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RANKING THE ECONOMIST

Desequilibrios macro, incertidumbre política y riesgo de estatizaciones le consiguen una mala nota a la Argentina

En un índice elaborado por la revista británica, el país se ubica en los primeros lugares en materia de riesgo para los inversores, solamente superada Venezuela, Haití y Cuba.

Un ranking elaborado por la revista británica The Economist ubicó a la Argentina en los primeros lugares en materia de riesgo para los inversores, solamente superada Venezuela, Haití y Cuba.

Con un puntaje de 57 sobre 100, el país ocupa el séptimo lugar en el ranking de los más riesgosos. El primer puesto lo obtuvo Venezuela, con 86 puntos de riesgo, seguido por Nicaragua (65), Haití (63) y Bolivia (63). A contramano, países vecinos se llevaron los valores más bajos de la escala, como Chile (25), Perú (37) y Uruguay (39).

Para determinar el índice, The Economist se basó en: riesgo político, riesgo económico y riesgos regulatorios. En todas las categorías, la Argentina fue el país más mencionado.

En el primer punto, se destacó por presenta dificultades en cuanto a su eficacia política. "Las divisiones dentro de la coalición gobernante exacerban los problemas de gobernabilidad", resaltó el trabajo. En una escala de riesgos que va del 1 al 25, la Argentina recibió en este punto una calificación de 12.

Sin embargo, el mayor riesgo que enfrentan los empresarios argentinos es en materia económica. "La falta de corrección de los desequilibrios macroeconómicos produce un fuerte ajuste monetario inflacionario", indicó. El problema fue considerado como "muy grave" y el país ganó un puntaje de 25 sobre 25 puntos de riesgo.

"En cuanto al riesgo de comercio exterior y pagos, es cierto que hasta el momento en América latina no ha habido señales significativas de barreras arancelarias o no arancelarias o nuevos controles de capital o cambio de divisas (con algunas excepciones notables como Argentina, donde los controles de cambio de divisas se endurecieron en 2020)", aseveró el informe.

En ese aspecto, se señaló que el país enfrenta dificultades relacionadas al comercio exterior y pagos debido a que el Gobierno levanta barreras no arancelarias como parte de la política de sustitución de importaciones. Esto presenta un riesgo "moderado" para los inversores, con una puntuación de 9 puntos sobre 25.

Finalmente, en relación con los riesgos regulatorios a los que se ven sometidos las empresas, The Economist remarcó que en la Argentina el Gobierno " nacionaliza negocios estratégicos", por lo que el país presenta un riesgo "alto" con 16 sobre 25 puntos.

"El creciente nacionalismo de los recursos en medio de crecientes objeciones a proyectos en los sectores de minería, energía y agricultura a gran escala también presenta riesgos, en forma de eliminación de incentivos, aumento de los requisitos de contenido local y, en casos extremos, nacionalización total. El gobierno argentino, por ejemplo, abordó la idea en 2020 de nacionalizar a un exportador de soja con problemas financieros antes de dar marcha atrás ante las objeciones políticas y comerciales locales", recordó el informe, al hacer referencia al intento de expropiación de la agroexportadora Vicentin.

Populismo próspero

“En un año de grandes elecciones para América Latina, los riesgos políticos ya son evidentes. El riesgo político es alto, ya que los votantes se oponen a los titulares de los cargos y exigen un cambio de política, lo que da lugar a que prosperen las propuestas populistas. A esa conclusión llegó The Economist tras el informe realizado por su unidad de inteligencia, titulado “Populismo y política: el riesgo operativo en América Latina”.

El informe hizo hincapié en las protestas sociales que se desataron a fines de 2019 en varios países de la región, como Chile, Bolivia y Ecuador, entre otros. Si bien esas movilizaciones mermaron en 2020 a raíz de las restricciones a la circulación por el coronavirus, según The Economist el riesgo de nuevos disturbios sociales sigue latente: “En su mayor parte, ninguno de los problemas que han impulsado el profundo descontento con el desempeño de los gobiernos de la región -incluyendo la seguridad, la corrupción y el malestar económico-, ha sido abordado”.

Sumado a esto, otro riesgo que afrontan los actuales gobiernos de América Latina es “que los grupos de la oposición puedan llegar al poder y causar deterioro significativo de las condiciones de funcionamiento de las empresas”. “2021 es otro año electoral importante para América Latina, con elecciones presidenciales en varias economías grandes como Ecuador, Perú y Chile, y elecciones de mitad de período en mercados regionales clave como México y Argentina".

"En la mayoría de estos comicios parecen surgir algunas tendencias principales: un claro aumento del sentimiento anti-oficialista, la demanda de un mayor papel del Estado en la economía (al menos mientras continúe la pandemia) y una creciente preferencia por soluciones políticas populistas entre una proporción cada vez mayor de la población.

De cara a 2021, la publicación inglesa sostiene que “habrá ‘cicatrices económicas’ debido a las pérdidas de inversión y de capital humano, y a los grandes cambios sectoriales, ya que algunos sectores avanzan a toda velocidad mientras otros tienen dificultades”.

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