Empresarios navieros que operan habitualmente la línea Buenos Aires y Ushuaia, reconocieron que sufren situaciones "algo extrañas" en el funcionamiento de los amarres.
PUERTO DE USHUAIA
La furia que generó la exposición de una realidad increíble
En verdad se privilegia la entrada de buques extranjeros con turistas a la de buques que operan bajo el pabellón nacional y con tripulantes argentinos para llevar y traer el comercio provincial y los insumos que necesita la población. Si las empresas locales dejan de ir a Ushuaia porque los obligan a esperar días y a veces semanas en el antepuerto por falta de lugar, sería un caos para la provincia pero al gobernador y su director de puertos parece no importales. se niegan totalmente a establecer alguna suerte de equilibrio entre cargueros y buques de pasaje, es evidente que lo que paga una multinacional turística por tener la prioridad de atraque, supera a lo que puede oblar un armador local que tiene un par de barcos
Aseguran que si un buque de carga consiguió tomar posición y comienza a operar en la carga o descarga de bienes o insumos, la sola solicitud de un agente marítimo representante de un buque extranjero de pasajeros basta para que la nave comercial interrumpa sus operaciones y abandone el lugar. Luego queda en espera por lo menos quince días.
“Lo que está sucediendo carece sencillamente de sentido común. Nuestros buques prestan un servicio comercial de vital interés para la provincia y la Nación. Y el negocio de los cruceros también es una actividad comercial pero la entrada o salida de un paquebote antes o después, solo supone un trastorno para el operador turístico mientras que en nuestro caso se pone en juego el abastecimiento de bienes necesarios para el día a día de la población” acotan ejecutivos de navieras que operan la zona.
Ocurre que los barcos que llegan a Tierra del Fuego, con materiales para la industria de la construcción, insumos para el polo tecnológico de la zona franca, víveres y medicamentos para la población, productos de uso en la actividad agropecuaria y pesquera, y hasta derivados de hidrocarburos. Luego de descargar sus bodegas, traen repletas sus cubiertas de contenedores, con productos electrónicos y pesqueros procesados.
Según explican fuentes locales. La suma de mercaderías constituyen el grueso de los ingresos de la provincia muy por encima de los servicios turísticos. A pesar de ello en algunas ocasiones estos buques esperan por un muelle hasta 20 días, lo que encarece muchísimo el servicio ya que una nave de este tipo tiene un costo de aproximadamente US$ 20.000 por día.
El conflicto que lleva tiempo si resolverse toma dimensión porque un buque porta contenedores con material sensible para la provincia, lleva varios días de espera por un lugar sin que nadie solucione las trabajas que limitan operar con fluidez en la zona. Dada la temporada alta en nuestro país los cruceros son mayoría más aún cuando se acerca el fin de semana.
Para sumarle complejidad a un cuadro que, de por si no parece fácil de solucionar, desde una de las cámaras navieras afirman que "Las autoridades locales están flagelando a su propio pueblo. Debería administrarse un adecuado equilibrio entre ambas actividades de tal suerte que la isla mantenga su flujo turístico sin atentar contra el comercio marítimo local".
Los empresarios del sector reconocen que el desbalance "no se podrá mantener mucho en el tiempo, si las navieras continúan trabajando a pérdida antes o después dejarán de atender este tráfico y eso es sinónimo de desempleo para cientos de empleados terrestres y marítimos". A todo esto debería sumarse que, por estas horas, el Ministro Meoni trabaja para definir quien será el próximo responsable de la subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante de la Nación, quien en definitiva podría llevar algo de calma al puerto mas alejado de la Casa Rosada.








