CÓRDOBA. Tras meses sin precipitaciones y años de una sequía sin precedentes, el centro del país volvió a recibir lluvias. Más precisamente en Córdoba, donde el fenómeno del Niño volvió para darle un poco de humedad a una tierra arrasada por el calor y la falta de agua.
Córdoba pasó al menos tres campañas agrícolas bajo un estado alarmante de sequía y recién a mediados de octubre la situación comenzó a revertirse. Algo que fue altamente festejado por los productores a pesar de su demora.
Sin embargo, el agua se hizo esperar tanto que, de cara a la campaña de verano, la expectativa es moderada. Esto se debe a que se requieren muchas lluvias para poder recuperar la fuerza del suelo.
Por otra parte, las precipitaciones no han sido parejas hasta ahora. En algunas áreas productivas, el agua aún se hace esperar representando tan solo el 20% del promedio histórico.
“Venimos con tres años de Niña y parece que no se quiere ir del todo. El Niño asoma tímidamente. Podríamos decir que El Niño ganó la primera vuelta, pero no la elección”, graficó el experto en clima de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Eduardo Sierra, a La Voz. Por el momento, la transición no parece efectivizarse del todo.
“Este es más bien un año de transición. Va a costar que se imponga El Niño, el pronóstico es reservado”, sostuvo el especialista. Mientras tanto, en la zona del Litoral, las lluvias golpean con fuerza amenazando con inundaciones.
Según estudios, el déficit hídrico comenzó a mediados de 2019. Desde entonces, y hasta hoy, Córdoba ha sufrido una etapa muy dura en términos hídricos, lo que aceleró la necesidad de irrigación artificial en algunas zonas.
De cara a lo que se viene, la frecuencia de la lluvia en la zona central del país será clave. La recuperación de la humedad del suelo podría jugar un papel clave a la hora de pensar en la economía del 2024.
















