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Cómo influyen las hormonas en la salud sexual, según endocrinóloga

Muchos no saben que las hormonas juegan un papel clave en la salud sexual. Una endocrinóloga lo explica a continuación.

Cada 4 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual. A propósito de esta fecha, la Dra. Laura Maffei (M.Nº 62441.), especialista en endocrinología clínica de amplia trayectoria y referente en su área a nivel nacional e internacional, habla acerca del impacto de las hormonas en la sexualidad en este comunicado:

Hormonas, emociones y bienestar: nuevas miradas sobre la sexualidad

La salud sexual es un aspecto central de nuestro bienestar y calidad de vida. No se limita únicamente a la ausencia de enfermedades o a la función reproductiva, sino que abarca el equilibrio hormonal, la autoestima, las emociones y la calidad de los vínculos.

En este Día Mundial de la Salud Sexual resulta clave reconocer cómo los cambios hormonales que atravesamos a lo largo de la vida influyen en la intimidad, y al mismo tiempo descubrir nuevas herramientas para vivirla de manera plena.

Cambios hormonales a lo largo de la vida

En las mujeres, los niveles de estrógeno y testosterona disminuyen progresivamente, con transformaciones más marcadas durante la menopausia.

Esta baja en estrógenos no solo puede influir en el deseo y el estado de ánimo, sino también en la lubricación vaginal, lo que a veces genera molestias en la intimidad.

Sin embargo, existen tratamientos médicos y alternativas naturales que pueden acompañar estos cambios, facilitando una vida sexual plena.

En los hombres, la testosterona desciende de manera más gradual y, aunque puede impactar en el apetito sexual o en la potencia, no significa el fin de una vida sexual satisfactoria.

Con acompañamiento médico, hábitos saludables y comunicación en la pareja, es posible adaptarse y seguir disfrutando de la sexualidad en cada etapa.

Las hormonas cumplen un papel esencial en esta dinámica: estrógenos, progesterona y testosterona están directamente vinculados con el deseo y la respuesta sexual; la prolactina y el cortisol, cuando se elevan, pueden inhibir el interés; mientras que la oxitocina refuerza el placer, el orgasmo y los vínculos afectivos.

Este delicado sistema puede alterarse no solo por la edad, sino también por factores como el estrés, el insomnio, la alimentación deficiente o el sedentarismo, que repercuten en el deseo y en el bienestar general.

Dra. Laura Maffei foto (1)

Deseo sexual, asexualidad y diversidad de experiencias

El deseo sexual no es homogéneo ni universal. Existen personas que experimentan deseo con mayor intensidad, otras que lo atraviesan en distintas etapas de la vida, y también quienes se identifican dentro del espectro asexual.

La asexualidad es una orientación sexual caracterizada por la poca o nula atracción sexual hacia otras personas. Esto no significa necesariamente la ausencia de deseo sexual o libido, aunque en algunos casos puede estar presente.

Comprender esta diversidad permite derribar prejuicios y ampliar la mirada sobre lo que implica vivir una sexualidad plena.

El deseo sexual, por su parte, está influido por múltiples factores: biológicos (hormonas como estrógenos y testosterona), psicológicos (autoestima, emociones), y sociales (calidad de los vínculos, contextos culturales).

Reconocer esta complejidad ayuda a validar experiencias diversas y únicas.

Bienestar físico, emocional y de pareja

Cuidar la salud sexual implica adoptar hábitos que fortalezcan el equilibrio físico y emocional: una alimentación rica en antioxidantes, frutas y grasas saludables; actividad física regular que mejore la circulación y la autoestima; un descanso reparador que regule hormonas clave; y prácticas de manejo del estrés como la meditación o el yoga.

Pero también exige un componente relacional: la comunicación abierta en la pareja. Hablar de los cambios, expresar necesidades, dedicar tiempo a la intimidad y explorar nuevas formas de conexión permite derribar tabúes y renovar el vínculo.

La salud mental es otro eje inseparable. La disminución de las hormonas sexuales puede afectar la estabilidad emocional, generando tristeza, ansiedad o irritabilidad, sobre todo en la menopausia y la andropausia.

No se trata de síntomas que deban naturalizarse: pedir ayuda profesional a psicólogos, psiquiatras o sexólogos es una forma de cuidar integralmente cuerpo y mente.

Educar sin tabúes

Uno de los mayores desafíos sigue siendo la falta de información y los silencios en torno a la sexualidad. Educar sin tabúes, desde la infancia hasta la adultez, derribar mitos y hablar con naturalidad de los cambios hormonales son pasos necesarios para empoderar a las personas.

No existe una receta única: cada experiencia es distinta y requiere un abordaje personalizado que puede incluir endocrinología, ginecología, urología, psicología y nutrición.

Este Día Mundial de la Salud Sexual nos recuerda que es posible vivir la sexualidad de manera plena en todas las etapas de la vida.

Reconocer los cambios hormonales, cuidar el cuerpo y la mente, comunicarnos sin prejuicios y buscar acompañamiento profesional transforma los desafíos en oportunidades de bienestar y disfrute.

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