Durante el 2020 la pandemia de COVID-19 hizo estragos en Estados Unidos y, como saldo, la esperanza de vida se redujo un año y medio. Se trata de la disminución más drástica en un solo año desde la Segunda Guerra Mundial.
ESTADOS UNIDOS
COVID-19: la esperanza de vida se redujo 1.5 años
La reducción de la esperanza de vida en Estados Unidos por la COVID-19 es la segunda más drástica en un solo año desde la Segunda Guerra Mundial.
Los datos reflejan la devastación del virus en una sociedad cuya respuesta a la pandemia fue lenta y heterogénea, impactando principalmente entre comunidades afroamericanas y latinas.
- Los afroamericanos perdieron 2.9 años.
- Los latinos, que tienen una mayor esperanza de vida que los negros o blancos no hispanos, vieron una caída de 3 años.
- La disminución es de 1.2 años entre caucásicos.
La esperanza de vida al nacer para la población total disminuyó de 78.8 años en 2019 a 77,3 años en 2020, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Casi tres cuartas partes de esa disminución se atribuyen a las muertes por COVID-19.
La caída también refleja otros impactos más amplios de la pandemia en la salud, incluido un número récord de muertes por sobredosis. En 2020, hubo más de 93.000 muertes por abuso de drogas, principalmente por el fentanilo ilegal, aunque las muertes por metanfetamina y cocaína también aumentaron.
Los números cuentan una "historia bastante oscura sobre lo que está sucediendo en los Estados Unidos", dijo Anne Case, profesora emérita de economía y asuntos públicos en la Universidad de Princeton a The Washington Post.
Desde mediados del siglo XX, la esperanza de vida en Estados Unidos venía aumentado constantemente, con algunas disminuciones anuales pequeñas en los últimos años.
En 2018, por ejemplo, dio un pequeño salto, de 78,6 a 78,7 años. Luego llegó la COVID-19.
Los expertos coinciden en que una de las conclusiones más importantes del informe fueron las disparidades entre varias poblaciones. El virus fue responsable del 90% de la disminución en la esperanza de vida entre los latinos, el 68% entre la población blanca no hispana y alrededor del 59% entre la población negra no hispana, según los datos.
En parte, los números responden al bajo acceso a servicios de salud por parte de afroamericanos y latinos, sumado a que ocupan una mayor proporción en trabajos de más exposición al virus. Además, pudo haber obstáculos relacionados con el acceso a los test, los tratamientos y las vacunas.
A corto y largo plazo
De 2018 a 2020, Estados Unidos experimentó una caída en la esperanza de vida que fue 8.5 veces la disminución promedio en otros 16 países de altos ingresos, incluidos Francia, España y el Reino Unido.
La caída entre la población latina y negra en los Estados Unidos fue 18 y 15 veces mayor que en países pares, respectivamente.
La diferencia clave entre los países fue la respuesta escasa y lenta a la pandemia de COVID-19, que apostó por generar “inmunidad natural” entre los estadounidenses antes de la llegada de las vacunas.
En este sentido y en medio de la propagación de la variante Delta, la profesora Alison Gemmill de la Universidad Johns Hopkins, dijo a The Washington Post que le preocupa el impacto de la nueva cepa.












