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Éxito del plan de quita de deuda griega

El jueves 08/03 era el último día para que los acreedores decidieran si aceptaban o no perdonar la mitad de la deuda de Grecia. La agencia griega ANA informó que había recibido el sí de inversores que controlaban más del 75% de la deuda, luego se elevó al 85% y, tras acabar el plazo, fuentes del Gobierno informaron que se logró el 95% de los bonos regidos bajo leyes griegas, la mayoría de toda la deuda en manos privadas; con lo que el mínimo necesario se había alcanzado ampliamente.

 

“La participación en la quita de la deuda griega será tan voluntaria como las confesiones durante la Santa Inquisición Española”, dijo hace unos días el presidente de Commerzbank, Martin Blessing. 
 
1 semana después, el banco figuraba en la lista de los primeros 12 grandes grupos que aceptaban reducir el 53,5% del valor nominal de los bonos que poseen, en una operación que busca aliviar en € 100.000 millones la carga de deuda de una Grecia al borde de la quiebra.
 
Grecia logró la aceptación del 95% de los acreedores privados a 1 hora del cierre del plazo, según ha confirmado un funcionario del gobierno griego a Reuters: un rotundo éxito. 
 
A la espera de que este viernes 09/03, Atenas publique los datos oficiales, antes de que abran las bolsas, la participación podría rondar el 95%. 
 
Esta cifra saldría del 75% que habría aceptado voluntariamente la quita y, el resto, provendría de la activación de las Cláusulas de Acción Colectiva, según informa el diario Financial Times.
 
"Alrededor de 1 hora antes de que el plazo límite expirara, la tasa de participación se aproximaba al 95% y más respuestas seguían ingresando", ha asegurado un funcionario del Gobierno de Grecia a Reuters.
 
Al mismo tiempo, otra fuente gubernamental aseguraba a la agencia que también el 85% de los acreedores de bonos emitidos bajo la legislación helena se habían sumado a la quita. 
Esta cifra supera el 66% necesario de los bonos bajo la legislación helena que Grecia necesitaba para poder ejecutar el plan de canje de bonos (PSI) y activar las clausulas de acción colectiva (CAC) con las que forzar a los acreedores rebeldes, siempre que fuera necesario. 
 
Cerca de €177.000 millones de los €206.000 millones afectados por la quita griega corresponden a bonos que están bajo la soberanía griega. 
 
Garantizado el 75%, el Atenas ya estaba en disposición de activar las cláusulas de acción colectiva (mecanismo diseñado para forzar el intercambio) si fuese necesario, ya que uno de los requisitos indispensables era que el 66% de los bonos bajo la ley helena lo hubieran aceptado.
 
Este porcentaje (95%) es sinónimo de éxito ya que supera el mínimo que esperaba el Ejecutivo para llevar a cabo la operación: 90% buscaba Atenas; y supera el mínimo legal necesario (66%) para que el Ejecutivo heleno pudiera activar las cláusulas de acción colectiva (CAC), si lo ve necesario. 
 
Estas cláusulas implican que, al aceptar el acuerdo 2/3 de los inversores, el resto se ve obligado a asumir las pérdidas. 
 
El Gobierno griego y la organización de los 450 mayores grupos financieros del mundo, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) llegaron a un acuerdo que en la práctica condona la mitad de la deuda griega en manos de inversores privados (€ 206.000 millones), con una quita a través de un canje de bonos. 
 
Ya el miércoles 07/03, los 32 bancos y aseguradoras europeas que habían manifestado su apoyo junto a las entidades griegas representaban la adhesión de casi el 60% del volumen de deuda sujeta al pacto.
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“Espero la máxima participación del sector privado, que contribuirá de forma significativa al esfuerzo para ajustar a reponer nuestra economía”, dijo en un comunicado el 1er. ministro, Lukas Papademos. 
 
También el presidente del IIF, Charles Dallara, aseguró que esperaba una “altísima participación”, aunque evitó concretar porcentajes.
 
El hecho de que el Banco Central Europeo (BCE) anunciase que volverá aceptar los bonos griegos como garantía en sus operaciones también era un síntoma de que el proceso, largo y complicado, marchaba bien. 
 
El BCE había dejado de asumir los títulos helenos como garantía el 28/02, cuando la agencia crediticia Standard & Poor’s rebajó la nota griega al nivel de impago selectivo.
 
La alternativa a la quita no es atractiva para los acreedores privados de Grecia, sobre todo bancos alemanes y franceses, los más expuestos a la deuda griega.
 
Pero 50% de pérdida es mejor que 100%.