POLÍTICA

ELECCIONES

Schiaretti cierra filas para las legislativas y auguran una sorpresa

El jefe de Hacemos por Córdoba y mandatario provincial comienza a dar señales de un rechazo a la posibilidad de un acuerdo 2021 con el Frente de Todos. Su recorrido provincial, la postura de sus funcionarios y la posición respecto a los biocombustibles dejan lejos al Panal de la Casa Rosada, que hoy sostienen tan solo una “relación institucionalmente correcta”. Además, desde Córdoba, algunos pronósticos cercanos al PJ "cordobesista" indican que el propio gobernador podría dar la nota política, que cambiaría el escenario a nivel nacional.

CÓRDOBA. Las elecciones legislativas de octubre ya comienzan a calentar el escenario político y los espacios con mayor peso a nivel nacional ya comienzan a tomar posiciones desde temprano. Si bien hay algunos que enfrentan internas propias, hay otros que tienen bien definido lo que quieren y, aunque no trascienda, se hace notar. 

Ese es el caso de Hacemos por Córdoba, el espacio que representa el peronismo cordobés, que gobierna a la provincia hace más de dos décadas, y está encabezado por uno de sus arquitectos originales, el gobernador Juan Schiaretti. Párrafo aparte de la gestión, el schiarettismo ha demostrado tener una gran capacidad para acomodarse en el escenario político nacional, subsistiendo tanto tiempo en el poder, y realizando elecciones notables en la mayoría de los casos. 

Y desde ese espacio esperan que octubre no sea la excepción, a sabiendas que llegan con más peso en los hombros que otras veces. El objetivo de Hacemos por Córdoba es retener las cuatro bancas que hoy tienen en Diputados, y recuperar la de Senadores, que quedó en manos de el senador Carlos Caserio, quien se tornó al kirchnerismo, convirtiéndose en la punta de la lanza k en Córdoba, y confrontando fuertemente con Schiaretti.

En orden de lograr ese objetivo, Schiaretti ya comenzó a dar señales de lo que podría ser un verdadero cierre de filas. Si bien faltan varios meses para la compulsa electoral, ‘el Gringo’ comenzó a dar un recorrido temprano por el interior de la provincia, yendo a “poner el cuerpo” (a pesar de ser paciente de riesgo, aunque vacunado) a varios intendentes de su espacio que se han dejado encantar por las luces que el Frente de Todos ha intentado poner en la provincia. 

La estrategia kirchnerista para poder desembarcar en Córdoba es la de seducir a intendentes del interior y poder solidificarse como fuerza, en un distrito históricamente hostil a un peronismo centrado en el Gran Buenos Aires. Por eso, Schiaretti visitó dos bastiones de su gestión, en los cuales el Frente de Todos intenta instalarse: Villa María y Río Cuarto. 

De este modo, el ‘Gringo’ visitó al secretario de Obras Públicas de la Nación e intendente en uso de licencia de Villa María, Martín Gill, quien es el único nexo con buena relación entre la Casa Rosada y el Panal. Gill surgió originalmente de Hacemos por Córdoba, pero fue convencido por el Frente de Todos para hacer su incursión nacional.

Ahora, el intendente villamariense se ha transformado en un hombre clave para ambas gestiones, ya que dispone la obra pública, el caballo de batalla de ambas gestiones. La visita de Schiaretti a Gill resultó amena, según indicaron allegados, luego de mucho tiempo sin verse las caras. Para Schiaretti, Gill representa una de las pocas figuras aceptables del kirchnerismo en Córdoba, aunque no suficiente para llegar a un acuerdo. 

En cuanto a su paso por Río Cuarto, el gobernador visitó al intendente Juan Manuel Llamosas, quien compartió tarima con Santiago Cafiero al ser reelecto como jefe comunal el año pasado, algo que gustó poco en el círculo del gobernador. Su paso por la capital alterna de Córdoba no solo fue para reafirmar posturas propias en pagos alejados, sino también con llegada a los productores agropecuarios. 

No es casualidad que Schiaretti haya comenzado su recorrido por dos ciudades que dependen en buena parte de la producción de biocombustible, en medio de la compulsa con el Frente de Todos por su tratado. Justamente, esta temática es la que ha generado una ruptura difícilmente salvable en el corto plazo, entre Schiaretti y la gestión de Alberto Fernández. 

Estas visitas con excusas protocolares (ya que fueron inauguraciones de obras) sientan a las claras una postura de “poner la casa en orden” y preparar el escenario, echando por tierra (al menos en el futuro inmediato) la posibilidad de una comunión peronista. 

Por fuera de las excursiones, Schiaretti se mostró con dos referentes de su espacio, ratificando nuevamente su modelo cordobés. Primero, con el intendente Martín Llaryora, quien es, hoy por hoy, el mayor candidato a sucederlo en 2023; y luego con su esposa, la diputada Alejandra Vigo, quien estaría en busca de la banca en senadores. 

A pesar de que hablar de candidatos resulta muy apresurados, es lógico pensar que los mismos saldrán de su círculo, según lo que viene mostrando el gobernador cordobés. Eso cerraría las puertas a posibles nombres de afuera, provenientes del kirchnerismo, lo que constituye una mala noticia para la gestión de Alberto Fernández. 

Esto porque el Frente de Todos necesita el control de al menos una de las cuatro bancas que hoy detenta el interbloque Córdoba Federal, que responde a Schiaretti, y que ese mismo espacio estaría en condiciones de retener, para poder lograr el quórum que lleve a cabo la reforma judicial que necesitan algunos actores k. En ese sentido, el desembarco del kirchnerismo a Córdoba tendría que ser a disputarle espacio mano a mano al propio Schiaretti, ya que el acuerdo no sería una opción viable en lo inmediato. 

La posibilidad de que el kirchnerismo se presente como alternativa en Córdoba, podría poner en peligro los planes de Schiaretti de dejar con un buen brazo armado a su fuerza en el Congreso, luego de su partida política. En ese orden, es que ha surgido la versión de que, para asegurarse el éxito electoral, Schiaretti estaría dispuesto a presentarse a sí mismo como candidato a senador testimonial. 

Esto quiere decir que, Schiaretti se presentaría para ganar, e inmediatamente renunciar a su cargo, dejándolo en manos de otro actor de su mismo espacio. Además, el hecho de encabezar una lista, serviría para posicionar fuertemente a su “renovación”, como el vicegobernador, Manuel Calvo. 

Esta última posibilidad, surge del análisis de Cristian Buttié, director de CB Consultora y hombre cercano al gobierno cordobés. “A mí no me sorprendería que el propio Juan Schiaretti sea candidato a senador en Córdoba. Y no sé si testimonial”, dijo Buttié a Punto a Punto Radio.

El analista político supo trabajar para el gobierno provincial, dentro de la Agencia Córdoba Turismo, y luego como asesor. Si bien la posible presentación del gobernador como candidato a senador suena como algo francamente remoto, sin dudas sería una verdadera patada al tablero. 

Una movida como esa, marcaría una ruptura definitiva con el Gobierno nacional, ya que Schiaretti presentaría en sociedad una nueva alternativa a la clásica grieta. Aunque hoy es difícil imaginarse al gobernador peleandose de manera definitiva con la Casa Rosada, teniendo en cuenta el escenario de crisis que atraviesa el país, y la provincia. 

“Sería patear el tablero de manera contundente y marcar que hay una alternativa a la grieta tradicional. Incluso, dando un mensaje dentro y fuera de Córdoba”, agregó Buttié. “Aparte, le
cerraría definitivamente la puerta al kirchnerismo en Córdoba y daría una señal muy fuerte
a Casa Rosada”
, aseguró. 

Todo ello, basado en proyecciones manejadas por la propia consultora, que posicionan a Schiaretti con una imagen positiva del 63,4%, algo usual cuando confronta con el Gobierno nacional. Pero más allá de las aspiraciones, nombres de candidatos, proyecciones y posibles escenarios, lo que realmente marcará el escenario es la materia económica. 

Por ello, es difícil pensar que el gobernador cordobés esté en condiciones de realizar tal ruptura. En concreto, Hacemos por Córdoba comenzó a trabajar lentamente para recuperar soldados y comenzar a fortificar sus filas, que puertas adentro, ya estarían definidas. 

Quedará por verse si el escenario encuentra a un peronismo partido de manera definitiva en Córdoba, o si tan solo se trata de posturas de medio término. Aunque puede haber sorpresas. 

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