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HÁBITO SALUDABLE

El beneficio recién descubierto del ejercicio al corazón: Estudio

Los investigadores encontraron una diferencia clave en los efectos del ejercicio al corazón entre personas sanas y aquellas con enfermedades cardiovasculares.

De hecho, un estudio reciente publicado en la plataforma PLOS Medicine encontró que las personas con enfermedades cardiovasculares pueden obtener más beneficios de la actividad física que las personas sanas.

Esto se debe a que un corazón sano llega al punto en el que aumentar de nivel no proporciona beneficios adicionales. Es decir, a una meseta.

El término enfermedad cardiovascular hace referencia a cualquier afección del corazón o los vasos sanguíneos: infarto de miocardio, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.

Se estima que cada año mueren 18 millones de personas por esta causa, representando casi el 32% del total de todas las muertes.

Según la Sociedad Argentina de Cardiología, en Argentina este grupo de afecciones del corazón lidera el ranking del total de las causas de muerte con 28% y es la mayor causante de muertes prematuras.

Los científicos aún están descubriendo cómo las personas pueden prevenir estas enfermedades. En este sentido, la actividad física ha sido objeto de muchos estudios y todavía se están conociendo quién se beneficia más de ella.

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Corazón y actividad física: Estudio

El estudio en cuestión se llevó a cabo en los Países Bajos con 142.493 participantes. Los investigadores querían descubrir si la actividad física es útil para todos en el mismo nivel o ayuda más a quienes ya tienen enfermedades cardiovasculares (ECV).

Primero, dividieron a los individuos en tres grupos: sanos, con al menos un factor de riesgo de ECV, personas con ECV.

Luego se recopilaron datos de cada participante y les dieron seguimiento alrededor de 6 años.

También dividieron los tipos de actividad física en tres categorías: recreativa (realizada en el tiempo libre); no recreativa (realizada en el trabajo o las tareas del hogar); ocupacional (en relación con el trabajo).

Los investigadores encontraron que la actividad física general, de moderada a vigorosa, tenía vínculos con una menor mortalidad por todas las causas y eventos cardiovasculares adversos importantes.

Pero también encontraron que era más beneficioso para el grupo de participantes que ya tenían enfermedad cardiovascular.

De hecho, en personas sanas o solo con factores de riesgo los efectos se incrementaban a medida que se incrementaba el ejercicio pero, llegado un punto, alcanzaban una meseta.

Según explicó la primera autora del estudio, la doctora Esmée Bakker, a Medical News Today, en los pacientes con enfermedades cardiovasculares "con cada aumento en el volumen de actividad física conducía a una mayor reducción del riesgo de mortalidad y eventos cardiovasculares".

Además, encontraron que la actividad física no recreativa de moderada a vigorosa se asoció con algunos beneficios para la salud, y la actividad física ocupacional de moderada a vigorosa no se asoció con ningún beneficio.

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Fuente: Medical Newa Today

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