POLÍTICA

DE VICENTÍN A LAS CLASES

Grave error: "Alberto escribe los discursos y lo que uno ve es un altísimo grado de improvisación"

Otra vez, el presidente Alberto Fernández se chocó con la realidad. La Justicia y la sociedad en su conjunto le pusieron un freno respecto a la suspensión de las clases presenciales en la Ciudad de Buenos Aires, tal como le ocurrió al mandatario con el Caso Vicentín. La desesperación por retomar la iniciativa y controlar la agenda mediática obliga a manotazos de ahogado que luego terminan siendo salvavidas de plomo.

Aquella sorpresiva cadena nacional del 18 de marzo sobre el "desierto global de vacunas" ya había dejado un sabor amargo en los comunicólogos y analistas políticas. Desde entonces, todos fueron errores no forzados y, entonces, no son pocos quienes creen que el presidente Alberto Fernández es quien está al frente de las estrategias de comunicación centrales. Él redacta sus propios discursos sin consultar encuestas, tener el cuenta el timing y analizar el contexto. Por eso, luego se ve obligado a corregir frases como "el sistema sanitario se relajó", pero luego comete furcios muy insólitos.

Desesperado por retomar la agenda y recuperar la iniciativa, el mandatario salió a tomar una serie de medidas en el AMBA que luego se terminaron judicializando e, incluso, suponen una gran derrota para la Casa Rosada, no solo por la pelea en los tribunales mientras las clases presenciales continúan sino también porque los encuestados por Zuban Córdoba apoya en su gran mayoría al jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. Es decir, el peronismo está muy desconectado de lo que está pasando en la calle y eso preocupa a todo el Frente de Todos.

De todas maneras, muy interesante el análisis del encuestador Gustavo Córdoba: "Si lo tengo que ver desde la perspectiva de la política, ellos creen que esto los beneficia. Tanto oficialistas como opositores, creen que esto configura una escenario de primacía electoral y la verdad es que se equivocan. Es un error muy grosero porque, en realidad, el voto es contextual

Entonces, todavía no sabemos cuándo vamos a votar y quizá el calendario de vacunación esté mucho más avanzado o tengamos una recuperación económica mucho más visible, por lo que todas las ventajas del cortísimo plazo que la política cree tomar hoy no significan nada cuando tengamos que votar".

Entonces, ejemplificó: "El triunfo de De Narváez no configuró una derrota presidencial del kirchnerismo posteriormente. Recordemos que De Narváez ganó una elección intermedia en la Provincia de Buenos pero luego la oposición no pudo plasmarlo en el plano presidencial. Lo mismo pasó para el macrismo en el 2017. ¿Quién no recuerda esa ola amarilla? Sin embargo, esa ola amarilla no configuró una victoria de Macri en el plano presidencial. ¿Por qué? Porque, en el fondo, lo que esta dirigencia no termina de entender es que el voto es contextual".

Al aire de Santa María de las Misiones (FM 89.3), el analista político fue consultado por la comunicación gubernamental: "Él mismo escribe sus discursos y creo que ahí está o radica el principio del tema, porque uno piensa en una comunicación presidencial lo más profesional posible, con mucha investigación, con muchos escritores profesionales, con muchos redactores... Uno se imagina equipos de investigación trabajando conceptualmente las palabras, los contextos, y la verdad es que nada de eso ocurre. Uno lo que ve es un altísimo grado de improvisación con un presidente que alterna buenas y malas, que últimamente alterna más malas que buenas en materia de comunicación, y sobre todo, una subestimación de la comunicación, creyendo que todo es marketing.

La verdad es que uno podría decir que lo que hacía Macri era marketing pero la comunicación profesional bien vale la pena introducirla en los niveles de gobierno".

En este sentido, ordenó los conceptos: "En primer lugar, la característica de una buena comunicación gubernamental es que de alguna manera tiene mucha pedagogía sobre la población y el contexto de alta incertidumbre como el que vivimos hoy.

El otro elemento de una buena comunicación gubernamental con un equipo profesional radica en el hecho de la continuidad electoral. Larreta en Ciudad de Buenos Aires, Schiaretti en Córdoba y el radicalismo mendocino son 3 partidos políticos de diferente signo político pero que obtuvieron continuidad gubernamental por tener un sistema de comunicación profesional en cada uno de sus gobiernos. Eso no lo estamos viendo hoy en el Gobierno nacional.

Hay un intento de contar alguna cosa pero, definitivamente, vemos un Gobierno que no logra establecer como fortaleza la agenda de discusión de área. Es más, toda propuesta de discutir en el sentido de la política o vida de la Argentina lo termina ganando el sistema de medios opositor al Gobierno. Ni siquiera la oposición". 

Imagen y pandemia

"Sobre el presidente no hay grandes cambios. Mantiene un nivel en torno al 40% de aprobación y entre un 50% y un 55% de desaprobación. El resto está muy cargado de negatividad. En general, debo decirte que la única distinción la haría en que la oposición tiene figuras nacionales que están un poquito mejor posicionadas que las del Gobierno nacional.

La gente que se pondría la vacuna hoy trepa al 86%. Más allá del lobby de las farmacéuticas, del ruido de los medios opositores y de los errores propios del Gobierno, hay una cosa que es clave: sin vacuna no hay ninguna posibilidad de recuperar el status que teníamos previo a la pandemia.

Las principales preocupaciones hoy son sanitaria y económica. La economía es la predominante.

La agenda de la gente muy pocas veces coincide con la agenda de los medios. Entonces, si vos le preguntás hoy cuál es su principal preocupación, te responden la falta de empleo. Y si preguntás, cuál es la principal preocupación de los argentinos, te dicen que es la inflación.

Creo que cuando veamos un escenario de contagios que se vaya de las manos como está pasando en Brasil, creo que ese paradigma que tenemos va a cambiar rápidamente. Los encuestados creen que vamos a llegar a ese escenario de Brasil y creen que la saturación del sistema sanitario es muy probable o altamente probable e un 85% de los argentinos".