Argentina

CÓRDOBA

Schiaretti ajusta: Se vienen nuevas restricciones

Es por el crecimiento sostenido de casos registrado en la semana pasada, donde llegó incluso a superar a la ciudad de Buenos Aires en algunos reportes. Si bien la situación no es crítica en cuanto al sistema sanitario, si se ha transformado en un estado apremiante, por lo que se espera que las medidas apunten a “desinflamar” el sector. En concreto, se daría la vuelta de una fase más restrictiva en cuanto a la nocturnidad y los deportes en conjunto, y se prohibirían por completo las reuniones sociales y familiares.

Justamente, esas actividades se concentran en el rubro nocturno y en el ocio, vinculado principalmente con las reuniones sociales. En la provincia rige actualmente un régimen de restricciones moderadas, acordes a los indicadores epidemiológicos que Córdoba venía registrando hace 15 días, donde el crecimiento se había amesetado.

Por ellas, actualmente la actividad comercial está restringida de 23 a 06 horas. Además, están prohibidos la competición deportiva, y las reuniones sociales y familiares limitadas a un aforo de 10 personas. 

A comparación con otras regiones del país, Córdoba había mantenido una política de apertura con el fin de afectar lo menos posible a la actividad comercial. Hasta ahora, los números venían acompañando esa posición impulsada principalmente por el gobernador Juan Schiaretti, aunque la acumulación de casos en la última semana parece haberlo hecho cambiar de opinión (Córdoba registró su récord diario de casos en pandemia con 2866 positivos). 

Además de la suma de casos, también se observó un incremento en la ocupación de camas, que si bien no creció en porcentaje (41,6%) porque se fueron sumando nuevas unidades, si se incrementó en cantidad. Esto último fue sin dudas el motivo de revisión del régimen de restricciones que se planea aplicar desde el viernes. 

Principalmente, lo que se buscará es desalentar toda aquella actividad que genere contactos estrechos. Por ello, las autoridades cordobesas aplicarían una restricción horaria más fuerte, restringiendo la actividad en bares (no así en restaurantes), prohibiendo el desarrollo de actividades deportivas en conjunto a nivel amateur y anulando las reuniones sociales y familiares por completo. 

Naturalmente, esto restringiría la posibilidad de llevar a cabo cualquier tipo de evento como los que se venían permitiendo, como fiestas de 15, casamientos, cumpleaños y otros. Sin embargo, las restricciones planteadas buscarán cuidar la producción y la escolaridad, por lo que aún no se plantea un cierre total, como el que si se viene barajando en la zona del AMBA y a nivel nacional. 

Los sectores que serían afectados ya se manifestaron alerta y pidieron un mayor control respecto al fenómeno de las fiestas clandestinas, donde consideran, se produce la verdadera propagación del virus. Además de las restricciones puntuales que puedan implementarse, el Gobierno provincial plantea la posibilidad de aumentar considerablemente el número de testeos y, fundamentalmente, el seguimiento de los casos y contactos estrechos.

Algunos intendentes pidieron incluso que se vuelva a montar la estructura original del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) que se redujo considerablemente luego del paso de la primera ola. Desde la Provincia aseguran reconocer que el límite entre cuidar la salud y la producción es muy fino, por lo que buscarán “prevenir antes que lamentar” con la imposición de nuevas restricciones. 

Mientras tanto, el plan de vacunación corre demasiado lento por la falta de dosis. El objetivo cordobés era el de alcanzar a vacunar a 1.2 millones de personas antes de la llegada del invierno, algo que parece estar muy lejos de ocurrir, dado que hasta hoy no se superan las 700 mil dosis colocadas. 
 

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