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PROBLEMA GLOBAL

La donación de sangre disminuye a medida que hay más vacunas

El miedo a donar tras recibir las vacunas contra el COVID-19 y los bloqueos por la variante Delta presentan un nuevo problema: la baja donación de sangre.

Desde Seúl, París, Moscú a Bangkok, las personas que deben someterse a cirugías corren un peligro imprevisto.

Similar a las reomendaciones argentinas, varios países no permiten que los que acaban de recibir sus vacunas contra el COVID-19 donen sangre, así como tampoco quienes se están recuperando del coronavirus.

En otros lugares, las restricciones ante la inminencia de la variante Delta guarda a todos en sus casas y obstaculiza la donación.

En efecto, la donación de sangre se ha reducido a niveles alarmantemente bajos.

Corea del Sur, por ejemplo, ahora está lidiando con un aumento récord de casos y a los voluntarios no se les permite donar sangre durante siete días después de la inyección. Por esta medida, el suministro se redujo a solo 3,2 días a partir del miércoles, en comparación con el suministro de 6,5 días que había en esta misma fecha el año pasado.

Pero el país asiático no es el único que enfrenta el problema de la escasez de donación de sangre. Las olas de infecciones, impulsadas por la variante Delta altamente transmisible, y la extensión de los bloqueos han comenzado a afectar las donaciones en muchos países, según una investigación publicada por Reuters.

También Rusia prohíbe la donación de sangre de personas completamente vacunadas durante todo un mes y no acepta sangre de personas en medio del esquema de vacunación.

En Europa occidental las preocupaciones sobre las donaciones afectadas por las vacunas contra el COVID-19 se han visto exacerbadas por el tradicional período de vacaciones de verano.

La agencia de suministro de sangre de Francia, el Etablissement Francais du Sang (EFS), dijo que las provisiones eran demasiado escasas para que los médicos estén tranquilos. Comunicó que hay 85.000 bolsas de glóbulos rojos en reserva, por debajo de un nivel promedio de 100.000.

En Italia, el Centro Nacional de Sangre dijo que había una escasez preocupante en varias regiones, incluida la capital, Roma. El problema llevó a varios hospitales a posponer las operaciones programadas.

El miedo a donar sangre

Las prohibiciones de donar sangre para quienes recientemente recibieron sus vacunas contra el COVID-19 y las restricciones desencadenadas por la variante Delta, no han sido el único factor que desencadenó el problema.

Los bajos niveles también se han visto afectados por la incertidumbre sobre si las personas pueden donar sangre tras haber sido vacunadas o si es riesgoso para la salud.

En Argentina, el Ministerio de Salud de la Nación emitió un comunicado en el que detalla las recomendaciones:

No importa la marca de la vacuna contra el COVID-19, para todos los donantes rige la misma recomendación: esperar 72 horas luego de haber recibido la vacuna contra el coronavirus, siempre que no se hubiera presentado algún efecto adverso, en cuyo caso se sugiere aguardar un plazo de siete días.

La determinación la tomó la Dirección de Medicina Transfusional del Ministerio de Salud de la Nación que elaboró un documento en el que establece los criterios de elegibilidad de los donantes de sangre vacunados contra COVID-19, en base a las últimas evidencias científicas y recomendaciones de organismos nacionales, internacionales y de ANMAT.

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