Alberto Fernández comete el mismo error o 'picardía' que Bartolomé Mitre, tal como lo explicaba Carlos Pagni antes de ingresar al diario La Nación: intentar imponer su relato de la historia en función de sus objetivos políticos coyunturales. Fernández acaba de hacerlo otra vez con la memoria de Martín Miguel de Güemes.
EDUCANDO AL PRESIDENTE
Con Güemes, Alberto comete errores similares a los de Mitre
Esto de educar al Presidente es una tarea compleja por la tergiversación a la que apela, otra vez más, Alberto Fernández. Pero ahí va de nuevo:
No está muy definido si Alberto Fernández, pese a tener una cátedra en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, sea un abogado de mérito. Pero, sin duda, como historiador estaría aplazado.
Si bien la Junta Suprema de Caracas fue el movimiento revolucionario pionero, solo se mantuvo entre 1810 y 1811, cuando declaró la independencia de España (julio de 1811), la Junta de Gobierno en Buenos Aires, establecida en mayo de 1810, no pudo ser sofocada y su rápida respuesta militar le permitió sostenerse.
De todos modos en Buenos Aires no era tan popular la influencia de Francisco de Miranda y de las Logias que él propiciaba que habían acelerado la declaración de independencia de la Gran Colombia. Las dificultades para construir consensos que legitimaran las decisiones fue una dificultad estructural de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por ejemplo, comercio libre vs. importaciones reguladas, república vs. monarquía, independencia vs. colonia autoadministrada, Constitución vs. no Constitución, autonomías / federales vs. centralismo / unitarios, etc.
En el caso de la Provincia de Salta, que resultaba la segunda línea de defensa a las tropas españolas del Virreynato del Perú (la primera línea estaba en los territorios de lo que hoy es Bolivia), además ocurría desde 1814 un enfrentamiento doméstico entre Martín Miguel de Güemes, gobernador desde mayo de 1815, y los hermanos José y Eustaquio Moldes, referentes de la opción federal que desafiaban abiertamente la autoridad y preeminencia de Buenos Aires sobre las provincias del interior.
La derrota de Manuel Belgrano y su Ejército Auxiliar del Perú, primero en Vilcapugio pero luego en Ayohuma, propició el avance del ejército español que respondía al Virreynato del Perú, que ocupó las ciudades de Salta y Jujuy.
Un par de datos acerca de esas fuerzas de ocupación:
> No eran todos españoles sino que los oficiales sí lo eran pero en la tropa había criollos, inclusive España ofrecía, igual que Buenos Aires, la libertad a los esclavos a cambio de incorporarse a sus ejércitos.
> A menudo, y en especial a partir de la reinstalación de Fernando VII en el trono español, se enviaba a América a oficiales castigados porque no eran monárquicos o habían sido simpatizantes de la república. Esto lo explicó en detalle el brigadier general Tomás de Iriarte, fundador de la Artillería argentina, quien nacido en Buenos Aires, al igual que José de San Martín combatió junto a las tropas españolas, y ya destinado al Virreynato del Perú desertó a las tropas de Belgrano
Las fuerzas del Virreynato ignoraron cualquier empatía con la población local y esto detonó la reacción de la gente del valle de Lerma cuando comenzó la confiscación del ganado.
"Guerra de recursos"
Las crónicas de la época afirman que fue Manuel Dorrego quien le propuso a José de San Martín, ya jefe del Ejército Auxiliar, lo que llamó "guerra de recursos" en territorio de lo que hoy día es Salta y Jujuy.
Esto liberaba a San Martín para encarar su proyecto de cruce de la Cordillera de los Andes para aliviar la presión del Virreynato del Perú, obligándolo a distraer dividir su atención, e impedir la doble amenaza que padecían las Provincias Unidas.
San Martín designó con el rol de Jefe de Vanguardia a un oficial natural de Salta, Martín Miguel de Güemes, quien activó la movilización de la población rural. Es necesario recordar que la población rural ya había demostrado su adhesión y activismo durante el Éxodo Jujeño, acompañando a Belgrano hasta Tucumán.
Precisamente, la actividad de Güemes, saboteando el abastecimiento de las tropas que tenían la bandera de España, detuvo el avance del Ejército Real hacia Tucumán.
La necesidad de que el sabotaje fuese efectivo condicionó la modalidad de la acción de Güemes, obligándolo a acciones de destrucción masiva del enemigo y sus recursos.
Montevideo, 1814
Había otro frente de hostilidades permanente que era en la Banda Oriental, donde por el lado de Buenos Aires destacaban Manuel de Sarratea, José Rondeau y Guillermo Brown, y por el lado uruguayo José Gervasio de Artigas, Fernando Otorgués y a Fructuoso Rivera, aunque los españoles se terminaron rindiendo ante Carlos María de Alvear, sobrino del director supremo Gervasio Antonio de Posadas.
Esta rendición provocó que el general español Joaquín de la Pezuela decidiera la retirada de los territorios ocupados hacia Santiago de Cotagaita, Bolivia.
Acto seguido, Posadas fracturó la Intendencia de Salta del Tucumán en las provincias de Salta y de Tucumán. Hay crónicas e investigaciones que afirman que Posadas ejecutó esa división para reducir el poder de Güemes.
De pronto, Güemes tenía 3 frentes abiertos:
> con el Ejército Real,
> con Buenos Aires y su director supremo, Posadas; y
> con el nuevo jefe del Ejército Auxiliar, José Rondeau.
Los choques fueron frecuentes y Buenos Aires destituyó a Güemes, quien se declaró en rebeldía y se autoproclamó 'Comandante de los Paisanos de Salta'.
Luego de nuevas victorias militares, en mayo de 1815 Güemes fue designado gobernador de la Provincia de Salta por el Cabildo local, con el apoyo de las Milicias salteñas.
Empoderado por su gente, Güemes se negó a devolver 600 fusiles que había requisado en Jujuy, y que se los reclamaba el nuevo director supremo, José Ignacio Álvarez Thomas. Tampoco le permitió el ingreso a Salta a 2.000 soldados enviados por Buenos Aires a reforzar las tropas de Rondeau.
Para Buenos Aires, Güemes era un problema similar al que representaba Artigas.
Pero Güemes no tuvo igual rol político que Artigas, quien sí estimuló la agitación federalista en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, etc., más allá de su área de influencia que era la Banda Oriental y lo que hoy día es Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
Fracaso total
Fue el fracaso de Buenos Aires en imponer su centralismo en los territorios del Este y el Norte lo que terminó provocando el Congreso General, en San Martín del Tucumán.
Pero ocurrió una ruptura en el Norte, con los hermanos Moldes.
José de Moldes, hijo de un importante comerciante español del mismo nombre y apellido, regresó de España en 1809 luego de estudiar e integrar la Guardia Real.
Junto con su hermano Eustaquio participaron del Ejército Auxiliar del Perú.
Los hermanos Moldes junto con otros Jefes de Milicias de simpatías federales organizaron milicias voluntarias que participaron de la Batalla de Salta en 1812 y en 1814, combatieron junto a Güemes y lo promovieron como gobernador en 1815.
Moldes, igual que Güemes, se enfrentó a Buenos Aires y a Posadas, quien ordenó su destierro a Patagonia.
En 1815, Moldes fue elegido para representar a Salta en el Congreso convocado en Tucumán, José de Moldes. Y Moldes fue clave en el enfrentamiento de Güemes y Rondeau.
Moldes logró un importante capital político en Salta, y era un defensor del federalismo. Los diputados de Cuyo y Buenos Aires decidieron evitar su incorporación al Congreso de Tucumán.
Moldes tenía un problema serio: un pésimo carácter. Ni siquiera sus compañeros de armas simpatizaban con él. Cuando Manuel Belgrano lo nombró jefe de Estado Mayor del Ejército del Norte, el descontento fue tan unánime que Moldes tuvo que renunciar.
Cuando en el Congreso de Tucumán se debió elegir un nuevo Director Supremo, los candidatos propuestos fueron Moldes, Juan Martín de Pueyrredón, Belgrano y José de San Martín.
Güemes y San Martín mantenían un vínculo epistolar directo.
San Martín y Juan Martín de Pueyrredón tenían una relación de amistad permanente.
Güemes y Pueyrredón se conocían desde las invasiones inglesas, en 1807.
Moldes y Pueyrredón integraban la Logia Lautaro, habían estado juntos presos de los franceses en Cádiz, España, y escaparon juntos.
¿Por qué no se consiguió un consenso?
La Monarquía
Güemes apoyó la candidatura de Moldes, su amigo personal.
Resultó elegido Pueyrredón, lo que Moldes no aceptó.
A su vez Moldes fue un duro crítico de las ideas monárquicas de Belgrano y de San Martín. Fue encarcelado y deportado a Valparaíso (en Chile), donde permaneció preso por orden de San Martín.
Precisamente la Monarquía fue el motivo de la ruptura entre Moldes y Güemes.
En agosto de 1816, Güemes realizó una Proclama a los pueblos del Perú a favor de la restitución del Inca en rol de monarca.
Los hermanos Moldes se opusieron en forma frontal.
Güemes estaba acompañando una idea de Belgrano pero los Moldes dijeron que era un indicio de la renuncia de Güemes a la defensa de la autonomía de los gobiernos de los pueblos.
Güemes, Belgrano y San Martín promovían como una de las opciones pro monarquía la restitución del Inca para lograr mayores adhesiones a la causa revolucionaria entre la mayoritaria población indígena en las provincias del Alto Perú.
Es necesario recordar el levantamiento del Cuzco en 1814, sofocado con la ejecución de de Idelfonso Muñecas en julio de 1816, demostraba que había una popularidad de la Monarquía Incásica en el extenso territorio hispánico de América del Sur.
El Censor, en su edición del 3 de octubre de 1816, lo explicó así:
“…supongamos que las Provincias de la América del Sud, juntas en congreso adopten como más prudente el gobierno monárquico. En semejante caso ¿qué príncipe debería coronarse? […] Nosotros combatimos el poder español por reputarle usurpador del dominio propio de los primeros indígenas: los descendientes de los desposeídos se hallan existiendo y reclamando al cielo su antigua posesión”.
La cuestión del Inca ya había aparecido en la conspiración de Oruro en 1739, en la conspiración del Cuzco de 1805, en textos de Francisco de Miranda....
En la oposición al proyecto del Inca, Moldes terminó coincidiendo con sus enemigos de Buenos Aires, donde se apodó a ese proyecto “la monarquía en ojotas” o al “Rey de patas sucias”, y Manuel Dorrego fue uno de los opositores.
San Martín, Belgrano y Güemes creían que alguna forma de Monarquía, y la Incásica era una opción, evitarían la anarquía que ya avizoraban en gran parte de las Provincias Unidas.
La historia es mucho más larga y no es el propósito de esta nota abundar en ella. Pero sí ubicar en contexto a Güemes, su historia y todo lo que, otra vez más, ignora Alberto Fernández.











