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PALESTINA CUESTIONA INVESTIGACIÓN

Shireen Abu Akleh: USA no pudo determinar origen de la bala

La periodista palestina Shireen Abu Akleh falleció a mediados de mayo en medio de un enfrentamiento entre soldados israelíes y palestinos armados. Palestina acusa a soldados israelíes de haberla matado deliberadamente; acusación que Israel rechaza.

Una investigación sobre la muerte de la periodista palestina Shireen Abu Akleh- quien murió por un disparo en la cabeza a mediados de mayo mientras cubría un enfrentamiento entre soldados israelíes y palestinos armados en Jenin- no ha podido llegar a una conclusión definitiva sobre el origen de la bala que la alcanzó, señalaron expertos estadounidenses, aunque creen que "probablemente" haya sido asesinada por disparos realizados desde posiciones israelíes (aunque no pudieron confirmarlo). Los expertos añadieron que no tienen "ninguna razón" para creer que haya sido un disparo intencionado.

Los expertos explicaron que el proyectil estaba demasiado dañado como para poder comprobar su origen. La bala fue examinada en la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén. La Autoridad Palestina había insistido durante semanas en que no entregaría la bala ni realizaría una investigación conjunta con Israel por falta de confianza. Pero en un cambio de postura, el fin de semana Ramallah transfirió la bala a la Embajada estadounidense para un examen.

Dado que Abu Akleh tiene ciudadanía estadounidense, Washington tiene “el derecho de solicitar esta bala con el fin de realizar una investigación exhaustiva e imparcial sobre el asesinato… y nosotros en la Autoridad Palestina lo acogemos con satisfacción”, dijo el ministro de Justicia de la Autoridad Palestina, Mohammed al-Shalaldeh.

Según el diario Haaretz, la examinación fue llevada a cabo por expertos israelíes bajo supervisión estadounidense. Cada país (Israel y USA) sacó un comunicado tras la examinación, haciendo hincapié en distintos puntos. Las Fuerzas de Defensa israelíes dijeron que no era posible determinar con certeza qué arma disparó la bala, por el estado de la bala y la naturaleza de las marcas sobre ella. El departamento de Estado estadounidense, en cambio, confirmó que los hallazgos eran inconclusos, pero también añadió dos comentarios. Primero, que era probable que el disparo hubiese venido de posiciones israelíes y segundo, que no había razón para creer que el disparo hubiese sido intencional sino el resultado de las "trágicas circunstancias durante la operación militar dirigida por las Fuerzas de Defensa de Israel contra facciones de la Yihad Islámica palestina...que le siguieron a una serie de ataques terroristas en Israel".

La familia de la fallecida periodista cuestionó con dureza el resultado del informe, calificándolo de un "insulto a la memoria de Shireen". La familia se mostró especialmente molesta ante la conclusión de que el disparo que mató a la reportera no fue intencionado sino el resultado de "trágicas circunstancias" durante una operación del Ejército israelí en la ciudad cisjordana el pasado 11 de mayo: "Esto es un insulto a la memoria de Shireen e ignora la historia y el contexto de la brutal y violenta naturaleza de la que es hoy la más larga ocupación militar en la historia moderna", señaló el comunicado, que describió su muerte como una "ejecución extrajudicial". "Decir que esta investigación, con su total falta de transparencia, objetivos indefinidos y apoyo a la posición general de Israel es una decepción, sería insuficiente", agregó la familia, que adelantó que continuará abogando por justicia "a pesar de los intentos de ocultar la realidad".

El anuncio estadounidense sobre los resultados de su investigación forense y balística generó también fuertes críticas por parte del liderazgo palestino. Nabil Abu Rudeinah, portavoz del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, describió la investigación de USA como una "manipulación" de los hechos y advirtió que seguirán buscando justicia en tribunales internacionales. Además, instó al Gobierno estadounidense a "preservar su credibilidad" y responsabilizar a Israel por el asesinato de Abu Akleh tal como lo hizo una investigación del fiscal general de la Autoridad Nacional Palestina en mayo. A esta investigación se sumaron varias posteriores, tanto de medios de comunicación como el New York Times y el Washington Post como por parte de las Naciones Unidas, y todas apuntaron a una probable responsabilidad israelí.

Abu Akleh recibió un disparo mientras cubría una redada del Ejército israelí en Jenin junto a otros periodistas. Durante la redada, explica el diario The Times of Israel, surgió un enfrentamiento entre tropas israelíes y palestinos armados. En algún momento de ese enfrentamiento, Abu Akleh recibió un disparo en la cabeza. Videos de la escena no muestran a ningún palestino armado cerca de los periodistas palestinos. Pocos momentos antes del disparo, los periodistas palestinos fueron vistos charlando y bromeando relajados antes de que aparecieran las balas, matando a Abu Akleh.

La Autoridad Palestina responsabilizó a soldados israelíes por la muerte de la periodista inmediatamente tras el hecho. Según el fiscal general palestino, testigos y evidencia demuestran que Abu Akleh estaba huyendo cuando fue deliberadamente disparada y asesinada por tropas israelíes. Las autoridades de Israel rechazaron los hallazgos de la Autoridad Palestina, alegando que eran falsos, y han continuado su propia investigación sobre el incidente.

"Cualquier proclama de que las Fuerzas de Defensa de Israel disparan contra periodistas o cualquiera que no esté involucrado en el terror es una mentira cruda y evidente", dijo el ministro de Defensa israelí Benny Gantz en un comunicado, en ese entonces. Israel culpó inicialmente a los palestinos armados por el disparo, pero luego reconoció que Abu Akleh podría haber sido matada por soldados israelíes.

Oficiales militares israelíes han dicho que han identificado el arma de un soldado que podría haber disparado la bala que mató a la periodista de Al Jazeera, pero no descartan tampoco que el tiro haya salido de un arma palestina. Dijeron que no podrían determinar con certeza quién la mató hasta que examinaran la bala (cuestión que tampoco pudo ser zanjada con este examen balístico con resultados inconclusos). Hasta este domingo, Ramallah se negaba a compartir la bala con cualquier otra parte, incluido Estados Unidos.

El Ejército israelí todavía debe abrir una investigación criminal al caso. El diario Haaretz apunta que es improbable que esto se concrete.

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