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Jair Bolsonaro baja un cambio a su retórica talibán

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, bajó un tono su retórica corrosiva contra el Supremo Tribunal Federal y las instituciones en general.

En la inusual misiva, titulada "Declaración a la Nación", el mandatario llamó al diálogo y la paz entre las instituciones nacionales.

Horas antes, en otro gesto destinado a bajar un cambio, Bolsonaro había enviado un mensaje a los camioneros de todo el país pidiéndoles que dejaran de bloquear las carreteras federales -una manifestación en su apoyo-. Los camioneros bolsonaristas habían amenazado con invadir el palacio del Supremo Tribunal Federal en Brasilia.

El enfrentamiento de Bolsonaro con los otros poderes arranca ante el fracaso para aprobar en el Congreso reformas electorales que el bolsonarismo pretende.

El mandatario está mal en encuestas y se aferra al poder con uñas y dientes.

Bolsonaro pretende modificar el sistema de voto electrónico para reintroducir, además, las papeletas en papel, alegando –sin presentar ninguna prueba- que existe una conspiración en marcha para manipular digitalmente el sufragio en los comicios presidenciales previstos para octubre del 2022.

Por otro lado, los cuestionamientos de Bolsonaro a la credibilidad del Tribunal Superior Electoral (TSE) y su puesta en duda del voto electrónico, le han valido la apertura de una investigación por parte del Supremo Tribunal de Justicia (STJ).

Imbuido de una retórica peligrosísima, Bolsonaro convocó marchas en todo el país para el martes 7/9 -Día de la Independencia brasileña-, que consideró un "ultimátum" para los jueces del máximo tribunal y citó la posibilidad de una "ruptura" institucional.

“Sólo Dios puede sacarme de la presidencia", dijo Bolsonaro ante la multitud el martes.

Entre las repercusiones a esta amenaza a las instituciones, se presentó una nueva solicitud de juicio político contra Jair Bolsonaro, hecha por el diputado federal Alexandre Frota. Es la duodécima solicitud de juicio político contra Bolsonaro presentada por Frota.

El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Fux, dijo que las amenazas a la autoridad de la Corte y el desacato a las decisiones judiciales constituyen un delito de irresponsabilidad.

El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Arthur Lira, también criticó los discursos de Jair Bolsonaro pero no mencionó ninguna intención de abrir un proceso de juicio político contra el presidente.

El vicepresidente de la Cámara de Diputados, Marcelo Ramos, no tiene la misma visión que Lira. Para él, no hay dudas de que cualquier acto de violencia contra el Congreso o el Supremo Tribunal Federal sienta un precedente para que la Cámara acepte una de las solicitudes de juicio político. En Twitter expresó que “es inevitable la apertura del proceso de acusación” haciendo referencia a un posible juicio político contra Bolsonaro.

En este contexto, el mandatario brasileño bajó un tono su retórica, y en la misiva divulgada ayer, afirmó que "nunca tuvo la intención de atacar a ninguno de los poderes", aunque mantenía su crítica específica al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes.

"Siempre he estado dispuesto a mantener un diálogo permanente con los demás poderes para mantener la armonía y la independencia entre ellos", dijo el presidente. "La armonía entre ellos no es mi voluntad, sino una determinación constitucional que todos, sin excepción, deben respetar".

Bolsonaro defendió sus palabras contra De Moraes, llamándolas contundentes, pero "siempre orientadas al bien común".

Reiteró su respeto por las instituciones de la República, calificándolas de motores que ayudan a gobernar el país.

"De eso se trata la democracia: Ejecutivo, Legislativo y Judicial trabajando juntos en nombre del pueblo y todos respetando la Constitución", dijo.

Bolsonaro reculó: Cómo lo ven en Brasil

"Bolsonaro es el gran derrotado y el STF (Supremo Tribunal Federal) es el gran vencedor" de esta crisis, observó la comentarista Miriam Leitao en un artículo publicado en la portada del diario O Globo, recogido por la agencia Ansa Latina.

Bolsonaro se vio obligado a "retroceder cuando el juez Alessandre de Moraes (del STF) comenzó a descubrir el origen de los fondos para financiar los actos oficialistas" en los que se hubo defensa de posiciones "golpistas", señaló Maria Cristina Fernández, analista de Valor.

Valor también publicó un informe de la consultora estadounidense Eurasia Group para la cual en Brasil "no hay riesgo de ruptura o golpe".

Tanto O Globo como Valor destacaron las gestiones realizadas por el expresidente, Michel Temer, que viajó a Brasilia para lograr un acercamiento entre Bolsonaro y el juez Moraes del Supremo Tribunal Federal.

El jueves por la noche, el presidente habló sobre la carta en su transmisión en vivo semanal, y confirmó que llamó al expresidente Michel Temer para que lo ayudara a redactarla.

"Tenemos que dar el ejemplo en Brasilia. Por mucho que yo crea que están haciendo algo incorrecto, o yo estoy haciendo algo incorrecto, (demos) un respiro. Dejemos que se calme un poco", dijo Bolsonaro.

El portal de noticias UOL publicó que detrás de la "mediación" de Temer podría habar un compromiso de la Justicia para no avanzar en procesos que envuelven a Bolsonaro y sus hijos.

El columnista Reinaldo Azevedo escribió en Folha de San Pablo que "la carta a la nación de Bolsonaro fue un retroceso táctico".

"Contuve una furtiva lágrima al leer la carta de Bolsonaro,el golpista convertido súbitamente a la democracia. ¿Acaso le tiene miedo al impeachment? En este contexto parece que él está queriendo evitar ir a la cárcel", señaló el analista de Folha.

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