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COVID-19

Una investigación revela en qué momentos es vital el barbijo

En Argentina el barbijo no es obligatorio al aire libre, excepto en aglomeraciones. ¿Qué dice la ciencia?

Un análisis de cientos de casos de COVID-19 sugiere que el barbijo es más protector en circunstancias específicas, como durante la exposición a una persona con la infección que dura más de tres horas o que tiene lugar en espacios interiores.

El estudio muestra que varias de las medidas que se conocen colectivamente como “intervenciones no farmacéuticas”, como el distanciamiento físico, mantener interacciones al aire libre y usar barbijo, son útiles para prevenir la transmisión del SARS-CoV-2.

Estudios anteriores proporcionaron evidencia de que el enmascaramiento ayuda a proteger contra la infección, pero el último trabajo de la Universidad de California (USA) muestra que es beneficioso incluso cuando no se utilizan otras medidas, como el distanciamiento.

Contacto estrecho de COVID-19

Aunque las vacunas y los tratamientos médicos son fundamentales para controlar la pandemia, las intervenciones no farmacéuticas siguen siendo importantes medidas de salud pública. Pero es difícil medir la efectividad de estas intervenciones en entornos del mundo real.

Para abordar este desafío, Joseph Lewnard y sus colegas estudiaron casos de aproximadamente 1.280 personas en California que dieron positivo al SARS-CoV-2 entre febrero y septiembre de 2021.

Para cada persona con COVID-19, los investigadores buscaron al menos un participante de control: alguien que emparejado en factores como la edad y el sexo, pero que dio negativo durante el mismo período de tiempo.

Los participantes que habían estado expuestos a alguien con COVID-19 confirmado proporcionaron detalles del encuentro, como el escenario y la duración.

El estudio encontró que los participantes que no estaban completamente vacunados tenían el mayor riesgo de infección cuando informaron una exposición a alguien con COVID-19 que ocurrió en interiores o que duró más de tres horas.

Los participantes expuestos a alguien con la enfermedad tenían menores probabilidades de infección si usaban barbijo.

Es decir que “la protección es especialmente importante para las personas que aún no fueron vacunadas”, explicó Lewnard. Pero los encuentros en los que se usaron máscaras también se vincularon con una protección adicional para los participantes vacunados.

El barbijo no mostró un beneficio claro cuando el participante tuvo contacto físico directo con una persona con COVID-19 cercana o conviviente.

Los resultados, que aún no han sido revisados por pares, se publicaron en la plataforma de preimpresión medRxiv.

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Dudas sobre el barbijo

Algunos científicos no están del todo convencidos por los hallazgos. Natalie Dean, bioestadista de la Universidad de Emory (Georgia, USA) cree que las intervenciones no farmacéuticas son beneficiosas, pero duda en aceptar las estimaciones del artículo sobre el tamaño de los beneficios.

Eso se debe, en parte, a los posibles sesgos introducidos por el diseño de casos y controles del estudio.

Grant Brown, bioestadista de la Universidad de Iowa (USA), también es cauteloso acerca de las cifras precisas del estudio sobre los beneficios del enmascaramiento, debido a la coincidencia del estudio de individuos de casos y controles.

Kirsten Bibbins-Domingo, epidemióloga y médica de la Universidad de California San Francisco (USA), señala que el estudio comenzó antes del surgimiento de la variante Delta altamente transmisible, y ella también está de acuerdo en que hacer coincidir a las personas infectadas con los participantes de control es un desafío.

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Fuente: Ariana Remmel para Nature

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