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ESPERANZA DE VIDA

Terapia de células senescentes: A un paso de la revolución

Los científicos buscan reducir el número de células senescentes en el cuerpo para lograr prolongar la esperanza de vida y cambiar la medicina y el mundo.

La esperanza de vida de una persona nacida en 1860 era de solo 39 años. Una persona nacida hoy puede vivir unos 79 años. Ahora, los científicos estudian si la alteración de las células senescentes de los seres humanos podría prolongar la vida en un grado aún mayor.

La senescencia es el proceso por el cual las células dejan de replicarse después de un período de tiempo determinado. Por un lado, resulta vital para prevenir cánceres devastadores, pero también contribuye a las enfermedades relacionadas con la edad.

Cada vez que una célula se replica, su ADN acumula un número reducido de errores. Si las células se replican sin control, estos errores pueden crecer como una bola de nieve, formando masas de células que no funcionan y que dañan los tejidos sanos.

Las células senescentes que están vivas pero ya no se dividen, pueden acumularse en los tejidos de una persona, liberar sustancias químicas nocivas y contribuir a los problemas de salud relacionados con la edad.

Por eso, si los científicos logran reducir el número de células senescentes en el cuerpo, podrían prolongar la vida y causar una revolución en el mundo tal como se conoce.

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Los ratones sometidos a terapia de células senescentes tuvieron una esperanza de vida un 36% mayor.

Los ratones sometidos a terapia de células senescentes tuvieron una esperanza de vida un 36% mayor.

Los estudios en ratones han demostrado que eliminar las células senescentes puede ayudar a los ratones a vivir más tiempo y mantener sus capacidades físicas. Los ratones tratados vivieron, en promedio, un 36% más que los ratones que retuvieron células senescentes.

Además, los ratones viejos que recibieron un fármaco que reduce la cantidad de células senescentes pudieron sobrevivir significativamente más al COVID-19 que los ratones viejos que no recibieron el fármaco.

Si bien estos resultados son prometedores, la aplicación en humanos todavía son una pregunta abierta para los científicos.

Algunas primeras pruebas de medicamentos que reducen las poblaciones de células senescentes se dirigen a enfermedades específicas, como la degeneración macular relacionada con la edad, el glaucoma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Si finalmente es posible reducir aún más los efectos del envejecimiento durante las próximas décadas, habrá importantes implicancias políticas.

Más longevidad podría significar que las personas mayores experimenten períodos más prolongados de dependencia de sus familias o del gobierno, aumentando los costos médicos y de jubilación.

Las poblaciones podrían mantenerse más saludables durante más tiempo, lo que puede requerir un aumento de la edad de jubilación.

A medida que esta investigación sobre la longevidad humana evoluciona, es importante que los responsables de la formulación de políticas consideren las implicaciones fiscales, legales y médicas de prolongar la esperanza de vida humana.

Fragmentos de un artículo publicado por la Federation of American Scientists.

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