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ÁCIDO ARGENTINO

Fin de semana de locura con el Dr. Milei

El esfuerzo libertario para que creamos que el kirchnerismo es relevante y puede volver al poder.

La orden del Presidente bien pudo ser así: “‘Coloso’, vos levantá del lado derecho; ‘Toto’, vos del izquierdo, y yo empujo de atrás”. Como si fuera la delirante comedia ‘Fin de semana de locura’ (‘Weekend at Bernie’s. Ted Kotcheff. 1989), en la que 2 empleados intentan convencer a todo el mundo de que su jefe muerto está vivo animándolo como a una marioneta, Javier Milei quiere hacer lo mismo… pero con el kirchnerismo.

Hay un esfuerzo libertario para que creamos que el peronismo que se referencia en Cristina Kirchner es relevante y puede volver al poder con sus recetas de descalabro fiscal e inflación disparada. “¡Está vivo!”, exclama Milei para asustarnos con una careta de Halloween con la leyenda “riesgo kuka” impresa. Pero cuidado: no vaya a ser que un regreso K termine siendo el monstruo creado por el Dr. Milei (título que le dio la universidad de su amigo Benegas Lynch). Pregúntenle si no al ingeniero Macri.

Nadie se atreve hoy a poner una ficha en que el kirchnerismo tendrá en 2027 la misma oportunidad de oro que en 2019, cuando un electorado cansado de la inestabilidad económica le dijo bye bye a Macri y le dio el timón a la alquimia de CFK, Alberto Fernández y Sergio Massa. La líder está presa por corrupción, sus dirigentes están peleados entre sí y el resto del peronismo lo considera piantavotos. Aún así, Milei tira de los hilos de ese Pinocho que, más allá de sus deseos, luce con bajas chances de volverse otra vez “un niño real”.

Pero el Gobierno intenta vendernos que sí. Primero fue el ‘Coloso’ Sturzenegger, que con sus cuentas nos alertó que de los 570 puntos de Riesgo País que tenemos, 300 son de “riesgo kuka”. O sea, una suerte de sobretasa arriba de la sobretasa. Le siguió la corriente ‘Toto’ Caputo, que dice que él no cree en ese cuco, pero que el mercado, más supersticioso, sí. El ministro de Economía parece el más frustrado con que, a pesar de que se hicieron todos los deberes (¡y dale con los fundamentals!), el índice del JP Morgan siga trabado en un nivel demasiado alto como para que se levanten las ventanillas del crédito internacional.

Por eso Caputo se hace el superado y dice “no necesitamos tus dólares, Wall Street”, a la vez que les pide a los ahorristas argentinos que saquen sus verdes del colchón y los vuelquen al sistema financiero doméstico como auxilio. De ese lado no faltarán los que contesten: “Todo bien con los dibujitos del Banco Nación, ‘Toto’, pero vos traé la que tenés en el exterior primero”.

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Pero volvamos al fin de semana de locura de Milei. Porque fue el Presidente el que más ganas puso en devolver al kirchnerismo a la vidriera nacional, cuando sus acciones sólo cotizan en el conurbano bonaerense. En su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso el domingo pasado, Milei tiró la primera piedra para hacer reaccionar a la tribuna K. Cuenta Myriam Bregman que había ese día muy pocos kirchneristas ‘die hard’, lo cual volvía exagerado el bombardeo de insultos, chicanas, y respuestas corrosivas que Milei destilaba a ese rincón, lo que desnudaba que se trataba de una pieza teatral ensayada.

“Me encanta hacerlos llorar”, dijo Milei y fue una confesión. La metralla permanente hacia el sector K - o lo que quedaba de él en el recinto- completaba la estrategia. Mientras agita un “riesgo kuka” como justificación de una economía problemática, Milei ubica al kirchnerismo como única alternativa al gobierno libertario, con lo que amalgama su núcleo duro de votantes (cada vez más cohesionado por el sentimiento anti-K), al mismo tiempo que intenta persuadir al volátil elector blando con imágenes de un pasado que detesta.

Esa carambola, de lograrse, no parecería tener mayor alcance que en el cabotaje. Afuera ven otros problemas para la economía argentina y ninguno de ellos -agarrate- es el “riesgo kuka”. La guerra contra Irán, otra idea del merecedor del Nobel de la Paz Donald Trump, disparó la incertidumbre en los mercados. Y adivinen qué: la Argentina tiene todos los números para sufrir los coletazos si el conflicto se extiende y se traduce en un shock global. Bajas reservas, alta inflación y falta de acceso al crédito internacional son algunas de las debilidades que los bancos internacionales señalaron en sus informes.

En su discurso ante la Asamblea Legislativa, Milei intentó instalar lo moral como el principal eje rector de su gobierno. En uno de los intercambios con los opositores, descalificó como “operaciones” las denuncias de corrupción por las que es señalado. En rigor sólo se refirió al caso ANDIS. No aludió directamente a $LIBRA. Días después se iba a conocer que el fiscal Taiano pidió al Gobierno que confirme si hubo un acuerdo confidencial firmado por Milei y el cripto empresario Hayden Davis. Más tarde se supo que una pericia técnica halló borradores de ese acuerdo. Luego trascendió que Taiano tenía esos borradores en su poder desde noviembre. La moral del Presidente viene floja de papeles.

La designación de Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia tampoco sería un canto a la probidad. El flamante integrante del Gabinete viene con la mancha de aquel viaje de jueces, fiscales y empresarios a la estancia Lago Escondido, del magnate Joe Lewis, en el sur. Se sospechó del pago de dádivas. Chats filtrados exponían a Mahiques en la trama para evitar sospechas y hasta un contacto con la fiscal local para conducir al cierre del caso, lo que finalmente ocurrió.

“Nadie me pidió cerrar causas”, dijo Mahiques cuando le preguntaron por $LIBRA y ANDIS. Nos quedamos todos más tranquilos.

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