Ardió Atenas, se aprobó el ajuste ¿se cumplirá?
Fue una jornada durísima en Grecia porque, mientras el Parlamento aprobaba el ajuste exigido por los socios de la Eurozona, en la calle ocurrió la manifestación más grave desde 2008. Pero en Europa no creen ya que Grecia cumplirá lo que aprobó. Demasiadas promesas rotas, demasiadas fechas límite incumplidas.
12 de febrero de 2012 - 20:09
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En Atenas, decenas de miles de personas se volcaron a las calles, encendieron fogatas, realizaron destrozos y cuestionaron a los políticos griegos.
Fue el escenario en el que los parlamentarios griegos aprobaron el plan de rescate que debería salvar a Grecia de una quiebra desordenada y garantizar su permanencia en el euro.
El Parlamento aprobó el proyecto de ley de austeridad pactado con la troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y FMI) para lograr el 2do. rescate, de € 130.000 millones, y evitar la quiebra del país.
Pero en Bruselas, sede de la Unión Europea, se menciona todavía con cautela esa posibilidad, pero cada vez más a menudo.
La sensación es que Grecia es capaz de firmar los recortes más drásticos a sabiendas de que luego no va a aplicarlos.
En Atenas
Con 199 votos a favor y 74 en contra (sobre 300 diputados), Grecia aprobó los ajustes. 5 se abstuvieron y el resto se ausentó.
Los 2 grandes partidos que raspaldan el plan y forman el Gobierno interino de Papademos —los socialistas de Pasok y los conservadores de Nueva Democracia— suponen 236 de los 300 miembros de la cámara.
En contra del acuerdo votaron los partidos de izquierdas, y también 11 diputados del socialista PASOK y 9 del conservador Nueva Democracia, que rompieron así la disciplina partidaria en el gobierno de coalición.
También se abstuvieron 9 parlamentarios de PASOK y 1 de Nueva Democracia, igual que el grupo parlamentario de LAOS, la formación ultraderechista que abandonó el gobierno.
El líder conservador, Antonis Samaras, expulsó del partido a los díscolos; y su homólogo en el Pasok, el ex 1er. ministro Yorgos Papandreu, hizo lo propio con los suyos y anunció que otros 9 que se abstuvieron no integrarán futuras listas lectorales, según los medios locales.
Los ultraderechistas de Laos, que dejaron el Gobierno, también expulsaron a 2 de los suyos, pero por votar a favor, cuando habían decidido lo contrario.
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La ley establece recortes de € 3.300 millones en salarios, pensiones y empleos sólo para este año
Fuera de Parlamento, entre cócteles molotov, la policía arrojó gas lacrimógeno en la legendaria plaza Syntagma para ahuyentar a los 25.000 manifestantes (segun las fuerzas de seguridad, y 100.000 segun los revoltosos. En cualquier caso, una masa humana impresionante) que protestaban contra los sacrificios sociales que conlleva ese salvamento económico.
Al menos 17 edificios, la mayoría históricos, fueron pasto de las llamas en el centro de Atenas, según confirmó el alcalde, Yorgos Kaminis. Cafés, bancos, cines y comercios ardían mientras los diputados votaban. Entre los inmuebles incendiados, el cine Attikon, de 1870, y otro que durante la 2da. Guerra Mundial utilizó la Gestapo como cámara de torturas.
El primer ministro, el tecnócrata Lukas Papademos, la calificó de la peor alteración del orden desde 2008.
La violencia se desató entonces después de que la policía disparase a un escolar de 15 años.
“Vandalismo, violencia y destrucción no tiene lugar en un país democrático y no serán tolerados”, dijo Papademos, quien clamó por que los parlamentarios aprobasen un rescate que debía llevar al país “a suelo firme”.
El ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, instó al Parlamento a votar a favor del acuerdo con la troika: "La nación nunca nos perdonará que no cumplamos con nuestro deber. La única solución es la viabilidad política, social y económica del país".
También criticó a quienes denuncian que el acuerdo supone "vender" la soberanía del país.
"La historia de Grecia no comenzó con la troika. Nosotros no usamos los últimos años para reorganizar la economía y el Estado, lo que ha provocado un callejón sin salida", afirmó.
“Esta medianoche, antes de que los mercados abran, el Parlamento griego debe enviar un mensaje”.
Alemania
Europa ya no cree en Grecia. Alemania no se fía. Demasiadas promesas rotas, demasiadas fechas límite incumplidas.
El jueves 09/02, en medio de una reunión muy tensa, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, exigió a Grecia un compromiso por escrito de que esta vez sí se van a poner en marcha las medidas de austeridad necesarias para liberar las ayudas internacionales.
De lo contrario, sin eso atado y bien atado, la puerta de salida del euro está abierta: Grecia deberá convocar un referéndum para ver si sus ciudadanos quieren seguir en el euro o no, amenazó durante la reunión Schäuble a su homólogo griego, Evangelos Venizelos, según fuentes comunitarias.
Los ministros de Finanzas de la eurozona se verán las caras de nuevo el miércoles 15/02 para ver si Atenas cumple o no las exigencias de Berlín y compañía. “O se comprometen todos los partidos por escrito o el próximo paso es el referéndum”, según el relato de la amenaza de Schäuble que hacen fuentes europeas.
La desconfianza con Grecia se hizo aun más evidente cuando las cámaras captaron una conversación entre el ministro alemán y su homólogo portugués, Vitor Gaspar: “Si es necesario un ajuste del programa portugués, estamos dispuestos a ello”, dijo Schäuble.
Pero con Grecia ya no se da esa tolerancia. Los políticos griegos han perdido credibilidad para países como Alemania, Holanda y Finlandia.
Y el Ministerio de Finanzas griego anunció ese jueves 09/02 que impuso multas por € 8.600 millones por evasión fiscal, pero menos del 1% de ese dinero ingresó a la Hacienda griega, según el diario Kathimerini.
¿...?
El ultimátum de Schäuble es la prueba de que la salida de Grecia del euro ha dejado de ser tabú.







