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TEMOR A CRISIS ALIMENTARIA

África, víctima colateral de la guerra en Ucrania

El presidente de la Unión Africana afirmó que África es "víctima" del conflicto en Ucrania, por la escalada de los precios de los granos.

Este viernes 3/6, el presidente de Senegal y quien preside actualmente la Unión Africana, Macky Sall, se reunió con su homólogo ruso Vladímir Putin en Sochi, para alertarle que "sea consciente" de que los países de África son "víctimas" de la guerra en Ucrania, en un contexto de temor a una crisis alimentaria mundial, según señala el portal France24.

La ofensiva rusa en Ucrania ha paralizado las exportaciones de alimentos de los dos gigantes agrícolas. Esto ha provocado un aumento de los precios de los cereales y del petróleo, con precios que superan los que se registraron en medio de la Primavera Árabe de 2011 y los de las revueltas alimentarias de 2008.

"He venido a verle para pedirle que se dé cuenta de que nuestros países (...) son víctimas de esta crisis a nivel económico", dijo Sall al inicio de su reunión con Ptutin en Sochi, en el sur de Rusia.

La ONU, explica France24, teme "un huracán de hambruna", principalmente en los países africanos que importan más de la mitad de su trigo de Ucrania o Rusia, sobre todo porque no pueden salir más barcos de los puertos ucranianos a causa del conflicto.

Sall recordó a Putin que los Estados africanos están sufriendo las consecuencias de la ofensiva rusa contra Ucrania, mientras que "la mayoría de los países africanos evitaron condenar a Rusia" en dos votaciones de la ONU, y que junto con "Asia, Oriente Medio y América Latina, una gran parte de la humanidad" prefirieron mantenerse al margen del conflicto.

Sall señaló asimismo que las tensiones alimentarias provocadas por el conflicto se han visto agravadas por las sanciones occidentales que afectan a la cadena logística, comercial y financiera de Rusia. Por ello, pidió que el sector alimentario se mantenga "al margen de las sanciones" impuestas por Occidente en represalia por la ofensiva militar rusa.

"Las sanciones contra Rusia han provocado una mayor gravedad, ya no tenemos acceso a los cereales procedentes de Rusia, pero sobre todo a los fertilizantes", dijo el presidente senegalés. "Esto realmente crea graves amenazas para la seguridad alimentaria del continente".

Putin, por su parte, no abordó esta cuestión en la parte pública de la reunión. Destacó el "apoyo" de la Federación Rusa a los países africanos "en la lucha contra la colonización" y elogió el desarrollo de las relaciones ruso-africanas. Anteriormente, el Kremlin había dicho que Putin quería aprovechar la reunión para "dar una explicación completa de su punto de vista sobre la situación del grano ucraniano". Según él, sólo Ucrania y Occidente son responsables de la incipiente crisis alimentaria.

Desde el comienzo de la invasión rusa a Ucrania, actores internacionales vienen alertando de la posibilidad inminente de una crisis alimentaria mundial.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha dicho:

Los próximos meses amenazan el espectro de una escasez mundial de alimentos que podría durar años. Los próximos meses amenazan el espectro de una escasez mundial de alimentos que podría durar años.

Según el semanario británico The Economist, entre Rusia y Ucrania, proveen al mundo del 15% del maíz que se consume a nivel global, el 29% de la cebada, el 28% del trigo y entre un 75 y un 80% del aceite de girasol.

Juntos, los dos países suministran el 12% de las calorías comercializadas a nivel internacional.

"Las exportaciones de alimentos de Ucrania proporcionan las calorías para alimentar a 400 millones de personas", indica un artículo de The Economist publicado unas semanas atrás, cuya traducción recoge el diario El Cronista.

Remarca que la guerra está interrumpiendo estos suministros "porque Ucrania ha minado sus aguas para disuadir un asalto y Rusia está bloqueando el puerto de Odessa".

"Las exportaciones de cereales y semillas oleaginosas de Ucrania se han detenido en su mayoría y las de Rusia están amenazadas", explica el artículo. Y recuerda que el valor del trigo subió un 53% en lo que va del año, junto a otro 6% tan solo el 16 de mayo, el día que India anunció que "suspendería las exportaciones debido a una alarmante ola de calor".

"La idea ampliamente aceptada de una crisis del costo de vida no comienza a captar la gravedad de lo que se avecina", alertaron desde el semanario británico.

Según The Economist, el incremento del valor de los alimentos a nivel mundial ya aumentó el número de personas carentes de seguridad alimentaria de 440 millones a 1600 millones, mientras que casi 250 millones están "al borde de la hambruna".

"Si, como es probable, la guerra se prolonga y los suministros de Rusia y Ucrania son limitados, cientos de millones de personas más podrían caer en la pobreza", remarca el editorial. "El malestar político se extenderá, los niños sufrirán retrasos en el crecimiento y la gente morirá de hambre", advirtieron con dureza.

Si bien la nota hace foco en la guerra, repasa también el efecto del cambio climático en las cadenas de producción de alimentos a nivel global: "China, el mayor productor de trigo, ha dicho que, después de que las lluvias retrasaran la siembra el año pasado, esta cosecha podría ser la peor de su historia".

Además, recuerda que "ahora, además de las temperaturas extremas en India, el segundo mayor productor mundial, la falta de lluvia amenaza con socavar los rendimientos en otros graneros, desde el cinturón del trigo de Estados Unidos hasta la región de Beauce en Francia".

Y completa remarcando que "el Cuerno de África está siendo devastado por su peor sequía en cuatro décadas".

The Economist además espera que el panorama actual se agrave cada vez más con el tiempo ya que los agricultores ucranianos no tienen donde almacenar su próxima cosecha ya que los silos que no fueron dañados siguen llenos de mercadería que no se ha podido vender.

Además, surgen otras dos grandes problemáticas para el mundo y la producción agropecuaria: faltantes de combustibles y de fertilizantes, además de mano de obra que se encuentra en la primera línea de fuego.

Luego de presentar este oscuro panorama, The Economist insta a los estados y a los líderes mundiales a "actuar juntos" para mantener abiertos y cuidados los mercados, sin ser indiferentes al contexto internacional. Esto propone el semanario británico, según señala El Cronista:

-Levantar restricciones a las exportaciones

-Que Europa ayude a Ucrania a enviar su grano por ferrocarril y carretera a puertos en Rumania o los países bálticos;

-Que los países importadores también reciban apoyo, "para que no terminen hundidos por facturas enormes";

-Que los suministros de emergencia de cereales sean destinados solo a los más pobres;

-Que se financien importaciones en condiciones favorables, tal vez a través de créditos con el FMI, lo que permitiría que los dólares de los donantes rindieran más;

-Que se apunte a aliviar la deuda de los países;

-Que se aplique una política más agresiva de sustitución de energías por renovables o de transición para dejar de usar biocombustibles: "Alrededor del 10% de todos los granos se utilizan para hacer biocombustibles; y el 18% de los aceites vegetales se destinan al biodiésel", recuerdan.

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