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Juan Román Riquelme, el Vice que no se anima a ser DT

El simpatizante de Boca Juniors entabló una relación amorosa con Juan Román Riquelme digna de las mejores obras novelescas y le ha entregado la llave del club.

En las más recientes elecciones celebradas en el Club Atlético Boca Juniors, el 9 de diciembre de 2019, sus socios decidieron entregarle el comando del club y de su destino a Juan Román Riquelme. Figura polémica para muchos pero adorada por la mayoría de los hinchas xeneizes. El escrutinio final de aquel comicio sentenció una paliza para el oficialismo de entonces. “Muerto el Rey, Viva Román”.

Es tanta la dimensión de ídolo con la que cuenta, que la mayor parte de sus simpatizantes lo ponen por arriba del mismísimo club en materia de importancia.

Román es, para ellos, más importante que el mismo Boca Juniors.

Pero la idea no es entrar en polémica porque no tiene sentido quien piense que Riquelme es más importante que el mismo club no cambiará de postura por más que alguien le quiera hacer ver lo contrario.

Sí, algo imposible de negar, es que cuando Román Riquelme y Boca separaron sus funciones cuando el ahora directivo estaba en actividad deportiva, Boca siguió ganando títulos sin su presencia. En tanto, el ex futbolista no ha podido conseguir mucho después que se fue del club.

Riquelme sólo ganó títulos con los destacados sub de Argentina antes y el Título Olímpico en 2008, en un equipo de mega estrellas comparado con el resto de la competición.

  • ¿Quién es más importante entonces?
  • ¿Un club con 116 años de destacada vida o un notorio jugador que fue de los más importantes de su historia?

Miguel Ángel Russo

Sabemos que se hace complicado ayudar a discernir cuando la pasión prevalece por sobre la razón y es casi imposible tener lucidez para analizar cualquier tema que se plantee. Y como el futbol es pasión a flor de piel…

Aunque, volviendo a lo planteado en el comienzo, da la impresión que, por las decisiones que ha venido tomando al mando del Consejo de Fútbol, muchas de estas han tenido que ver con la formación del equipo. Aristas deportivas, claramente.

Y ahí entra el capítulo del ex entrenador de Boca, Miguel Ángel Russo, y lo que le permitió a Román. Otro tema polémico porque se sabe que Russo fue elegido por Riquelme por ser un entrenador al cual podía sugerirle (por llamarlo de algún modo) todo tipo de ideas que, al fin y al cabo, se iban a terminar cumpliendo sin chistar.

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Juan Román Riquelme no tuvo piedad de Miguel Ángel Russo.

Juan Román Riquelme no tuvo piedad de Miguel Ángel Russo.

Russo es una persona políticamente correcta que no tiene enemigos. Es amigo de todos y eso, a veces, no es bueno. Basta con preguntarle al profesor Daniel Córdoba, un hombre del riñón de Estudiantes de La Plata, con vasta experiencia en el ambiente futbolero, que conoce más que bien como se manejó Russo profesionalmente desde sus inicios como jugador de fútbol.

Otra persona con una personalidad diferente hubiera hecho mucho más complicada la convivencia. De todos modos, Russo, se convirtió en la primera cabeza que tuvo que rodar en el flamante ciclo de Riquelme como dirigente al frente del Consejo de Fútbol. Primer piletazo de Riquelme en su gestión como dirigente.

Dado el desarrollo de esta nueva función denota que, tal como todos los ex jugadores, necesita de la adrenalina del fragor de la batalla que sólo se da dentro del mismísimo campo de juego. Y cuando uno ya no puede jugar, lo que queda para sentir ese vértigo adictivo es el rol que cumple un DT. No hay otro cuando uno fue jugador.

Pero esta función en muy poco saludable, a decir verdad. Además de adoctrinar jóvenes jugadores en los tiempos que corren (varios de ellos con buen pasar económico), hay que lidiar con dirigentes, hinchas y ni que hablar con los únicos invictos de esta historia: los periodistas.

La de entrenador es una profesión realmente inviable por donde se la mire, y más acá por la idiosincracia de los argentinos con estos metieres. Son sólo excepciones quienes la pueden pasar bien, por decirlo de alguna forma, ejerciendo la profesión de entrenador.

No arriesgar

Fíjese en este dato. Tener un 50% de efectividad, algo que es muy bueno para un currículum-vitae de DT cuando muy pocos pueden ostentar esta cifra, es perder la misma cantidad de partidos que los que se ganan.

Y en la mayoría de los entrenadores se pierde más de lo que se triunfa. Basta con revisar estadísticas.

Síntesis del tema: ser DT es meterse en la picadora de carne y Román lo sabe mejor que todos nosotros.

Quizás por eso, inteligente para manejarse como siempre lo fue, él sabe que eso sería exponer sobre la mesa el cinturón de campeón que ostenta de por vida y que le entregó el hincha que lo ama y por ese motivo quizás no decida dar ese paso.

Es por eso que con entrenadores aliados a él puede despuntar el vicio y sentir la adrenalina. Y cuando toca cortar una cabeza porque los resultados o el rendimiento del equipo no acompaña, la de él queda más protegida.

Si uno se convierte en entrenador se lo puede seguir amando pero una mala gestión en este rol puede dejar secuelas en la relación de amor que existe entre partes. Y el lo sabe.

Seguramente debe tentarlo aquello de ser DT pero para serlo alguna vez deberá tener más maduración la idea, la decisión a tomar o alguna situación de complejidad deportiva si se diera. En el caso, ¿se animará?

Carlos Tévez

En el mientras tanto, hay algo en el que prestar atención en todo este nuevo proceso que atraviesa Boca Juniors. Mientras Riquelme no se decida o se atreva a dirigir alguna vez al primer equipo, su personalidad fuerte y egocéntrica le puede jugar malas pasadas.

Seguramente él no quiere que le vaya mal a Boca pero si le va muy bien y el no siente que es el factótum de ese éxito, el mecanismo complejo de la mente podría llevarlo al mismo boicot.

Un buen ejemplo para mostrar con datos concretos estas presunciones son los hechos reales.

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Carlos Tévez, inevitable competidor de Juan Román Riquelme en el futuro de Boca Juniors.

Carlos Tévez, inevitable competidor de Juan Román Riquelme en el futuro de Boca Juniors.

Y para esto basta con citar aquel gol de Carlos Tévez contra el Gimnasia y Esgrima La Plata, por ese entonces dirigido por Diego Maradona, en La Bombonera, y que le otorgó uno de los últimos títulos conseguidos por el club.

Riquelme se convirtió en un simpatizante que no gritó el gol de su equipo aquella noche del 1-0. Un gol más que especial porque le otorgaba un campeonato que le peleó mano a mano al mismísimo River de Marcelo Gallardo.

¿Fue porque el gol lo hizo Tévez, con quien se puede entablar aquella innecesaria puja de quien es más ídolo de los dos?

Quizás no tenga el estilo de gritar goles pero la cara que mostró fue de no tener buenos amigos. Eso es ego puro. Sintió el impacto del gol porque Tévez en ese momento pasaba a ser el centro de la escena.

Sería una estupidez en el caso de que así haya sido porque los dos fueron muy importantes como jugadores para la historia del club. La única diferencia es que cuando Tévez se fue de Boca la primera vez ganó títulos y fue muy valorado en países como Brasil e Inglaterra. La verdad, nada poco lo conseguido por Carlitos fuera de Boca Juniors y de la Argentina.

La personalidad de Riquelme es típica de un hombre que se siente súper, con un ego por las nubes y con ínfulas de divo. Son personalidades de autoestima tan alta que les cuesta aceptar liderazgos en otros.

Mario Pergolini

También no hará falta mencionar el capítulo negativo que se dio en el club con la rápida salida de quien era vicepresidente 1ro., Mario Pergolini, quien tuvo varios chispazos con el Consejo que comanda el hombre en cuestión por querer tomar decisiones en la que era su área tema en el cual es sumamente competente.

¿O Riquelme sabe de comunicación más que Pergolini?

El conductor radial, alguna vez televisivo, en especial un reconocido emprendedor en la multimedia que permite Internet, no pudo tener la autonomía necesaria de la que veníamos hablando y terminó pegando el portazo. Riquelme privó a Boca de tener una gestión diferente y seguramente destacada digna de los tiempos que corren en un área tan importante y sensible como la de Comunicación en la Era Digital.

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Mario Pergolini.

Mario Pergolini.

A personas como Riquelme se les hace incómodo convivir con otras de perfiles similares. En el fútbol es algo muy natural que se de y más si los equipos en cuestión son tan importantes como lo es Boca Juniors. Son instituciones que reclutan en general figuras con gran reputación profesional y con perfiles altos. Gran inconveniente para la convivencia humana.

  • Alguna vez, si el proyecto Battaglia no prosperara, ¿quién dirigirá Boca?
  • ¿Riquelme aceptará un entrenador con personalidad fuerte y competente?

En el caso que quede obligado a hacerlo…

¿Imagina una relación duradera con ese entrenador? Quizás dependiendo de la coyuntura no le quede otra opción que aceptarlo.

Probablemente si ese momento llegara algún día con Riquelme de vicepresidente, quede tentado de asumir y bajar a las arenas del Coliseo. Y en el caso por más de que algún hincha de Boca se ofusque, se convertirá en un mortal más (seguramente con matices diferentes a los mortales normales) de los que el fútbol ya nos tiene acostumbrados.

Esta semana con Patronato por Copa Argentina, el código penal dejó a Boca con vida envuelto en un clima de felicidad y con viento de cola para Sebastián Battaglia, actual entrenador. Sólo será cuestión de esperar para comprobar si estamos en lo cierto.

FUENTE: Urgente24

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