POLÍTICA

Después del almuerzo, Verbitsky le respondió a Recalde/Moyano

Urgente24 informó sobre el encuentro del cristinista Horacio Verbitsky con los diputados nacionales moyanistas Héctor Recalde y Facundo Moyano. En su columna dominical, el titular del Centro de Estudios Legales y Sociales escribió algo que resulta su respuesta a sus interlocutores, y al propio titular de la CGT.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgent24). Horacio Verbitsky ha militado entre quienes reclaman un entendimiento entre Cristina Fernández y Hugo Moyano, pero básicamente a partir del reconocimiento, de parte del sindicalista, del liderazgo de la Presidente.
 
Luego de su reciente debate gastronómico, Verbitsky escribió en su columna dominical un análisis que resulta, además, su declaración política: entre Cristina y Moyano, él se encuentra con la Presidente (y lo fundamenta), y el sindicalista está equivocado.
 
En cualquier caso, vuelve a exponerse la crisis que recorre al Frente para la Victoria y sus satélites, intenso debate que, además, la oposición es incapaz (desde cualquier punto de vista) de usufructuar.
 
 
"En una sola acción y casi sin palabras, Cristina reconoció a Hugo Moyano como secretario general de la CGT y lo puso en su lugar. Lo sentó en la primera fila del salón de los patriotas latinoamericanos, junto a sus colegas de la CTA y de la Unión Industrial, a dirigentes políticos del oficialismo y de la oposición y al líder de la Unión Obrera Metalúrgica, Antonio Caló (quien anunció que aspira a sucederlo en junio). Para que nadie pudiera confundir la pacífica respuesta a la agresiva posición británica en el Atlántico Sur con el desembarco militar de 1982, recordó que sin soberanía popular en democracia no es posible la soberanía territorial y desclasificó el informe confeccionado por una comisión interfuerzas integrada por seis oficiales generales, que recomendó destituir y fusilar a los miembros de la Junta Militar. (...)
 
Desde el acto en River en 2010 por el 17 de octubre, en el que dijo que el sindicalismo aspiraba al poder y a que uno de sus dirigentes presidiera el país, pasando por el de la Avenida 9 de Julio en vísperas del 1º de mayo de 2011, con la pretensión de imponer candidatos propios en las listas del Frente para la Victoria, hasta el del 15 de diciembre en Huracán, donde renunció a sus cargos en lo que llamó “cáscara vacía de peronismo” del PJ, sin omitir las alabanzas a Kirchner y Cristina cuando la muerte del ex presidente ni la amenaza de paro y movilización a la Plaza de Mayo cuando la Procuración helvética pidió algunos datos sobre él por una causa contra un empresario de la basura, la trayectoria en zigzag ha sembrado dudas sobre el pulso de Moyano como conductor.
 
Esto culminó con la última serie de frenazos y aceleradas en reportajes, declaraciones y filtraciones intencionales en las que Moyano y su locuaz hijo Pablo vertieron epítetos hirientes sobre el gobierno y sus funcionarios que terminaron por estacionarlos en un callejón tan estrecho, que les cuesta tanto retroceder como avanzar. El principal error de Moyano fue el desafío político a Cristina, terreno en el que ella sobresale y él es un principiante.
 
Pero no fue más perspicaz su intento de repliegue a lo sindical, donde reivindicó a un dirigente tan desprestigiado como Juan José Zanola (cuando quedó en libertad, la Comisión Directiva bancaria lo expulsó, por 19 votos a cero) y en defensa de la caja de Gerónimo Venegas no apoyó el nuevo Estatuto del Peón, que devuelve derechos históricos y consagra nuevos para los trabajadores rurales. A medida que endureció sus posiciones contra Cristina fue cosechando adhesiones que lo alejan cada vez más del rol de aliado estratégico de un proceso de transformación nacional y popular. Los secretarios generales de las dos centrales fantasma que remedan la CGT y la CTA, el gastronómico Luis Barrionuevo de Camaño y el estatal Pablo Micelli, desearían, pero no saben cómo, caotizar la escena en procura de ampliar su menguado espacio. Con ellos no puede construir ni un hipotético sello electoral ni una alianza sindical estable. Quienes conocen el padrón confederal sostienen que Moyano no cuenta con los votos para aspirar a un tercer mandato, pero lo mismo pasa con los interesados en desplazarlo. Una hipótesis declinante es que varios gremios industriales consigan apoyos suficientes para consagrar a Caló.
 
En unos meses los Gordos se lo tragan, porque no tiene carácter”, dicen cerca de la actual conducción cegetista. Más probable parece que la CGT vuelva a dividirse, más de lo que ya lo está. Moyano atraviesa con Cristina una tensión similar a la de Víctor De Gennaro con Kirchner. Los dos dirigentes emblemáticos de la resistencia al consenso de Washington plantearon la disputa por la conducción a los gobiernos que enarbolaron sus banderas. De Gennaro recaló como diputado de un Frente Antiinflacionario Progresista que propone el ajuste. Dirigentes del círculo íntimo moyanista se han acercado al gobierno, para dejar constancia de su desacuerdo. “Si se va de la CGT, se repliega a Camioneros. ¿Y nosotros, dónde vamos?”, se preguntan.
 
El gobierno y la etapa
 
Todos los intentos de conciliación fracasaron, porque se ciñeron a los aspectos anecdóticos, psicológicos o de personalidad, sin discutir el fondo de la cuestión: Moyano cree (igual que De Gennaro) que el gobierno ha dejado de defender a los trabajadores, que se ha volcado a las patronales y que sigue una política de ajuste. Esto no soporta el cotejo con los datos objetivos. Lejos de reducir el gasto público, el piso conservador del presupuesto 2012 prevé su expansión en un 18 por ciento, sin contemplar los aumentos salariales que vendrán. La proyección del crecimiento del PIB es del 5 por ciento, con una inflación en baja por el enfriamiento global. El gobierno preferiría que tanto los aumentos salariales como las ganancias patronales fueran más moderados que en los últimos dos años, para que la inflación no volviera a rondar los 25 puntos. Pero su prioridad es preservar el empleo y el consumo, de modo que no ve las discusiones paritarias como una cuestión de vida o muerte y es previsible una cierta tolerancia a los deslizamientos. En su primer mensaje después del bisturí, CFK estigmatizó la rentabilidad extraordinaria de sectores que gracias a los subsidios pueden otorgar salarios más altos que otros y puso como ejemplo, nada menos, a la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga. Esto equivale a decir que las paritarias no tienen piso ni techo pero que ni las ganancias de los patrones ni los ingresos más altos de la heterogénea pirámide asalariada podrán alimentarse con fondos públicos (...)".