En varios países del mundo se ha estado hablando sobre retrasar la administración de la segunda dosis de las vacunas contra el Covid-19 ante la escasez de las mismas. Bélgica fue el primer Estado miembro de la Unión Europea (UE) en anunciar públicamente que pediría a sus expertos que analicen esta posibilidad. A esta iniciativa también se le sumó Alemania, que evalúa postergar la segunda dosis hasta un máximo de 42 días. Por su parte, las autoridades del Reino Unido ya tomaron la decisión de retrasar las dosis de refuerzo de las vacunas Oxford/AstraZeneca y Pfizer/BioNTech para poder lograr una mayor distribución con una protección parcial de una sola dosis.
NO HAY VACUNAS
Alerta por importante debate global: La segunda dosis de la vacuna anti-covid es puesta en duda
Ante la emergencia sanitaria producto de la escasez de vacunas, algunos países evalúan la posibilidad de aplicar una sola dosis para lograr inmunizar a la mayor cantidad de personas. Mientras tanto, Alberto Fernández aún no tiene un plan concreto de vacunación que incluya, o no, una segunda dosis para los argentinos.
La vacuna Pfizer precisa de dos dosis que deben ser inoculadas con 21 días de diferencia para que se alcance el mayor porcentaje de eficacia en la inmunización. Por su parte, la vacuna Moderna necesita un intervalo de 28 días.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aseguró que “no hay datos en los ensayos de las farmacéuticas que respalden los cambios en la frecuencia de vacunación, por lo que hacerlo significa asumir un riesgo para la salud pública”. En suma, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) también desaconsejó retrasar más de 42 días la segunda dosis, aunque no lo prohibió.
Quienes defienden la aplicación de una sola dosis, lo hacen con el argumento de que vale la pena conseguir aunque sea algún grado de protección para un mayor número de personas, sobre todo con el incremento de casos cada vez mayor y la nueva cepa que es aún más contagiosa. Sin embargo, en la vereda de enfrente están quienes alegan que no hay datos suficientes que certifiquen la protección a largo plazo de una sola dosis. Es decir, los datos respaldan que la eficacia clínica requiere dos dosis. Además, sugieren que un intervalo más largo entre las dosis podría aumentar la resistencia del virus.
En el caso de Argentina, la agencia internacional de noticias Reuters informó que el cargamento de 300 mil vacunas rusas Sputnik V contra el coronavirus que llegó a nuestro país sólo incluye la primera dosis. Y, por el momento, no está claro cuándo se enviará la segunda dosis.
A diferencia de otras vacunas contra el Covid-19, que se administran con dos inyecciones del mismo producto, la vacuna rusa se basa en dos dosis administradas con diferentes virus inactivos. Esto trae como consecuencia, que la producción de la segunda fórmula es mucho más difícil y se incrementa el riesgo de no poder ser aplicada a tiempo a quienes ya se dieron la primera dosis.
La segunda dosis de la vacuna rusa debe aplicarse entre los 21 y 60 días de la inoculación de la primera, pero la administración de Alberto Fernández no habló al respecto ni dio información acerca de cuándo llegaran a nuestro país dichas dosis, por lo que la posibilidad de que no haya vacunas para Argentina es cada vez mayor.










