Desde La Plata, Cristina Fernández de Kirchner pidió reformular el sistema de salud, y aunque no saben cuáles serían los cambios, en la CGT se encendieron las alarmas por el temor a que se perjudique a las obras sociales.
CUESTIÓN DE DESCONFIANZA...
CFK habló de reformular el sistema de salud y en más de un sector su mano genera pánico
CFK habló de reformular el sistema de salud y despertó temores en más de un sector, y no porque consideren que no hacen falta cambios.
Los sindicalistas creen que hay un proyecto sanitario del Instituto Patria y suponen que Daniel Gollán, del kirchnerismo duro, podría reemplazar a Ginés González García y que eso no los beneficiaría.
Pero, ¿qué se negocia hoy con el Gobierno? y, ¿quién negocia?
"Tenemos que ir a un sistema nacional integrado de salud entre lo público, lo privado y las obras sociales que optimice recursos", dijo Cristina. Un día antes, Alberto Fernández había recibido a la cúpula de la CGT en la Quinta de Olivos y dio su aval para que se estudiaran medidas dirigidas a revertir la crisis financiera de las obras sociales.
Hoy, la dirigencia cegetista oscila entre la desconfianza y el temor ante la posibilidad de que la fuerte presión cristinista por los cambios en el gabinete terminen con el reemplazo del ministro de Salud, Ginés González García, por un candidato propuesto por la vicepresidenta.
Y es ahí dónde imaginan que todo puede empeorar. Saben que el coordinador del Instituto Patria en materia sanitaria, Daniel Gollán, ministro de Salud bonaerense, tiene una mirada distinta sobre el sistema de obras sociales y ahora creen que puede saltar al gobierno nacional.
Aún está vivo el recuerdo de julio de 2012, cuando designó como responsable de la Superintendencia de Servicios de Salud a Liliana Korenfeld, ex secretaria de Turismo de Río Gallegos y ex titular de la Caja de Servicios Sociales de Santa Cruz, una "pingüina" de pura cepa que cerró el grifo de los fondos de las obras sociales y los distribuyó en función del grado de alineamiento con el Gobierno que mantuvieran los dirigentes gremiales.
Gollán, por su parte, fue un tenaz crítico del acuerdo del gobierno de Macri con la CGT para crear la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías de Salud (AGNET) para evaluar las nuevas drogas y determinar si se justifica su utilización en los tratamientos médicos, visualizada como un freno al auge de medicamentos caros que deben pagar las obras sociales aunque su eficacia no esté probada.
En verdad, en la CGT miran de reojo al eje Cristina Kirchner-Gollán-Kreplak porque entienden que buscan privilegiar al sistema público de salud en desmedro de las obras sociales y del sector privado. En ese sentido, el esfuerzo oficial estaría en mejorar los hospitales públicos y no en solucionar los números en rojo de las obras sociales, que atienden a unas 14 millones de personas en todo el país.
Algo similar sucede con el sector privado. En diálogo con 'Milenium', Jorge Cherro, presidente de ADECRA (Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la Argentina) manifestó al respecto: "el sistema de salud argentino es un sistema mixto, donde estamos involucrados el hospital público, y el sector privado, 7 de cada 10 argentinos se atienden en nuestro sector, entiendo que hay mucho para mejorar, creo que el sector, tanto privado como público, estuvo a la altura de las circunstancias para enfrentar este virus (coronavirus) y el sistema es perfectible, pero tengo poca información de lo que piensa la vicepresidenta, respecto a cuales son las modificaciones".
Y especuló: "Somos conscientes que el sector privado somos un sector muy importante en nuestro sistema sanitario, e imagino que nos llamarán a la mesa para negociar cualquier cosa que se tenga que modificar. Hay temas de financiamiento, y muchos temas para poder discutir. Nosotros siempre tenemos a mano planes para contribuir a alguna mejora del sistema sanitario".
Por su parte, los dirigentes gremiales admiten que habría que modificar las asimetrías del sistema de obras sociales, pero a todos los aterroriza que el tema quede bajo el control exclusivo y excluyente de Cristina.
De todas maneras, la historia continuará el año que viene...











