en las cosas necesarias para que crezca la economía”, agregó Obama.
La ley retrasa hasta marzo la entrada en vigor de los recortes del gasto público previstos para hoy. El paquete de US$ 110.000 millones afectaría sobre todo al Pentágono y las ayudas públicas a los más pobres y los ancianos. Los partidos aspiran a llegar a un compromiso más suave, contando con los ingresos de los nuevos impuestos y reformas de programas menos esenciales.
La legislación también evita que el precio de la leche y sus derivados se doble gracias a la extensión de programas agrícolas en peligro.
El acuerdo es un compromiso que no enamora a ninguno de los dos partidos. Para los republicanos, supone aceptar que se suban los impuestos por primera vez desde 1993, aunque sea a una pequeñísima parte de la población. Esto se compensa por el hecho de que el 99% mantendrán los recortes fiscales de Bush.
Para Obama, el pacto significa sobre todo evitar que el país caiga en recesión por los impuestos y recortes masivos simultáneos. El presidente presumió de que le ha subido los impuestos "a los millonarios y a los multimillonarios", aunque parte de su partido se queja de que la definición de rico se ha quedado demasiado arriba.
Las objeciones republicanas no tienen que ver solo con los impuestos. También se quejan de que el aumento de la presión fiscal a los ricos no vaya acompañada de ningún recorte de gasto social ni de compromisos siquiera de hacerlos en el futuro. Por eso durante varias horas, en el debate algunos intentaron añadirle al texto del Senado la obligatoriedad de un recorte de US$ 300.000 millones de gasto social, pero la opción no tuvo el respaldo suficiente.







