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MÉTODO DE VANGUARDIA

Científicos se enfocan en la microbiota para tratar autismo

Investigadores buscan mejorar los síntomas gastrointestinales y comportamentales del autismo con la terapia de transferencia de microbios a la microbiota.

Más de cien billones de microbios, conocidos colectivamente como microbioma, residen en las superficies de la piel y recorren el cuerpo humano durante cada instante de la vida. En el intestino, vastas colonias de bacterias, pertenecientes a alrededor de mil especies diferentes, llevan a cabo funciones vitales.

La microbiota participa de la digestión de los alimentos, del control del peso corporal, de procesos cerebrales y del comportamiento. Muchas de estas dimensiones aún son esquivas para la ciencia.

Pero estudios recientes en ratones y humanos han revelado vínculos intrigantes entre la composición de la microbiota intestinal y el trastorno del espectro autista (TEA), una enfermedad que se cree que afecta a 1 de cada 54 niños, según los Centros para el Control de Enfermedades (USA).

La doctora especialista Krajmalnik-Brown se dedica a estudiar el vínculo entre las bacterias intestinales y el TEA, y ha obtenido resultados alentadores de un ensayo clínico de un tratamiento para autismo dirigido a la microbiota.

Junto a su equipo de científicos, transfirieron microbios intestinales sanos al intestino de pacientes con autismo durante un período de 7-8 semanas, como un medio para tratar los síntomas del trastorno.

Conocida como terapia de transferencia microbiana (MTT, por sus siglas en inglés), la técnica busca abordar los problemas gastrointestinales, comúnmente asociados con el TEA, así como ofrecer alivio de algunas de las manifestaciones conductuales del trastorno.

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La microbiota intestinal es un ecosistema dinámico constituido por billones de bacterias, hongos y otros microbios que viven dentro del sistema digestivo y cuya configuración es única en cada ser humano.

La microbiota intestinal es un ecosistema dinámico constituido por billones de bacterias, hongos y otros microbios que viven dentro del sistema digestivo y cuya configuración es única en cada ser humano.

Autismo y microbiota

El autismo es un trastorno neurobiológico complejo, cuyas raíces aún se desconocen. La aflicción a menudo aparece en la primera infancia, afectando las interacciones sociales y la comunicación, lo que lleva a patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados.

Gracias a las investigaciones previas, se sabía que la microbiota intestinal tiene un papel clave en el trastorno.

De hecho, los investigadores han encontrado una composición anormal de bacterias intestinales en pacientes con autismo en comparación a un microbioma intestinal saludable.

Krajmalnik-Brown, directora del Instituto de investigación estadounidense Biodesign, ha llevado a cabo un estudio aplicando la terapia de transferencia microbiana a 18 niños diagnosticados con TEA y monitoreando cuidadosamente sus respuestas gastrointestinales y de comportamiento.

El tratamiento incluyó:

  • Un régimen de antibióticos de 2 semanas
  • Limpieza intestinal
  • Supresor del ácido del estómago
  • Trasplante prolongado de microbios intestinales de individuos sanos

Los resultados iniciales mostraron una marcada expansión en la diversidad de microbios intestinales, una reducción del 80% en los síntomas gastrointestinales y una mejora en el comportamiento relacionado con el autismo.

Una revisión de los 18 participantes originales dos años después del tratamiento mostró más resultados alentadores.

La mayor parte de la mejoría gastrointestinal después del tratamiento se mantuvo, mbientras que los correlatos conductuales del autismo mejoraron aún más con el tiempo. La composición bacteriana también se mejoró significativamente por el tratamiento.

"Esto es emocionante y prometedor”, dijo Krajmalnik-Brown a comienzos del 2021 cuando presentó sus resultados en una conferencia para la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAC).

Los hallazgos sugieren que el método es seguro a largo plazo y brindan una esperanzadora vía de investigación adicional en el diagnóstico y manejo del autismo, para el cual aún no existe un tratamiento médico establecido.

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