El escándalo de Barclays se cargó a su N°1
Barclays ha anunciado que su presidente ejecutivo, Bob Diamond, ha presentado su dimisión con efectos inmediatos por la manipulación los tipos interbancarios, que ya ha costado la dimisión del presidente del consejo, Marcus Agius. Diamond, el banquero mejor pagado del Reino Unido, había respondido a las peticiones de dimisión negando su responsabilidad directa en el asunto y alegando que la trama fue orquestadas "por un reducido número de personas".
03 de julio de 2012 - 09:43
El CEO de Barclays, el estadounidense Bob Diamond, dimitió hoy ante crecientes presiones políticas y de los accionistas para que se fuera del banco tras el escándalo por la manipulación de Libor.
En un comunicado, Diamond, uno de los banqueros más ricos del Reino Unido, reconoció que se iba por "las presiones externas", que "habían alcanzado un nivel que amenazaba con dañar la reputación de la entidad".
Antes que él dimitió, el lunes, el presidente de la entidad, Marcus Agius, quien sin embargo ahora se quedará unos meses para supervisar la selección de otro director, que encabezará la reforma interna de la entidad.
La dimisión de Diamond, a quien el exministro laborista Peter Mandelson describió en 2010 como "la cara inaceptable de la banca" por su desmedida ambición, ha sido aplaudida por el Gobierno, que se esfuerza por actuar con firmeza en una crisis que amenaza con salpicar a la clase política.
La marcha del banquero "es la decisión correcta para el banco y para el país", declaró hoy el ministro de Economía, George Osborne, quien confió en que el gesto sea "el primer paso hacia una nueva cultura de responsabilidad".
El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, señaló que la medida era "necesaria y correcta", pero insistió en su petición al Ejecutivo de que autorice una investigación casi judicial sobre las prácticas corruptas del sector bancario.
Para evitar ese tipo de pesquisa, el primer ministro, el conservador David Cameron, anunció ayer otra más limitada que efectuará una comisión multipartita del Parlamento presidida por Andrew Tyrie, que examinará los protocolos y la conducta bancaria que posibilitaron la manipulación del Libor.
Paralelamente, otra investigación más técnica analizará el método de cálculo del Libor -tipo de interés interbancario fijado a diario en Londres bajo la supervisión de la Asociación de banqueros- a fin de legislar para mejorarlo y penalizar a quienes lo manipulen.
El escándalo se desató la semana pasada cuando Barclays fue multado por los reguladores británico y de Estados Unidos con 290 millones de libras (360 millones de euros) por manipular el Libor y su equivalente europeo Euribor entre 2005 y 2009, en un caso que afecta también a otros bancos.
Los agentes de Barclays, que en aquel momento dependían directamente de Diamond como jefe de Barclays Capital (área de inversión), falsificaron los tipos para su beneficio económico y, en plena crisis crediticia en 2008, para dar una imagen de fortaleza financiera del banco ante sus rivales.
Otros bancos británicos e internacionales están siendo investigados, entre ellos HSBC y Royal Bank of Scotland (RBS) -propiedad del Estado británico en un 84 %-, el estadounidense Citigroup o el suizo UBS.
Muy interesante el post de Javier Montoya, de Alpha Plus, en el diario financiero español Expansión:
La multa impuesta a Barclays por la flagrante manipulación de precios del Libor y Euribor cometida en varias ocasiones por parte de sus traders es probablemente la consecuencia menos grave de todas las que están por producirse.
La multa de 360 millones de euros es poco relevante en términos económicos para el grupo británico que según el consenso de analistas podría obtener este año un beneficio neto de 4.960 millones de euros.
Atendiendo a la gravedad de lo sucedido el escándalo ya se ha cobrado dos víctimas. El presidente de la entidad Marcus Agius dimitió a los pocos días de conocerse la multa y hoy ha dimitido Bob Diamond, consejero delegado y máximo responsable de la estrategia del grupo.
Bob Diamond no ha podido resistir la presión política y mediática que ha pedido su dimisión desde el primer momento. Diamond es el responsable del crecimiento de la unidad de mercados de capitales del grupo, que en los últimos años ha superado en tamaño a la banca minorista y al negocio más tradicional.
Tal y como he comentado anteriormente las consecuencias de este escándalo no han hecho más que comenzar. En el propio grupo Barclays, y más allá de las dimisiones anunciadas, se va a producir un terremoto interno que puede cambiar drásticamente la fisionomía del grupo.
[ pagebreak ]
La importancia adquirida por Barclays Capital ya estaba bajo escrutinio del regulador que en su proyecto de regulación de la industria tiene previsto separar las actividades de riesgo y mercados de capitales de la banca minorista y comercial. Lo sucedido no hace más que apoyar la visión del regulador que será más riguroso y estricto con el cumplimiento de la normativa. Si el regulador británico utiliza a Barclays como escarmiento para el resto de la industria las consecuencias para el grupo pueden ser muy graves.
Más aun, la propia dinámica de la industria bancaria británica puede sufrir un cambio radical con implicaciones muy negativas tanto para la confianza sobre los reguladores como para los modelos de negocio de los bancos.
Las repercusiones económicas de la aplicación de una regulación muy restrictiva para la industria podrían ser muy graves teniendo en cuenta la importancia de esta industria en la economía británica y más en concreto en la ciudad de Londres. La preponderancia de Londres como centro de negocios y capital financiera en Europa podría verse gravemente dañada.
Por el momento el escándalo ha salpicado sólo a Barclays pero los reguladores británico, estadounidense y europeo ya han anunciado que los casos de manipulación podrían alcanzar a más entidades y que el proceso de investigación continúa abierto.
Y no olvidemos que las importantes pérdidas anunciadas recientemente por JP Morgan provienen de su unidad de negocio en Londres, que con la permisividad de sus directivos permitió la acumulación de posiciones arriesgadas durante muchos meses.
La banca de inversión está en entredicho pero los reguladores también puesto que los sistemas de control han vuelto a fallar. Esto significa que se intensificará la presión sobre los grandes grupos bancarios con presencia significativa en los negocios de banca de inversión.
En los próximos meses conoceremos el resto de instituciones implicadas, la referencia de Barclays; caídas de las acciones, cambios organizativos, dimisiones e impacto económico en el negocio pueden servir de ejemplo para el resto.







