CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Formoseño de nacimiento, pero criado en el barrio porteño de Belgrano, ‘el corcho’ -como lo apodan- comenzó su carrera política en el radicalismo. Fue candidato para el centro de estudiantes en el Círculo de la Prensa donde estudiaba, por Franja Morada. Pero su permanencia en el partido de Alem duraría poco puesto que terminó colaborando con el menemismo y el cavallismo. Con Menem fue vocero del secretario de Transporte menemista Armando Canosa.
El vertiginoso ascenso de Alfredo Scoccimarro
Periodista en sus inicios, vocero del secretario de Transporte menemista Armando Canosa. Scoccimarro comenzó a escalar posiciones en el kichnerismo desde la oficina de prensa del ONABE. Desde allí, "el Corcho", a pesar de su origen radical llegó a ser vocero presidencial de Néstor y ahora de Cristina, a quien se ha podido acercar más en los últimos tiempos lo que le ha permitido ampliar su influencia y poder en el Gobierno.
Pasó por Reuters como jefe de economía, y con el mismo cargo estuvo en DyN, del Grupo Clarín.
Según el diario La Nación, nadie lo recuerda con cariño por allí y agrega que Scoccimaro era un menemista liberal de la "primera hora". Hizo muchos programas radiales bancados por empresas del rubro que transaban con él, tipo Transporte Plaza y TBA. Junto a Jorge Molina, hombre del Grupo Marsans al que después echaron de Aerolíneas por directiva de su futuro jefe De Vido, fundaron una consultora que funcionaba en Lavalle al 800, en unas oficinas que les habían prestado los hermanos Cirigliano (dueños de Plaza y TBA).
La misma cayó en desgracia y así fue que la carpeta del proyecto de prensa que le quedó le sirvió para entrar a laburar al ONABE.
Ahí es cuando empieza a pasar al frente, vocero del Ministro de Planificación, influencias, poder, y luego la gloria junto a Kirchner, que lo termina poniendo como un virtual interventor de Enrique "Pepe" Albistur en la Secretaría de Medios y luego a vocero presidencial de Él y ahora de Ella, con quien cada vez más se gana su simpatía con la consecuente retribución de favores que podría acrecentar su Poder en el mundo cristinista.








