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PANORAMA

Javier Milei y un paradójico rediseño de alianzas

El peronismo, que hasta ahora se opuso a todo lo propuesto por Javier Milei, se muestra predispuesto a discutir la designación de Ariel Lijo en la Corte Suprema. Críticas entre los dialoguistas.

La postulación del juez federal Ariel Lijo a integrar la Corte Suprema insinúa un paradójico rediseño del sistema de alianzas de Javier Milei. Al menos para este caso particular. La nominación del juez federal despertó, por encontrar cierta opacidad en su historial, algunos rechazos en los sectores dialoguistas, incluso entre aliados acérrimos del oficialismo (incluso dentro del oficialismo), pero fue recibido con una actitud más negociadora por parte del peronismo, que hasta aquí se opuso a todo lo que propuso el Gobierno. De hecho, en el documento que resultó del Congreso partidario del PJ celebrado el viernes en el estadio de Ferro no hubo una sola mención al respecto. Tanto el pliego de Lijo para ocupar el espacio que dejó Elena Highton de Nolasco en 2021, como el del abogado Manuel García-Mansilla, propuesto de forma anticipada para cubrir la vacante que dejará Juan Carlos Maqueda en diciembre, cuando cumplirá 75 años, deben tener acuerdo del Senado con el voto de 2 tercios de los legisladores presentes. El oficialismo tiene apenas 7 senadores y la construcción de una mayoría le fue esquiva cuando debió defender el DNU desregulador: sólo sumó en total 25 bancas. Con sus 33 senadores, el interbloque peronista puede obstruir fácilmente la mayoría agravada requerida. O, si quiere, facilitarla.

El interbloque de Unión por la Patria consta de 2 bloques: Unidad Ciudadana, que responde directamente a Cristina Kirchner; y Frente Nacional y Popular, más vinculado a los gobernadores peronistas y que dirige el formoseño José Mayans. Horas después de conocerse la nominación de Lijo, Mayans mostró predisposición a discutir las propuestas que hizo el Presidente. Y a pesar de que la probidad del juez federal fue puesta bajo sospecha, el único reparo que halló el senador fue el de la cuestión de género. La de Mayans podría ser, de todas formas, una posición parcial dentro del bloque que respondería a un asunto particular: su jefe político, el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, le debe a Lijo haber enviado a la justicia provincial una causa muy sensible que lo tenía como imputado. Una vez allí, fue sobreseído. Hay indicios que de Insfrán controla la justicia local a su antojo. Por ejemplo, el suplicio al que fue sometido en días recientes un joven de 27 años que fue detenido -ya está en libertad- por sólo haberle hecho al gobernador el gesto de ‘Fuck you’ en la vía pública. Beneficiario de la reelección indefinida, Insfrán lleva en el poder casi 30 años.

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Más allá del caso formoseño, a Lijo le adjudican aceitados vínculos con los gobernadores peronistas. En el bloque kirchnerista, en cambio, sólo Axel Kicillof es un gobernador de referencia, pero al mismo tiempo no tiene incidencia sobre los senadores bonaerenses -Juliana Di Tullio y Wado de Pedro- que responden directamente a Cristina Kirchner. Hasta ahora ese sector se ha mantenido en silencio sobre la nominación del juez federal. Históricamente, el kirchnerismo ha tenido un enfrentamiento con Comodoro Py, del que Lijo es bien representativo. Bien podría Lijo ser un referente del ‘lawfare’ que la exPresidente tanto denunció, a pesar de que fue designado por Néstor Kirchner. En el kirchnerismo más emocional no olvidan que fue Lijo el que logró enjuiciar a Amado Boudou por la causa Ciccone, en la que el exvicepresidente fue condenado. También lo mandó a detener. “Lijo fue una pieza clave de la persecución judicial en el macrismo y para la repetida táctica de armar causas judiciales y moverlas para tapar decisiones económicas”, escribió esta semana Ari Lijalad en el portal ultra-K El Destape. Además, le recriminan al juez haber ‘dormido’ la causa del Correo Argentino, que salpica a Mauricio Macri.

Pero no ha habido manifestaciones, ni en un sentido ni en otro, del sector que responde a CFK sobre la nominación. Por el contrario, desde lo que solía ser Juntos por el Cambio fue que partieron los reproches. Fue muy difundido un video en el que María Eugenia Talerico, quien fuera durante el gobierno macrista la N°2 del organismo anti-lavado, define la nominación de Lijo como “un golpe final para quienes luchamos contra la corrupción, la casta y la rosca de verdad”. Fue un mensaje directo a la Casa Rosada. Con su decisión, es el subtexto, Milei está entregando su principal bandera moral. Fernando Iglesias, uno de los ‘halcones’ del PRO y defensor del gobierno libertario, también mostró su insatisfacción. “Necesitamos transparencia y compromiso con la Justicia y las instituciones, y Lijo ha representado exactamente lo contrario durante años”, tuiteó. En paralelo, Luis Juez, jefe de los senadores del PRO, pidió acelerar la instrucción de una denuncia que Lijo tiene en el Consejo de la Magistratura. Hay una presentación contra el juez federal por mal desempeño hecha por la Coalición Cívica, que ya anticipó que impugnará su nominación. El partido de Elisa Carrió integra el interbloque Hacemos Coalición Federal, que lidera Miguel Pichetto. En ese mismo bloque también se oyeron los reparos de Ricardo López Murphy.

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En el radicalismo, en tanto, habría distintas posiciones. Martín Ocampo, presidente del capítulo porteño de la UCR, ponderó que se tuviera en cuenta a un especialista en derecho penal como Lijo para integrar la Corte. Fue un guiño en sintonía con el argumento que esgrimió el Gobierno. Pero Rodrigo de Loredo, presidente del bloque radical en Diputados, postuló a Elisa Carrió para completar el máximo tribunal. Sin mencionar a Lijo, lo objetó. Carrió fue denunciante de Lijo ante la justicia federal. Le imputó a él y a su hermano, Alfredo Lijo, empresario y señalado como operador judicial, vender impunidad a empresarios y funcionarios. La causa la cerró el juez Ercolini. Defensor de Ariel Lijo en esa causa fue Mariano Cúneo Libarona. El actual ministro de Justicia, sin embargo, se desentiende de la nominación del juez federal. Los oficios a su favor se los adjudican a Ricardo Lorenzetti, juez de la Corte y quien indican como padrino político de Lijo. Marginado del poder interno del tribunal por la troika integrada por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda, Lorenzetti buscaría recomponer su predicamento en el tribunal construyendo una nueva mayoría. Es lo que le habría prometido a Milei, con quien ha cultivado una relación de cercanía, según coinciden las versiones. Según contó Joaquín Morales Solá en el diario La Nación en las horas previas a la oficialización de las nominaciones, la postulación de Lijo, que ya se daba por hecho, no fue bien recibida entre los ministros que conforman la mayoría en la Corte.

La postulación de Lijo tampoco recogió ningún apoyo institucional. Por el contrario, distintas entidades manifestaron su rechazo. El Colegio Público de Abogados porteño consideró “inaceptable” la nominación al recordar que el juez ha sido denunciado “reiteradamente” por mal desempeño en el Consejo de la Magistratura “por su actuación irregular o morosa en causas de corrupción contra la Administración Pública Nacional". Para la institución, Lijo “está muy lejos de poseer las cualidades de excelencia que se espera de un juez de la Corte Suprema". Por su parte, la Red de Entidades por la Justicia Independiente de Argentina (REJIA), compuesta por ONGs, emitió un comunicado que se titula “Lijo, una mala elección”, en el que se refiere al juez como “un magistrado de cuestionada solvencia moral”. REJIA también evaluó como “apresurada” la decisión de nominar a García-Mansilla mientras Maqueda continúa en el cargo, al margen de que pondera la trayectoria del decano de la facultad de Derecho de la Universidad Austral.

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El Colegio de Abogados porteño y REJIA coinciden además en la necesidad de equilibrar la Corte con mujeres. Ese fue el reclamo de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (AMJA), la primera institución en pronunciarse sobre las nominaciones. La entidad es presidida por Susana Medina, quien hasta el año pasado fue titular del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos. El portal La Política Online consignó que la jueza es impulsada por Karina Milei y Lorenzetti en caso de que se fuerce el cupo femenino, que puede ser motivo de una fuerte disputa en el Senado. Sin embargo, esto sería -agrega LPO- a costa de la nominación de García-Mansilla, no de la de Lijo. Por otro lado, si bien el catedrático ha sido ponderado por su idoneidad, su perfil conservador, asociado al Opus Dei y contrario al aborto legal, abre un signo de interrogación respecto de si su pliego podrá pasar el filtro de la Cámara Alta.

Que no se haya nominado a ninguna mujer fue también un cuestionamiento de la vicepresidente Victoria Villarruel, quien además -entre otras diferenciaciones con Milei- criticó la postulación de Lijo, al que le recriminó su accionar en la causa por el asesinato del sindicalista José Ignacio Rucci en 1973, crimen adjudicado a la organización terrorista Montoneros. Lijo resolvió en 2012 que el asesinato del entonces jefe de la CGT no fue un crimen de lesa humanidad por lo que la causa no era imprescriptible, y por lo tanto la archivó. La Cámara Federal revirtió esa decisión, pero desde entonces el caso no ha avanzado. Esta semana falleció Roberto Perdía, uno de los líderes de Montoneros. La familia Rucci había pedido a Lijo que lo cite junto con otro de los cabecillas, Mario Firmenich, lo que nunca ocurrió. Claudia Rucci, hija del ultimado sindicalista, fue designada por Villarruel al frente del Observatorio de Derechos Humanos del Senado.

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