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Ricardo Darín, la nueva obsesión nacional de los libertarios (por las empanadas)

Ricardo Darín quedó en el centro de la grieta por opinar sobre el país y el precio de las empanadas. Libertarios lo tildan de "kuka" por pensar por sí mismo.

Primero fue El Eternauta, después una docena de empanadas: así, Ricardo Darín quedó en el centro de la grieta cultural. Acusado de "kuka" por sus críticas al gobierno libertario, el actor se convirtió en blanco de ataques en redes, memes y declaraciones oficiales, pese a su historial de cuestionamientos a todos los gobiernos, incluidos los Kirchner.

Cuando 'El Eternauta' activó la alarma libertaria

La serie El Eternauta, basada en la historieta de Héctor Germán Oesterheld, es un éxito rotundo en Netflix: número uno en Argentina y en más de 20 países, con cada vez más llegada internacional. Bajo la dirección de Bruno Stagnaro y con Ricardo Darín como protagonista, la producción logra crear una gran historia de ciencia ficción con un tono profundamente argentino. Pero, para algunos sectores libertarios, eso ya es motivo de sospecha.

La frase "nadie se salva solo", que en el contexto de la serie refleja la importancia del trabajo colectivo frente al desastre, fue suficiente para encender alarmas ideológicas. En redes, algunos usuarios la leyeron como una consigna "colectivista", cercana al discurso kirchnerista. Y desde ahí, el delirio fue subiendo. "Ricardo Kukín suelta una frase kuka a los 7 minutos", escribió un usuario en X. Otro aportó: "La hizo Netflix, o sea, es kukarda woke".

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Lo curioso es que muchos de esos análisis (para variar) obvian un dato clave: la historieta original de Oesterheld fue escrita en 1957, mucho antes de cualquier grieta moderna. Y aunque la segunda versión fue más explícitamente política, el mismo director Stagnaro lo admitió, la serie busca equilibrio. "La primera versión (en la que se basa la serie) no fue una tira militante como sí lo fue la segunda", explicó en una entrevista. Eso no impidió que algunos la leyeran como un panfleto zurdo o propaganda del INCAA… que, dicho sea de paso, este Gobierno se encargó de desfinanciar.

Y si hablamos de propaganda: acusar a Darín de kirchnerista demuestra, al menos, desconocimiento histórico. En 2013, en una nota con la revista Brando, el actor tildó de "obscena" la fortuna de los Kirchner y dijo sin vueltas: "Yo quisiera que alguien me explicara el crecimiento patrimonial de los Kirchner. ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza?". Cristina le respondió con una carta abierta en la que desempolvó una vieja causa judicial por una camioneta, lo cual demuestra que si algo caracteriza a Darín, es que nunca le tembló la voz para cuestionar a nadie, sea del color político que sea.

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El precio de opinar (y de una docena de empanadas)

La polémica estalló cuando Darín fue a la mesa de Mirtha Legrand el 24/05 y, entre comentarios distendidos, lanzó: "Una docena de empanadas sale 48.000 pesos. Hay gente que la está pasando muy mal. No comprendo de qué están hablando", en referencia a los dichos del Gobierno sobre los dólares "guardados en el colchón".

Esa frase bastó para que el ministro de Economía, Luis Caputo, saliera con los tapones de punta. En diálogo con Luis Majul, dijo: "Se quiso hacer el nacional y popular y dijo una estupidez que todavía lo están gastando en redes". También lo tildó de "Ricardito", con un tono de suficiencia que no pasó desapercibido. "Todo bien si él puede comprar empanadas en Mi Gusto o Don Julio, pero las empanadas no valen eso, don Ricardito", agregó.

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Darín, lejos de quedarse callado, respondió con firmeza: "Nunca lo traté mal, no lo conozco. No entiendo por qué me dice ‘Ricardito’ y ‘lo que dijo es una estupidez’, con lo cual me estaría tratando de estúpido". Y fue más allá: "Si empezás a tener miedo de decir lo que pensás, sin ofender ni insultar, te empezás a quedar callado. Y no está bien, porque estamos en democracia".

El cruce escaló y, entre ironía, sarcasmo y un poquito de mala leche, en redes aparecieron memes apodándolo "El Empanauta". Cuentas libertarias que antes celebraban la serie por "no ser tan zurda", ahora aprovechaban para cargar contra el actor. Incluso la casa de empanadas Mi Gusto, a la cual se relacionó con los precios mencionados por el actor, tomó el comentario de Caputo y se burló con una publicidad usando un Porsche para ilustrar el ejemplo del Ministro.

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Pero, como suele pasar, la discusión sobre las empanadas no era sobre empanadas, sino sobre una sensación generalizada: los precios se fueron por las nubes, y mencionarlo públicamente parece molestar más que los aumentos en sí.

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Así están las cosas: Darín, ese actor que criticó al kirchnerismo, al macrismo y ahora al mileísmo, terminó empanado por la grieta. Por opinar. Por decir que la cultura no se entierra tan fácil. Por recordar que las cosas están caras. Si eso lo convierte en enemigo del Estado, estamos al horno.

Quizás lo que más molesta de Darín no sea su ideología, sino que piense por él mismo. Porque en tiempos donde la lealtad ciega es moneda corriente, un tipo que duda, pregunta y no se alinea del todo, resulta peligroso. Y en esa, querido lector, nadie se salva solo.

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