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CAE LA SOJA Y EL TRIGO

BCRA 2024 en rojo: La sequía no afloja y El Niño empeora

La meteorología no da respiro al BCRA. Luego de la sequía histórica desde que se tenga registro, El Niño preocupa en el norte y su posicionamiento en el centro.

Si bien llegaron las lluvias y en el campo se sintó cierto alivio, no alcanzan y hay temor de que El Niño traiga inundaciones. El BCRA se mantiene alerta por la cosecha fina y la siembra gruesa que vienen.

En un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, analistas concluyeron que "las recientes lluvias no fueron suficientes y la proyección de trigo cae a 15 millones de toneladas". Esto es, 600.000 toneladas menos.

El pasado miércoles 13 de septiembre, el documento profundizó que "continúa la falta de agua en el norte y oeste de la región pampeana y el cultivo sigue deteriorándose. Hay alerta en maíz: si no llueven 50 mm en la primera quincena de octubre en las zonas que quedaron fuera de las últimas precipitaciones, la intención puede caer y pasarse a soja".

"El mes de setiembre inició con lluvias para el centro y este del país, y no cambió el escenario de sequía sostenida en el NOA, la mayor parte de Córdoba, La Pampa, el centro y norte de Santa Fe y el oeste de Buenos Aires. Esta situación se suma a la faltante extrema de agua en el oeste tras la feroz sequía del verano y un otoño que privilegió solo la franja este con un importante pulso de agua a fines de mayo", agrega.

Ese escenario de escasez determinó una nueva caída de siembra, lo que sitúa al ciclo 2023/24 como la siembra más baja de los últimos 8 ciclos trigueros de Argentina. Se estima que más de 1,7 millones de hectáreas de trigo —el 32% del trigo sembrado— está en condiciones regulares a malas. Con un área sembrada de 5,4 millones de hectáreas y esta nueva estimación de 15 millones de toneladas, Argentina produciría un 30% más de trigo que en el fatídico ciclo pasado. De esta manera, sería la cuarta producción más baja de las últimas 10 campañas si no se produce un cambio drástico en las condiciones en lo que resta de setiembre y octubre.

Todo esto contra las 23 millones de toneladas del 2021. De todas maneras, "la situación es mucho mejor que hace un año atrás, cuando las primeras lluvias importantes de la región pampeana llegaban entre el 18 y 19 de setiembre y ya había más de 2,5 millones de hectáreas en estado regular a malo en Argentina".

Con estas lluvias acotadas, el trigo cumple con sus etapas de macollaje, encañazón y espigazón, por lo que el déficit hídrico se agrava en el norte y oeste del país. Los lotes de trigo de la provincia de Córdoba, Chaco, Santiago del Estero, centro y norte de Santa Fe y norte de la Pampa y oeste de Buenos Aires son los más afectados. Se estiman en Córdoba que hay 400.000 ha en condiciones regulares a malas de las 600.000 sembradas.

En Chaco hubo algunos milímetros la semana pasada; fueron muy dispersos con valores de 15 a 20 mm. Pero hubo zonas sin precipitaciones y casos puntuales, como en Pinedo, con 90 mm. Con lotes de trigo en espigazón, floración y llenado, el estado es muy dispar y desmejorado. El miércoles 12, el famoso soplete, viento norte y temperaturas de 37°C, terminaba de ajustar a la baja las expectativas de cosecha por debajo de los 15 qq/ha. De seguir así, el ciclo va acortarse y estarían cosechando en un mes. En Santiago del Estero, los escasos milímetros llegan tarde y no son suficientes. Estiman rindes entre 10 a 20 qq/ha y el estado avanzado del cultivo ya no daría más oportunidades de cambios. En el sur de Santa Fe, el trigo experimenta una notable mejoría, pero del norte de Rosario para arriba siguen muy preocupados por la falta de agua. En Entre Ríos son optimistas. A pesar de que hay un 16% regular y un 1% malo de trigo, el SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos estima un trigo de 28 a 30 qq/ha. El norte y este de Buenos Aires sigue en carrera para buenos a muy buenos rindes. En el bastión triguero, el sudeste bonaerense, las amplias zonas productivas de Tandil y Tres Arroyos, sin problemas por excesos de agua, el trigo tiene posibilidades de alcanzar rindes muy buenos a excelentes en este año. Para las zonas afectadas por la sequía y que aún están a tiempo de revertir la situación, el comportamiento de las lluvias de los próximos 30 días será determinante para evitar que las pérdidas se incrementen.

Factores negativos:

  • Lluvias: se espera que “El Niño” empiece a actuar de manera activa sobre la región pampeana en octubre, dejando entre un 30 a 50% más de agua, sobre todo en la franja este del país. Pero para el maíz va a ser un factor determinante que las lluvias se reactiven en la 1ra mitad de octubre. Si lo hacen, y dejan al menos 50 mm, darán tiempo y posibilidades de sembrar en forma temprana, o sea en septiembre. Sino, ante la posibilidad de tener que retrasar la siembra hasta diciembre (siembras tardías), muchos productores podrían volcarse a soja para disponer de ingresos mucho antes que con una cosecha de maíz tardío.
  • Alcanzar rindes que dejen márgenes positivos en trigo: también esto está ligado a la posibilidad de lluvias que lleguen próximamente y en cantidad suficiente para mejorar las posibilidades productivas del cereal de invierno. Esto es muy importante para asumir la fertilización y los insumos que faltan para afrontar la fuerte inversión que requiere el maíz.
  • Crecientes costos maiceros y mejores márgenes de soja: en estos últimos dos meses se incrementaron notablemente fertilizantes e insumos. Por otro lado, hubo una mejora considerable de los márgenes de soja en esta última semana. Esto es algo que hay que seguir y que puede alterar negativamente los planes de siembra maicera de este ciclo 2023/24.

Por último, preocupante cómo siguen cayendo las expectativas sobre la soja: "Por ahora, sin subas, el número de intención sojera continúa en 17 millones de hectáreas. Con un millón de hectáreas, un 6,2%, más que en la 2022/23 y un escenario normal de clima, Argentina podría producir aproximadamente 48 millones de toneladas de soja contra los 20 millones de toneladas del ciclo anterior".

A este escenario preocupante para las reservas del BCRA hay que sumarle la bola de Leliqs, que a septiembre 2023 supera los $20 billones, y deudas considerables como a importadores por más de US$34.000 millones.

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