POLÍTICA

PUENTE ENTRE ARGENTINA Y EL FMI

Tras minimizar a Macri, ahora Francisco mueve fichas por Alberto

Contraria a la áspera relación que tuvo el Papa Francisco con Mauricio Macri, ahora el Sumo Pontífice servirá de "puente" para acercar el Gobierno de Alberto Fernández y al Fondo Monetario Internacional (FMI). El acercamiento se dará en un evento económico que organizó El Vaticano en Italia. Contará con la presencia del ministro de Economía Martín Guzmán y la directora del FMI.

Sin dudas Mauricio Macri no supo aprovechar el poder y la influencia del Papa Francisco durante sus 4 años de Gobierno, y aunque seguramente las convicciones de Bergoglio no iban en sintonía con las del expresidente, lo que sí es seguro es que el macrismo cometió varios errores que en El Vaticano le costaron caro: La indiferencia 'diplomática' del Santo Padre fue tal vez la muestra de la relación que tenían ambos mandatarios. 

Diferente a ese contexto, ahora El Papa argentino sí mueve las fichas por el Gobierno, y en este caso le servirá de "puente" al Poder Ejecutivo para acercarse al Fondo Monetario internacional (FMI), con quien debe negociar la inmensa deuda que sostienen. 

Y es que el próximo 5 de febrero el Gobierno de Alberto Fernández y el FMI tendrán un nuevo acercamiento para seguir negociando. El encuentro será en el marco de un seminario económico que se realizará en Italia, organizado nada más y nada menos que por El Vaticano. 

Así las cosas, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la directora del FMI, Kristalina Goerigieva, compartirán el mismo evento económico denominado: "Nuevas formas de fraternidad solidaria de inclusión, integración e innovación". 

Con esta reunión lo que se busca es que la Argentina y el Fondo tengan lugar para diálogos informales sobre el estado de las negociaciones con el organismo. 

En ese encuentro también estará presente el secretario de Asuntos Estratégicos del Gobierno, Gustavo Beliz, quien es por demás, íntimo amigo del Papa Francisco.

  • Primero Alberto: 

Cinco días antes de este evento económico, el Papa Francisco recibirá al Presidente de la nación en el Vaticano. 

El encuentro será el 31 de enero y la visita será "de carácter oficial". Esta será la primera visita de Alberto Fernández a El Vaticano.

Sin dudas, todo indica que la relación del albertismo con El Vaticano será diferente a la de los últimos 4 años.

Ahora bien, si del macrismo se trata, por diferencias políticas y hasta religiosas, la relación con Mauricio Macri y Bergoglio fue demasiado distante si se trata de un Presidente y un Papa de la misma nacionalidad. 

La realidad es que el Papa Francisco no es infalible en temas políticos, y seguramente el principal tema por el cual, la relación con el macrismo fue escueta, son las distintas formas de mirar la política. Incluso, la única del ex Gobierno que tenía buena relación con Bergoglio fue María Eugenia Vidal, vínculo que a Macri no le sirvió de mucho. 

Macri en su carrera política cometió ciertos errores que no cayeron bien en El Vaticano, el principal, poner en agenda política la legalización del aborto, tema que, aunque Francisco tenía la certeza de que el proyecto no se aprobaría, Mauricio Macri lo haya insertado en la palestra pública cuando ni siquiera, por convicción religiosa, el expresidente estaba de acuerdo. 

Incluso, se especula con que la ayuda que dará Francisco a Alberto, respecto a la negociación de la deuda con el FMI, venga de la mano con algún "favor" que lleve el sello de la palabra aborto. Y es que por razones obvias la Iglesia Católica rechaza de manera contundente la legalización del mismo, por lo que buscará por todos los medios encajonar o frenar, por ahora, el debate del proyecto de Ley.

Hay otras anécdotas, de menor importancia si se quiere, que pusieron áspera la relación entre Francisco y Macri. Por ejemplo, la simpatía budista de la ex primera dama, Juliana Awada, que practica la religión "del arte de vivir" y tuvo que bautizarse como católica para poder asistir a la visita oficial de Macri en El Vaticano, tema menor pero que sin dudas a Bergoglio no le gustó.