Rajoy contra el mundo: "No actuaré bajo presión"
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha asegurado que no tomará la decisión de pedir o no el rescate en función de las presiones de otros países, y ha vuelto a insistir en que la decisión aún no está tomada. "Lo que un presidente no puede hacer de ninguna manera es actuar bajo presión", ha dicho Rajoy en la rueda de prensa tras el Consejo Europeo, donde ha señalado que a lo largo de su vida política ha acreditado que no le gustan las presiones y ha insistido en que lo que hay que hacer es tomar decisiones en defensa del interés general.
19 de octubre de 2012 - 10:00
"Todavía no he tomado ninguna decisión". El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha comparecido en rueda de prensa EN Bruselas para hacer balance de la cumbre europea. Durante su intervención, ha señalado que aún no ha tomado ninguna decisión sobre una petición de rescate. "Un presidente no puede actuar bajo presión y yo no lo voy a hacer", ha señalado.
"Es una decisión que tengo que tomar como presidente del Gobierno, pero que aún no he tomado. Si tengo que pedir ayuda, la pediré", ha asegurado Rajoy. En su opinión, "es muy bueno saber que esta ayuda está ahí".
Aunque ha admitido que no ha recibido ninguna "presión" de los socios de la Unión Europea para que solicite cuanto antes el rescate sí ha precisado que existen "opiniones" a favor de ese paso. Sin embargo, ha reducido a simples opiniones las declaraciones públicas de otros mandatarios que quieren que España e Italia acudan cuanto antes al BCE.
Rajoy ha alegado que "una cosa es opinar y otra es decidir". "Son cosas bastante diferentes". "Un presidente del Gobierno no puede actuar bajo presión y, a lo largo de mi carrera política, he acreditado que no me gustan las presiones", ha añadido.
Rajoy ha comparecido al término de la cumbre europea en la que los Veintisiete pactaron la puesta en marcha del nuevo sistema común de supervisión bancaria: un retraso con respecto a las expectativas de España y afecta, de manera directa, sobre la recapitalización de la banca española. Primer revés para Rajoy: Alemania retrasa la unión bancaria hasta 2014.
Además, los líderes confirmaron que la recapitalización directa de los bancos en problemas sólo podrá realizarse una vez el supervisor bancario esté "funcionando" en la práctica. Esto supone un duro golpe para España, ya que si no puede beneficiarse de la recapitalización directa para la banca, algo que solo puede tener lugar a través del MEDE (el fondo de rescate permanente), tendrá que computar la ayuda europea como deuda.
En cualquier caso, Rajoy ha valorado de positivo el balance de esta cumbre, ya que en su opinión esta vez la UE ha avanzado y eso es lo importante. "Todos quedamos contentos".
A su juicio, la recapitalización del sistema bancario español tendrá un impacto en la deuda de solo cuatro puntos del Producto Interior Bruto (PIB), por lo que "no es la preocupación más importante del Gobierno de España". En cambio, ha incidido en que esta opción hace meses "no era nada, era una concepto inexistente", que en cambio se convirtió en una posibilidad en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno y que en este consejo se ha concretado más.
Al término de la reunión de ayer, la canciller de Alemania, Angela Merkel, admitió que el supervisor bancario único para la zona euro no entrará en vigor el primero de enero de 2013, como estaba previsto. "La calidad prima sobre la rapidez". Y hoy ha recordado además que la recapitalización no será retroactiva.
Huelga
Preguntado por qué le parece la convocatoria de una huelga general, el presidente ha declarado que "no va a ayudar a resolver los problemas económicos ni a mejorar la imagen de España". "Yo no puedo compartir la convocatoria", ha afirmado Rajoy.
Rajoy ha recordado que sería la 2da. huelga general que se la hace a un Gobierno que no lleva ni siquiera 1 año al mando del país. El jefe del Ejecutivo ha precisado que ahora se trata de caminar "todos juntos" hacia la recuperación económica y que, por el contrario, la huelga general "no va a servir para resolver los problemas de los ciudadanos".
El presidente del Gobierno ha afirmado que le preocupa que sus decisiones generen malestar social, pero ha insistido en que hay que tomarlas porque con ellas se sientan las bases de la recuperación económica. "Soy plenamente consciente de que estamos tomando decisiones que no gustan a mucha gente, pero lo hacemos porque hay que hacerlo", ha indicado.
Rajoy ha admitido que sus reformas son "muy duras" y ha señalado que el "grueso de las decisiones importantes en materia de déficit se han adoptado ya y muchas de ellas surtirán efectos en 2013 y 2014. El Presidente ha añadido que el Gobierno "intentará reducir el gasto y aumentar los ingresos de la manera más equitativa y razonable posible".
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Recapitalización directa de los bancos para 2014
La canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, se enfrentaron abiertamente en Bruselas sobre la unión bancaria y la supervisión única del Banco Central Europeo (BCE), que puede tener efectos directos sobre la recapitalización directa de los bancos españoles. Francia defendió posiciones que favorecen a España; Alemania y sus aliados llevan semanas presionando en sentido contrario. Ganó la canciller: la UE acordó un calendario que en la práctica retrasa la supervisión única efectiva y, por lo tanto, la recapitalización directa de bancos respecto a las fechas previstas inicialmente. Los detalles técnicos (fundamentales para España) “se decidirán en el Eurogrupo”, la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la eurozona, dijo el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy.
Se trata de una mala noticia para el Gobierno de Rajoy. Pero a la vista de la posición de partida de Alemania no parece un mal acuerdo: la unión bancaria sigue su curso, con plazos más realistas, pese a que se descarta la aceleración que quería París para dar un balón de oxígeno a los países que más lo necesitan.
En plata: para Madrid, la recapitalización directa de los bancos por parte del mecanismo de rescate europeo se complica. Esa posibilidad llegará demasiado tarde para los intereses españoles. Pero al menos la unión bancaria sigue adelante: eso llevó a Hollande a afirmar que lo peor “ha pasado ya”, con un triunfalismo que recordó al de su antecesor, Nicolas Sarkozy. Además, en principio será España quien se haga cargo de los activos tóxicos depositados en el banco malo, pese a que de la cumbre del pasado junio salió exactamente lo contrario: que el mecanismo de rescate europeo se comería esos activos heredados para dejar el contador a cero e impedir que los problemas bancarios de España acabaran sembrando dudas en los inversores por su conversión en deuda del Estado. Eso es exactamente lo que debe discutirse en el Eurogrupo: fuentes españolas aseguran que el mecanismo de rescate europeo podría hacerse cargo de una parte del rescate. Pero esa posibilidad es incierta. Dependerá del margen de negociación que impongan Berlín y sus aliados.
Los Veintisiete acordaron completar el trabajo legal para tener un supervisor bancario único para finales de este año, y poner en marcha ese mecanismo (que será el BCE) “a lo largo de 2013”. Eso supone dejar la recapitalización directa de bancos por parte del mecanismo europeo de rescate para 2014, tal y como pretendía Alemania, tal y como pidió Mario Draghi hace unos días en Tokio. Tanto la Comisión Europea como el BCE ya habían adelantado las posiciones germanas ganaban terreno, pese a que los representantes del Gobierno francés han mantenido hasta hoy mismo que Europa debía atenerse al “espíritu y la letra” de lo que se había pactado en la cumbre del pasado mes de junio .
El cambio de tercio se fraguó en Helsinki el pasado 25 septiembre. Los ministros de Finanzas de Alemania, Holanda y Finlandia dejaron allí muy claro que las condiciones para España iban a ser más duras de lo esperado hasta entonces. Los tres Gobiernos que mantienen la máxima nota crediticia (la triple A) anunciaron que el supervisor bancario no iba a estar listo para el próximo mes de enero, como así ha sido. Y explicaron que no basta con poner en marcha el supervisor para poder recapitalizar bancos a través del mecanismo de rescate: el BCE deberá funcionar a velocidad de crucero para que eso suceda. Así lo repitieron esta noche Van Rompuy, Barroso y Merkel. Eso desnaturaliza los acuerdos de la cumbre del pasado junio, tanto la letra (relacionada con el calendario), como ante todo la música: Bruselas pretendía que con esa medida se rompiera el círculo vicioso entre los problemas bancarios y los de deuda pública, tan visibles en países como Irlanda y España. Eso queda totalmente en entredicho.
El Gobierno, que hasta el inesperado movimiento de Alemania y sus aliados había defendido la importancia de poder recapitalizar sus bancos con el dinero europeo, comenzó a asumir hace ya unas semanas que había perdido la batalla minimizando los daños. “Son solo cuatro puntos del PIB. Todavía tendríamos un porcentaje de deuda pública por debajo de la media europea”, justificaban fuentes del Ministerio de Economía haciendo de la necesidad virtud. Ayer, sin embargo, fuentes españolas defendían que aún existe la posibilidad de que al menos una parte de la factura no la pague España.
Del fondo de garantía de depósitos comunitario y del fondo de liquidación de bancos (las dos propuestas más ambiciosas, que supondrían una unión bancaria completa) ni siquiera hay plazos conocidos. Porque esos dos fondos supondrían, a la postre, una mutualización de la deuda por la puerta de atrás. Y de eso Alemania no quiere oír una sola palabra. Al menos hasta las elecciones generales, en otoño del próximo año.







